
Siria, reforzado por sus cada vez más estrechas relaciones con Irán, se está convirtiendo en el
centro real de esta crisis. Turquía, tras las
salidas de tono de Erdogan, en la gran incógnita. Turquía tiene motivos para estar molesta: la UE le cierra las puertas, la atonomía kurda en Irak garantizada por EEUU,
desestabiliza su frontera este. En ese marco es en el que cabe entender
el acercamiento a Siria (e indirectamente por tanto a Irán) por un lado y el resposicionamiento frente a Europa buscando la
alianza con Bosnia (el otro país musulmán que encuentra cerradas las puertas de la UE) y las
relaciones bilaterales estado a estado.
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