Pluriarquía
De Contextos
Término creado por los ensayistas suecos Alexander Bard y Jan Soderqvist que define el sistema de decisión colectiva de la netocracia.
Según estos autores
- todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores
Por ello
- hace imposible manterner la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión.
En un sistema pluriárquico la toma de decisiones no es binaria. No es sí o no. Es en mayor o menor medida. Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Aunque la mayoría no sólo no simpatizara sino que se manifestara en contra, no podría evitar su realización.
El debate sobre la plurarquía
Pero para los creadores del concepto y su teoría de la netocracia, la plurarquía no sería algo positivo, sino el colapso de la democracia, como nos comentaba Jan Soderqvist:
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En el marco de las teorías de la plurarquía en cambio, la lectura es positiva:
- Desde la perspectiva ciberpunk y el sionismo digital, la plurarquía aparece espontáneamente en las redes sociales distribuidas y se hace posible en estas redes al imperar en ellas lo que Juan Urrutia llamó lógica de la abundancia: la opción de cada uno no merma las posibilidades de los demás. En democracia sin embargo, la escasez impone la decisión colectiva a la individual. Mientras el ciberpunk se orienta al ciberactivismo, el sionismo digital asumirá el disfrute de la plurarquía en la que vive la conversación distribuida como objetivo de la comunidad digital.
- Para el glocalismo, que limita su ámbito a redes civiles deliberativas, la plurarquía representaría una suerte de radicalización de la democracia que complementaría a la organización política del estado (democrático).
- Para el neovenecianismo la plurarquía es el objetivo mismo de sus comunidades, comunidades que son plenamente políticas, es decir, que no sólo existen para realizar ciberactivismo (como en el ciberpunk), procesos conversacionales (como el sionismo digital) o deliberativos (como en el glocalismo) sino también producir su propia existencia a través de la actividad económica.

Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas es David de Ugarte, quien las escribe y hace