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Jueves, 30 de Abril de 2009

La gripe porcina y los mapas del mundo red

Casos de gripe porcina en google mapsEstoy viendo la representación que Googlemaps ha sacado de los casos de gripe porcina que me envía Alejandro Tortolini.

En el mapa se intuyen -aunque no se representen directamente- los itinerarios de contagio. La enfermedad va de EEUU a México y de ahí a España en Europa y a toda América del Sur, dibujando el espacio central del mundo latoc. En el resto de Europa entra a través de EEUU directamente y desde Francia acaba llegando antes al Cercano Oriente que introduciéndose otra vez en España desde el Norte.

Las epidemias de enfermedades de contagio aéreo se transmiten sobre redes sociales reales, donde se produce contacto presencial entre las personas. Los itinerarios de contagio son a las finales itinerarios de viajes.

La peste bubónica del siglo XIV, se transmitía mediante pulgas, pulgas que vivían en la rata negra, una rata cuyo habitat más común estaba en la sentina de los barcos. Los mapas de propagación de la enfermedad fueron los mapas del comercio. Sabemos de hecho en que barco llegó a Europa:

En la península de Crimea, una lengua de tierra que pentra en el Mar Negro, existía un puerto llamado Kaffa (la actual Feodosiya) donde los comerciantes genoveses habían establecido un puerto, a través del que proveían a Europa de aquellos bienes que solo podían obtenerse en Oriente.

En octubre de 1347, una flota de doce barcos genoveses partió desde Kaffa, haciendo escala en Constantinopla, Venecia, Messina y, finalmente, Génova. Los hombres de a bordo habían sido afectados por una extraña enfermedad, y los pocos hombres que no estaban ya muertos se ha­llaban moribundos. Sin saberlo, esta flota mercante supuso la entrada de la terrible enfermedad en Europa Occi­dental.

A Aragón, donde mató a casi dos terceras partes de la población llegó unos meses después y a me­diados de 1348 alcanzó las islas británicas. Sus tiempos de transmisión fueron los tiempos del viaje marítimo en una época de cabotaje.

De lo que nos informa el mapa de Google y sus itinerarios subyacentes es de que en la era de las grandes redes conversacionales virtuales y los vuelos de bajo coste, los mapas lingüísticos son los mapas de las redes que determinan la movilidad de las personas. Las fronteras de la red son las del idioma… incluso para una epidemia mortal.

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Miércoles, 22 de Abril de 2009

Como una enredadera y no como un árbol

El título de este capítulo, fue antes, en 2003, el título de un libro colaborativo en el que los ciberpunks españoles intentamos por primera vez reflexionar sobre aquello que hacía distinto el mundo nacido del desarrollo de Internet y la emergencia de las redes sociales distribuidas.

La metáfora, años después, sigue siendo perfectamente válida para explicar el modo de crecimiento de las filés. Como una enredadera, cada nodo, cada pequeña empresa de la filé es, en si misma, una democracia económica con su comunidad y su demos; cada uno es autónomo y podría reiniciar por si mismo el proceso original que dió lugar a la enredadera-filé en su conjunto. Es decir, cada nodo tiene un horizonte limitado de crecimiento en si mismo pero es una puerta a nuevos brotes. La enredadera, como la yedra, crece reproduciendo nodos y conectando los nuevos a los anteriores.

Preguntarnos por el límite de tamaño de cada nodo es en realidad preguntarnos si existe un tamaño máximo a partir del cual una red social distribuida pierde efectividad.

En 1993 el antropólogo Robin Dunbar, de la Universidad de Londres, publicó el primer boceto de un artículo1 en él avanzaba que

Hay un límite cognitivo en el número de individuos con los que una persona cualquiera puede mantener relaciones estables, este límite está en relación directa con el tamaño relativo del neocortex y a las finales impone un límite al tamaño del grupo

Comparando datos de distintas especies de primates, Dunbar llega a extraer una función relacionando tamaño grupal y volumen cortical. Al usarla para predecir el tamaño máximo de una manada humana, el resultado es 147,8, redondeando, 150, el famoso número de Dunbar que marcaría el límite del tamaño de una comunidad humana perfectamente distribuida y cohesionada.

Dunbar puntualiza que este número representa un límite y que cualquier reducción en el tempo y la intensidad de la interacción, debida por ejemplo a la dispersión geográfica, generará una reducción del número real de miembros activos en la comunidad.

Comparando distintos estudios antropológicos, desde tribus neolíticas a comunidades campesinas de fundamentalistas cristianos, pasando por organizaciones militares de todos los tiempos, encuentra una y otra vez, resultados empíricos que aproximan este número con independencia de la época y el sustrato económico de cada comunidad.

De hecho, una regla informal en la organización de empresas identifica el número de 150 como el límite crítico para la coordinación efectiva de tareas y flujo de información a través de enlaces directos persona a persona: empresas mayores no pueden funcionar de modo efectivo sin subestructuras que definan canales de comunicación y responsabilidad.

A través de una multitud de estudios y ejemplos que Dunbar desarrollará aún después en distintos artículos2, el límite máximo de una comunidad conversacional distribuida en la que la colaboración emerge espontáneamente de la interacción y los flujos de información transmiten de forma eficaz el estado del grupo a cada miembro, manteniendo cohesihonada la comunidad, parece bien establecido en 150.

Sin embargo, como vimos anteriormente, cuando nos organizamos como democracias económicas aparece una necesaria división en la comunidad entre los que forman parte de su demos y los que no. El demos, salvo que hablemos de comunidades completamente aisladas, será por definición menor que la comunidad. ¿Existe un límite objetivo, incluso fisiológico como en el tamaño óptimo comunitario?

Chris Allen3 ha sugerido en un conocido post en su blog que bajo el número de Dunbar existe una gama de ordenaciones menores con óptimos y crisis que sería coherente tanto en las comunidades conversacionales como en los grupos laborales y las empresas. Apoyando su argumentación en una base empírica escasa aunque no necesariamente errónea, plantea que hay dos óptimos previos cuando el grupo está formado por entre 5 y 12 miembros y cuando está entre 25 y 80. Allen sin embargo piensa en todo momento, cuando habla de organizaciones empresariales, de grupos en los que la organización funcional es claramente jerárquica y lo hace desde la lógica de la coordinación entre gestores, no en la de una red distribuida.

Sin embargo, algo parece apuntar también en este sentido. La información disponible sobre el funcionamiento de las bandas talibanes y los grupos de Al-Qaeda4 en Iraq y Afganistán, apuntan un tamaño mínimo viable por célula de entre 5 y 12 personas y la existencia de grupos guerrilleros cohesinados sin estructuras de mando desarrolladas entre los 50 y 80 miembros.

Estos datos son coherentes por otro lado con la experiencia corporativa (que plantea un óptimo en las reuniones de coordinación en las 7 personas y de colaboración en grupos de trabajo de entre 25 y 75 personas) y los análisis de psicólogos sociales que por otro lado nos señalan que nuestra red de confianza parece pivotar entre las 70 y 80 personas. Un hecho llamativo también es que los únicos anómalos en las organizaciones militares históricas recogidas por Dunbar son aquellas que mantienen un único mando sobre 80 soldados. También es interesante observar cómo los talleres de los gremios medievales de diversos oficios oscilaban entre 3 y 7 maestros y alrededor de una docena de oficiales-compañeros para talleres entre 60 y 80 personas en su momento de máximo esplendor.

¿Son 80 y 150 los límites máximos del demos y la comunidad respectivamente? No podemos decirlo desde luego con certeza, pero lo que es cierto es que ciertos tamaños de grupales parecen repetirse con cierta consistencia y desde luego, intuitivamente comprendemos que una comunidad humana no puede mantenerse cohesionada sin burocracia a partir de ciertos límites que seguramente estén relacionados con la intensidad de la interacción y el grado de coordinación que precisen para alcanzar ciertos niveles de eficiencia.

Lo importante es comprender que no crecer más allá de ciertos niveles (y el 80/150 parece un nivel máximo sensato) es también un objetivo de eficiencia. La enredadera no es más fuerte si algunas de sus hojas padecen gigantismo, sino si nuevas ramas brotan con fuerza enlazándose con las anteriores.



1. Co-Evolution of neocortex size, group size an language in humans, R.I.M. Dunbar, Human Evolutionary Biology Research Group, Department of Anthropology, University College London, disponible en http://www.bbsonline.org/documents/a/00/00/05/65/bbs00000565-00/bbs.dunbar.html
London WC1E 6BT
2. Véase por ejemplo, Social network size in humans por Hill y Dumbar, en la revista Human Nature Vol. 14, No. 1, pp. 53–72, 2003, disponible en http://www.liv.ac.uk/evolpsyc/Hill_Dunbar_networks.pdf
3. The Dunbar Number as a Limit to Group Sizes en http://www.lifewithalacrity.com/2004/03/the_dunbar_numb.html
4. The optimal size of a terrorist network, en http://globalguerrillas.typepad.com/globalguerrillas/2004/03/what_is_the_opt.html

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Viernes, 10 de Abril de 2009

Filés: Crecer en red

Mondragón es un caso de éxito intercooperativo atípico. Basta con hacer una cata informal en cualquier federación de cooperativas de trabajo asociado para darnos cuenta de que no es el sector industrial el medio donde es más previsible la emergencia de la intercooperación.

Por el contrario, son las industrias socio-culturales (integración e intervención social, actividades culturales y de tiempo libre, formación y educación, etc.) y más recientemente el mundo vinculado al software libre, donde es más frecuente que surjan redes de cooperativas o estas lleguen a acuerdos estables entre si. Son, al fin, actividades ideológicas, con una fuerte tradición de reflexión teórica sobre su propio significado que a su vez suele enmarcarse en cosmovisiones sociales y políticas más amplias.

No deja de ser significativo que a diez años de la aparición en la ley española de la figura jurídica del grupo cooperativo, pensada para facilitar la intercooperación de una manera sencilla y flexible, este tipo de asociación haya ofrecido tan pocos resultados que ni siquiera aparezca en los informes institucionales sobre el tema1.

Donde existe comunidad, donde hay una cierta identidad común previa, la intercooperación se hace factible. O dicho de otro modo, si queremos explicar por qué no surgen comunidades de PYMEs y cooperativas en las grandes ciudades tenemos que mirar hacia cómo se socializa en ellas.

La causa última de que Mondragón sea una anomalía estaría entonces en la escasa coherencia y el pequeño tamaño de las comunidades reales en un mundo urbano cada vez menos articulado sobre espacios de socialización pública presencial. Mondragón, con su vida comarcal y vecinal, simplemente no es replicable en Madrid, Buenos Aires, Sao Paulo o Porto porque en estas ciudades el espacio físico no forma un entorno de interacción que genere identidad y conocimiento diferenciado. No es casualidad que haya más intercooperación en entornos rurales, sean agrarios o industriales, que en las grandes ciudades.

Pero volvamos una vez más, al mundo de las redes conversacionales distribuidas. La socialización en Internet toma la forma de un gran mar de flores2 cumunitarias. La misma blogsfera es un océano de identidades y conversaciones en continuo mestizaje y cambio de entre las cuales, la gran digestión social destila cada cierto tiempo grupos estables con contextos propios y conocimientos particulares.

Estas comunidades conversacionales que cristalizan, son, a partir de cierto momento de su desarrollo, protagonistas de lo que llamamos sionismo digital3: empiezan a precipitarse hacia la realidad, a generar un conocimiento mutuo entre sus miembros que las hace más importantes identitariamente para ellos que los imaginarios tradicionales de las comunidades imaginadas a las cuales se supone pertenecen (nación, clase, comunidad de fieles…), como si se tratara de una comunidad real (cuadrilla de amigos, familia, cofradía…).

De entre estas redes conversacionales, identitarias y densas, algunas empiezan a generar un metabolismo económico propio y con él un demos diferenciado -tal vez varios- que hacen suyo el objetivo de alimentar la autonomía de la comunidad misma. Son aquellas que llamamos neovenecianistas. Nacidas de la blogsfera, son herederas de la ética hacker del trabajo4 y se mueven en el mundo conceptual, tendente a la democracia económica, de la primera parte de este libro.

A diferencia del cooperativismo tradicional, al no nacer de comunidades reales basadas en la cercanía, su ligazón con lo local no es generadora de identidad. En la fundación de Exploradores Electrónicos, por ejemplo, hay residentes en dos países y tres comunidades autónomas que parten con dos empresas fundadas a cientos de kilómetros una de otra.

En la comunidad conversacional surgida del Encuentro sobre Democracia Económica que citábamos antes, se estableció y continua hoy un debate virtual entre una treintena de personas que parten de pequeños demos-empresa cuyas sedes están repartidas entre cinco comunidades autónomas españolas diferentes, eso sin desdeñar que en el grupo también participa el líder de una pequeña empresa de Concepción, en Chile.

Aún es pronto para saber si esta conversación en concreto servirá para formar una red de intercooperación, pero parece claro que se orienta conscientemente según un patrón que ya está inculturado: el establecimiento de comunidades conversacionales en las que la experimentación, el juego, la teorización y las oportunidades comerciales se mezclan en una única idea de comunidad que es ajena a fronteras territoriales y que incluso valora ese tipo de diversidad como parte de lo que la red aporta a cada cual.

A través de este tipo de experiencias podemos entrever el escenario de las filés del futuro: comunidades identitarias con un metabolismo económico propio, basadas en un sistema democrático interno y envueltas por una red de otras comunidades similares en metaidentidades conversacionales que son a la vez, espacios de comercio, innovación y generación de conocimiento.

Nuevas venecias tejiendo nuevas hansas. Nuevos mapas para un mundo relacional ajeno a los territorios. Si al viejo mundo del telégrafo y la nación correspondía el microcosmos de la empresa jerárquica, la filé, una forma de democracia económica, emerge con naturalidad de este mundo de redes distribuidas e Internet.

Su superioridad surge precisamente de no necesitar ser la forma hegemónica de ningún mercado tanto como de ese saber cómo no crecer que reclamaba Julen Iturbe. Lógica de la abundancia: con que sea bueno para nosotros, basta, aseguraba en la lista de correo de la red de empresas por la democracia económica uno de sus miembros.

El futuro no es de nadie, pero seguramente tenga un espacio para las redes de democracias económicas, para los magmas comunitarios, más cómodo, más en sintonía con el entorno social, histórico y tecnológico que el de las grandes corporaciones.


1. Por ejemplo el reciente Estudio Diagnóstico sobre la Intercooperación empresarial y fortalecimiento del liderazgo de mujeres en la Economía Social, ejecutado por AMECOOP, correspondiente al Plan Avanza del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Disponible en http://amecoop.es/article102.html

2. http://exploradoreselectronicos.net/e4pedia/Mar_de_flores

3. Véase De las naciones a las redes, op. cit.

4. Véase El poder de las redes, op. cit.

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Miércoles, 11 de Marzo de 2009

7 tesis sobre redes y conocimiento colaborativo

  1. Conocer es dotar de significados, generar sentido. Conocer es explicar un conjunto de hechos mediante un relato que cumple ciertas normas de coherencia interna y satisface ciertas condiciones epistemológicas.
  2. Los significados que atribuimos, el relato que hacemos a partir de una serie de hechos, no surge de la nada ni aparece como el resultado de aplicar una función determinada, los significados no se generan como si aplicáramos un operador matemático a un conjunto de datos. La información se significa desde y a partir de un contexto que es mucho más amplio y anterior al propio objeto informativo analizado.
  3. Los contextos son en si mismos conjuntos de significados concatenados, enlazados entre si. Son matrices estructuradas de relatos con capacidad para generar otros relatos que se sostienen unos a otros conformando su propia estructura de legitimación. Todo contexto crece parejo a su propia epistemología y en la práctica es en si mismo un contraste epistemológico.
  4. Los contextos son el resultado de un sistema complejo, el producto de una interacción sostenida en el tiempo. El conocimiento final al que se acceda desde un determinado contexto dependerá de la forma de interacción en la que se genera esa matriz interpretativa.
  5. Y si aceptamos que es una interacción la que explica cómo se genera el conocimiento, tenemos que dar un quién. Ese quién es la comunidad. El conocimiento sólo existe en comunidad. De hecho suele ser la comunidad la que pone adjetivos al conocimiento que son el reflejo de su propia identidad: comunidad científica, conocimiento científico; comunidad de fe, conocimiento teológico…
  6. Contextos dinámicos, con una gran capacidad adaptativa, nacen de comunidades de topología muy distribuida y con una alta interacción entre sus miembros. Los auges científicos y las explosiones de los grandes movimientos culturales atestiguan una y otra vez esta relación directa entre las topologías distribuidas de las comunidades y su capacidad para generar significados nuevos ante hechos cambiantes.
  7. Modificar la topología de la red que sustenta una comunidad haciendola más distribuida acelera la evolución de sus contextos y con estos, la velocidad a la que la comunidad es capaz de significar los cambios en el entorno. Distribuir la topología de relaciones de una comunidad es hacerla más innovadora.
  8. Estas tesis serán las que defenderé este próximo viernes en Valencia en el Congreso del capítulo español de ISKO (Sociedad Internacional de Organización del Conocimiento).

    Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 2:38 pm | (3)

Domingo, 14 de Diciembre de 2008

Grecia en swarming

Grecia resume Europa. En el poder, fundida casi en el hormigón oscuro de los edificios de Sintagma y Omonia, una clase política donde los hijos de los dos grandes líderes de los 80 son literalmente herederos de los dos grandes aparatos políticos nacionales. Oir hablar a Karamanlis junior o a Papandreu junior de la igualdad de oportunidades y los sueños de los jóvenes es una broma de mal gusto en el país de la precariedad y la edad de emancipación más alta de Europa.

Pero Grecia es el Mediterráneo. El que a los románticos ingleses parecía un país de salvajes, se sostiene en una tradición social de fuerte cohesión aún sobre las viejas instituciones precapitalistas (familias, cofradías, etc.). Instituciones y relaciones basadas en el conocimiento directo y la solidaridad interpersonal, a la que se superpone una tecnología -el móvil- que rápidamente se torna masiva y se introduce en la cultura con la naturalidad de algo que siempre fue obvio.

Resultado: un primer aviso en agosto de 2007. Un 13M oriental abortado por una triste constatación: no hay alternativas en el el viejo sistema político.

Un sistema que repite cual letanías unos mitos nacionales (nacionalistas) y refundacionales (la caída de la dictadura de los coroneles y la llegada de la democracia) que ya no bastan para explicar los problemas ni la vida de una generación que ahora se hace visible en el mundo.

Resultado: el país arde en un nuevo noviembre, en un swarming que sólo acabará por agotamiento. Bajan todos los partidos en intención de voto. Ni la realidad cotidiana (crisis y represión) cabe en el estado nacional ni los nacionales caben en la nación.

La Era de las ciberturbas descubre lo que siempre temimos: el estado nacional está desnudo… pero armado.

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Domingo, 16 de Noviembre de 2008

El dospuntocerista en Nochevieja

En episodios anteriores…

  1. La blogsfera en el sentido amplio -entendida como el conjunto de personas que utilizan distintos sistemas de comunicación personal electrónica- tiene una estructura muy distribuida como demuestra la topología de red trazada a partir de los datos de feevy.
  2. Ese carácter distribuido es la única garantía de que, llegada la necesidad social, pueda servir como medio informativo no controlado por el poder.
  3. Mas centralización, es decir más parecido entre la realidad y lo que el rankismo nos dice que es la realidad, supone más control y más atomización, menos libertad y menos diversidad.
  4. Existe sin embargo un peligro real: el uso de herramientas centralizadas, como Twitter o las llamadas redes sociales, recentraliza la red social haciéndola más parecida a una distribución potencial. Este es el reino de banalidad que todos asociamos a las pretendidas blogstars, sus congresos y la ramplonería del dospuntocerimo.

Mientras, en el mundo latino…

La idea de que la blogsfera tiende a reproducir -aunque con más agentes- la estructura del viejo sistema mediático descentralizado está basada en una concepción de la sociedad que tiene mucho más que ver con la lógica de los poderes políticos establecidos y su relación histórica con la prensa, que con la cotidianidad realmente vivida por cada uno de nosotros.

En estos días, como todos los años, Madrid comienza a llenarse de carteles que anticipan las fiestas de Nochevieja. La mayoría de ellos no son anuncios de fiestas, sino de locales y servicios para que cada cual haga la suya.

Pregunto a amigos y conocidos y todos tienen por delante una noche de fin de año que es más un itinerario que un destino. Comerán las uvas con la familia, luego irán a una pequeña fiesta privada de su grupo de amigos más íntimo o al menos más antiguo. Pero sobre las tres o tres y media, comenzarán un via crucis por las fiestas de otras redes cercanas para saludar y felicitar las fiestas.

El resultado global, la imagen grande, es que todos estarán saltando de pequeña fiesta en pequeña fiesta, representando en tres dimensiones la diversidad de su propia identidad: la mayoría de gente no se define sobre una gran identidad de las que organiza un cotillón inmenso, sino por una cesta de pequeñas redes sociales, grupos de amigos de verdad.

Esto es exactamente igual a lo que ocurre en la blogsfera latoc aunque no tanto en el anglomundo, donde los valores de base son distintos: el individualismo protestante genera atomización social y por tanto los cotillones (o twitter, o facebook) pueden plantearse como una alternativa aceptable. Del mismo modo que las fiestas y las organizaciones de singles tampoco cuajan por estos lares culturales, el mundo de conocidos de facebook o followers de twitter tiene un valor muy anecdótico en nuestra cotidianidad. Al final nuestra red virtual toma formas muy similares a las de nuestra red presencial… porque simplemente son la misma, porque no existe esa separación entre Internet y el mundo real. Ambos son reales. Ambos representan y anudan el conjunto de comunidades que nos definen, aquellas con las que vivimos en interacción y con las que contruimos nuestra propia identidad.

Comunidades que en nuestro mundo latino, de sustrato católico, son ese mar de flores de la blogsfera y ese mar de fiestas de Nochevieja, no el fiestón poligonero, masivo y triste, aunque mediático.

Ese es el tejido social real y el patrón cultural de base que subyace a la topología de red que nos descubre feevy. El cotillón masivo, aunque también exista, no hace el relato socialmente dominante… y en realidad todos sabemos que es para los perdedores, para los que no tienen una socialización de verdad, por mucho que sean los que aparezcan en los telediarios del primero de enero.

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Lunes, 10 de Noviembre de 2008

La blogsfera bajo ataque

La blogsfera es el lugar de una de esas paradojas que tanto nos gustan a los economistas: si cada bloguero se comporta como un centralizador total de su propia información, el resultado sería una red distribuida perfecta. Por eso hacer la blogsfera más distribuida es dar herramientas a los blogueros para que centralicen en si mismos, en su blog, toda la información que generen. Y por eso lo primero que monta un servicio son los widgets: sucedaneos de un blog verdaderamente potente con fotos, documentos, vídeos… que en realidad están en otro lado.

Distribuir la propia información en otros es por el contrario, hacer la blogsfera más centralizada en los gigantes. Sean facebook, microsoft, yahoo o google, todos empiezan a abandonar la lógica del mumi (distribuir la información aún desde una infraestructura centralizada), para interconectando sus datos y servicios, convertirse en ese gran hermano que ni siquiera necesita ya abrir el correo para trazarte y predecirte.

La pregunta verdaderamente importante es siempre el quién, el sujeto. Y esa era la pregunta a la que no sabía responder el dospuntocerismo: al quién (filtra los contenidos) respondían con un cómo (editarlos). De fondo: la diferencia entre participación e interacción, entre comunidad y servicio. Y un programa recentralizador que fue tomando forma desde los primeros alientos del rankismo.

Y con todo, y esa es la maravilla, el mapa de red de la blogsfera es cada año más distribuido. El mar de flores cada día tiene más brotes, la enredadera más ramas:

En feevy.com, el blog que en más blogs aparece (de un total de 57.668 fuentes a día de hoy) lo hace en poco más de un centenar… una influencia ridícula por individuo que demuestra por si misma el fracaso del rankismo, como aseguraba el año pasado en el EBE.

Y entonces ¿de qué preocuparse? De mucho. En la blogsfera el rankismo fracasa porque su estructura de red, su base informacional es distribuida en si misma.

Pero miren esa parodia centralizada de la blogsfera llamada twitter: de los poco más de 750.000 usuarios activos (twitdir llega hasta los tres millones de usuarios pero incluye usuarios no activos e incluso dados de baja hace más de un año y medio), el más seguido lo es por más de 125.000 usuarios… el grado de centralización de las redes generadas en servicios como twitter o Facebook es más que relevante. En ellos, a diferencia de la blogsfera, el rankismo no es un programa, es una descripción de la realidad.

De hecho, Twitter es una maqueta de la blogsfera que sueñan google y sus competidores a día de hoy: un corralito. Si Facebook y las llamadas redes sociales, se plantean ya abiertamente como alternativa e incluso se nos invita desde Wired abrirnos un perfil en vez de un blog es precisamente por eso: en el mundo centralizado de los servicios y sus widgets sí que es posible reconstruir una estructura de información similar a la de los medios tradicionales.

Las herramientas son importantes porque su naturaleza responde inmediatamete al quién centraliza. Y la alternativa hoy, el estado de la blogsfera, es centralizar (en cada uno) o ser centralizada (por los cuatro grandes poderosos).

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Lunes, 23 de Junio de 2008

Cinco claves para trabajar en red fructíferamente

  1. No hay que construir organización, no es necesario -ni positivo- fijar estructuras para alentar el debate social o hacer ciberactivismo en una red distribuida. Es justo el modelo contrario al del activismo de los siglos XIX y XX, la organización preexiste y es la propia red social en el sentido amplio, red que es, además, una red distribuida.
  2. Cuando la comunidad emerge, no existe para ningún fin distinto del de la propia interacción de sus miembros. No tiene sentido por ejemplo hablar de lo que debería hacer u ofrecer la Escola de redes. Como dice nuestro amigo Augusto de Franco, la escuela es la red: no hay una institución que ofrezca o “haga” nada, no hay un sujeto colectivo, aunque se comparta una identidad, el proceso de aprendizaje emerge de la propia interacción, no de la participación en proyectos lanzados de arriba a abajo. Así que si queremos aprender o investigar sobre, pongo por caso, bibliotecas en red, lo mejor que podemos hacer es documentar por nuestra cuenta y abrir un debate en la red sobre ello.
  3. Las algaradas francesas del 2005 nos enseñaron que una red distribuida puede crecer extendiendo el conocimiento que ya ha alcanzado, sin tener que repetir una y otra vez su debate interno y el proceso de aprendizaje original. Para ello tan sólo es necesario que el crecimiento no sea una mera interconexión entre nodos sueltos o representantes de subredes por muy distribuidas que sean cada una de estas. Si la red crece de forma distruida, no conectando líderes, sino un número amplio de nodos entre si, las experiencias de cada red pasan a formar parte del conjunto de experiencias de cada una de ellas
  4. En ningún caso este conocimiento es único, tiene una única posición. La plurarquía que mueve la capacidad adaptativa, innovadora, de las redes, se basa en la diversidad. Esa diversidad, esa divergencia de pareceres, es fundamental para la sostenibilidad de la red. ¿Por qué? Porque cuantas más alternativas sean exploradas más aumentarán las probabilidades de supervivencia ante cambios en el medio
  5. Las redes que no celebran, no merecen tener nada que celebrar. La celebración, la fiesta, lo lúdico y lo lírico es fundamental para la generación de confianza… y la confianza es el capital de las redes sociales, la base del capital social de una red.

Nota importante: todo lo que hace al trabajo en una red conversacional no necesariamente hace a una red de trabajo igualmente pluriárquica pero que define una comunidad de trabajo o de ciberactivistas.

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Viernes, 30 de Mayo de 2008

Comunidad e identidad

Me ha llamado mucho la atención cómo, el post sobre comunidades del otro día, ha destapado rechazos espontáneos al concepto mismo de identidad. Primero fue Manolo Pancorbo en comentarios:

Y volvemos a lo de la “identidad”. El hecho de que esa identidad no sea necesariamente nacional no suaviza el rechazo visceral que me produce.

Luego Aulo en el blog Entelequia quien comentaba:

Sin embargo, no sé si estoy de acuerdo en que sea necesario, crear una identidad para hacer una comunidad, supongo que según tengamos uno u otro concepto de identidad y de sujeto, supongo que no tendrán igual concepción de identidad determinados tipos de nacionalismo que un anarquismo o que el propio de Ugarte;

Por qué no hay comunidad sin identidad

Una comunidad es, ante todo, un demos, una identidad. Cada miembro sabe quién es parte y quién no. Sé quienes son mis amigos del pueblo y cada uno de mis amigos sabe quienes son sus amigos del pueblo. Por supuesto las listas no serán absolutamente idénticas. Pero serán equivalentes a efectos prácticos: si uno se ofrece a organizar una cena, sabemos con relativa certeza a quién nos vamos a encontrar cuando crucemos la puerta del restaurante. Y sobre todo sabemos que seremos tratados como un igual en identidad: si yo les considero mis amigos del pueblo, los que me encuentre me considerarán un amigo (igual) entre los demás.

¿Qué es identidad? No es una definición macro tipo “es amigo del pueblo todo aquel que…“. Esas son las identidades genéricas imaginarias (tipo “ser español”, “ser argentino” o ser “católico”). Son identidades que convienen a la gestión estatal y que en general derivan de ella. Identidades imaginarias que no se parecen en nada a las identidades de una comunidad real.

Identidad es la expectativa cierta de que aquello por lo que reconozco a los miembros de una red me reconocerá a mi frente a ellos. Si yo defino la red como “mis amigos”, puedo esperar que sus participantes me llamen amigo. Si defino la red como “los compañeros entre los que escribimos el libro X“, sé que ellos me reconocerán como autor. Si defino la comunidad como “la red de las Indias“, sus miembros me considerarán “indiano“.

Identidad, comunidad y sujeto

Siguiendo con lo que planteaba Aulo en el comentario de arriba deberíamos preguntarnos si una identidad/comunidad es un sujeto. Mi respuesta es que no.

Como decía en el post anterior, lo que define a la comunidad es la interacción. Una red, una comunidad, no existe para algo. No tiene un destino. Existe tan sólo para si, para su propia interacción. No hay un sujeto, hay muchos. Y eso es así aunque la red pueda ser reconocida desde fuera e incluso aunque los miembros de una red se den objetivos comunes más o menos permanentes.

Las personas somos complejas, vivimos en conversaciones donde las respuestas e intereses de otros influyen en nuestras propias elecciones. No somos individuos, no estamos aislados. Tenemos entornos, participamos de comunidades y por tanto tenemos múltiples identidades: somos parte de una familia, de distintas comunidades de amigos, de redes virtuales temáticas, de…

El sujeto, el que hace las cosas, el que se dota de objetivos, es la persona. Las personas interactúan en comunidades y en esa interacción generan sentido, dan significado a sus identidades compartidas. Y si este significado es compartido por los miembros de una comunidad puede llegar a hacer aparecer a esa red, a esa comunidad como sujeto frente a los otros. Pero aunque para muchos de vosotros pueda parecer que “las Indias hizo una máquina de fabbing“, yo, que estoy dentro de esa comunidad, sé que la máquina la hizo Alex, que le ayudaron Maki y Mercedes y que la idea misma de investigar el fabbing surgió de una serie de conversaciones a partir de libros que sugerí yo, encargó María, compró Nat y empezamos a discutir con Arnau.

Identidades reales vs sujetos imaginarios

Como en los ejemplos de arriba, las identidades de una comunidad son identidades reales. Cada uno puede hacer una lista de nombres, apellidos o nicks, de la gente con la que comparte las identidades que enmarcan sus interacciones cotidianas. Puede describirlos uno a uno.

Puedo decir quienes son los miembros de mi familia, quienes son mis compañeros de trabajo, quienes son mis amigos y quienes están en mis comunidades virtuales. Y por lo general podré describirlos separadamente por mi experiencia de interacción con ellos.

Pero no puedo decir quienes forman el sexo masculino, quienes hablan español, quienes tienen una cultura mediterránea o quienes forman España. Esas identidades son imaginarias simplemente porque para definirme por ellas, tengo que imaginar un sujeto con el que no puedo hablar, con el que no puedo interactuar… un sujeto que no existe. En otras palabras: no existen como identidad real porque no hay una comunidad real que les de soporte.

No existen España, Argentina, Cataluña o Brasil como sujetos. Ni siquiera existe la Umah ni la Iglesia Universal (la Cristiandad). No existen la raza negra ni la etnia serbia como seres vivos. No existe swahili como sujeto ni sus hablantes forman, ni mucho menos, una comunidad. No existen las mujeres ni los varones como sujetos activos de nada. No existen los gays. No existen los madrileños ni ninguno de los colectivos anteriores más que como agregado estadístico.

No se les puede poner a ninguna de estos imaginarios un verbo después que suponga una sola gota de voluntad o deseo, sin hacer un ejercicio de disneyzación salvaje. Es símplemente estúpido decir frases como la lengua se muere, nuestra cultura sufre, las mujeres somos o los españoles pensamos. Sólo las personas mueren, sufren, disfrutan, piensan, son. Y si no existe una comunidad, una conversación real entre personas reales, toda descripción será una descripción desubjetivada, arbitraria y difusa como lo es cualquier estadística.

Alergia a la identidad e identidad humana genérica

Entiendo que Manolo o Aulo tengan alergia a sujetos imaginarios e identidades macro. Tras ellos, con más o menos pudor, se esconde siempre la voluntad de una comunidad, esa sí, bien real, de construir maquinarias sociales de poder. Tras la nación, el estado nacional y tras éste los que lo dirigen o aspiran a dirigirlo (una comunidad real). Tras la comunidad de fé, la estructura de la clerecía y sus jerarcas (también una comunidad real). Tras la clase, el partido obrero y sus dirigentes (otra bien real), tras la identidad de género las aspirantes a funcionarias de la igualdad (más)…

Todos esos imaginarios median entre nuestras identidades reales (que son múltiples) y la idea genérica de Humanidad o especie (otra que por cierto, tampoco es sujeto alguno). Usan la lógica de definición identitaria de las comunidades reales (quién es y quién no es), que es en realidad una lógica de diversidad definida por el con quienes hablo y quienes me consideran su igual, para, en un terreno donde previamente se ha definido una identidad como principal, excluir a otros, decirnos que no son en realidad, nuestros iguales…

Las identidades reales, pequeñas, las que definen a las comunidades y de las cuales cada uno de nosotros tiene unas pocas, nos unen en realidad a los otros seres humanos, precisamente porque sólo tienen sentido en la diversidad y la mezcla, porque son particulares, pequeñas.

Defender las identidades reales como base de la socialización, rechazar los imaginarios, es lo único que en la práctica nos libera de la dialéctica amigo-enemigo, precisamente porque muestra el carácter irreductible de la diversidad humana, porque para ser yo, tengo que ser y compartir con muchos.

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Lunes, 26 de Mayo de 2008

Mi comunidad no participa

¿Creamos una plataforma y hay poca participación? Antes dejemos claras unas cosas básicas que el dospuntocerismo siempre olvida:

  1. El conjunto de usuarios de un servicio no forma una comunidad. Para que un grupo de personas formen una comunidad tiene que existir una identidad común, una definición clara de quien forma el demos y un conocimiento mutuo entre ellos (tienen que formar una red distribuida). Luego la comunidad podrá crecer, pero lo que es claro es que las comunidades humanas no se forman alrededor de servicios y aún menos alrededor de webs.
  2. Las comunidades usan los servicios, no se definen por ellos. Del mismo modo que no hay una comunidad de usuarios de la seguridad social o del transporte público, no hay una comunidad de usuarios de feevy, flickr, blogger ni de nada que podamos crear, siquiera sea pensando en un perfil muy determinado.
  3. Participar no es lo mismo que interactuar. La interactividad entre sus miembros puede ser una medida de la potencia de una comunidad o de lo adecuado de un servicio para una red concreta, pero no tiene nada que ver con participar. Se interactúa con los otros, se participa de las ofertas del anfitrión. Interactuar tiene lógica distribuida, participar tiene lógica centralizada. Al interactuar somos dueños, al participar somos seguidores. La cultura de la participación no tiene nada que ver con el modo de vida de la interacción. La obsesión por las votaciones no sólo puede suponer generación artificial de escasez, lo que queda lejos de la lógica comunitaria.
  4. Votar sirve para resolver conflictos… y para nada más. Los mecanismos de votación son la esencia de lo participativo: participas de lo de otros, no lo haces tuyo, no interactúas con otros, no se genera una experiencia vital común que fortalezca los lazos con otros. Si votar es nuestra forma de relacionarnos con los otros, esos otros nunca tendrán cara y nombre propio para nosotros. Votar aliena de la relación humana interpersonal: no genera ni fortalece a la comunidad, al contrario, la representa frente a la persona como algo abstracto y ajeno.No olvidemos que en una comunidad lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.
  5. Las plataformas triunfan o fracasan en relación a una comunidad, no en abstracto. Si tengo una comunidad como Exploradores, una pequeña red de iguales que se conocen e interactúan todos los días, discutiendo, cambiando mensajes y enlaces entre si y abro un servicio como marcaprensa para facilitarles lo que ya hacen, lo más probable es que triunfe. ¿Pero qué quiere decir triunfo en este contexto? Simplemente que les sea útil para interactuar entre ellos. La expectativa no es tener muchos usuarios, encuadrar gente, crear cercos poniendo un sello de ganadería… el objetivo es servir al desarrollo de una interacción que ya existía previamente. Si nuestro sitio de enlaces de repente gana muchos usuarios nuevos, gente que lo prueba y lo usa para si o para compartir con su red, pero no convence o no es usado por los miembros de Exploradores… el servicio habrá fracasado.
  6. La gente no existe. Las cosas no se hacen para la gente, no existe un demos que sea la gente. Si abrimos un espacio para la gente o invitamos a votar o decidir un tema a la gente estaremos en realidad invitando a cualquier grupo o red previamente organizada a presentar sus intereses o sus miradas como las del conjunto social, cuando no a reventar los límites de una comunidad realmente existente. Es la trampa habitual del la generación de escasez. No definir el demos es la forma más típica de presentar como comunitario y democrático lo que en realidad es todo lo contrario. ¿Ejemplos? Abrir a la gente en general las votaciones sobre el futuro Monopoly o sobre el representante a enviar a Eurovisión produce resultados paradójicos porque lo que estamos es precisamente reventando los límites del demos de los jugadores de monopoly o los fans de Eurovisión.
  7. Una comunidad no es un tema de interés. Ofrecer servicios o contenidos para un determinado perfil de intereses no genera una comunidad. Todo lo más atrae a una -o con suerte- varias comunidades ya existentes… aunque seguramente no las integre.
  8. Las comunidades no nacen artificialmente simplemente porque se nos ocurrió hacerles una plataforma. Si queremos crear una comunidad no nos pongamos a crear servicios porque no funcionará. Los servicios sirven a una comunidad, no la generan. Crear una comunidad es construir una identidad. Tiene que ver con valores y experiencias compartidas. Algo que se desarrolla y crece con la interacción. Es entonces cuando los servicios son útiles, pero no antes. ¿Quieres crear una comunidad? Vuelve al off-line o encuentra una causa puntual tan potente que tras hacer una campaña virtual sus protagonistas se sientan emocional e intelectualmente tan ligados entre si como para querer seguir haciendo cosas juntos todos los días.
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Viernes, 23 de Mayo de 2008

Comunidad, igualdad y demos

A partir de una serie de posts de Carlos Boyle, que me invitó esta semana a trabajar el tema, he comenzado a estudiar la historia de los swarming.

Recordaba el impacto que en su día me causaron Las guerras campesinas en Alemania de Engels y Los comuneros de Joseph Pérez y volví a este.

La revolución comunera de 1520 -la primera revolución plenamente moderna en Europa- es la que inaugura también el uso de la palabra comunidad misma. Y aunque de hecho la comunidad castellana es una asamblea y su plural no representa otra cosa que la coordinación de das distintas asambleas urbanas, al español pasa a significar pura y simplemente revolución política. Quijote, aconsejando a Sancho sobre el gobierno de la ínsula barataria, dice:

Te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades

Quevedo, la mayor gloria del reaccionarismo ibérico de todos los tiempos, usaba comunero como sinónimo de sedicioso y en la misma línea el primer Diccionario de autoridades de la RAE recogía esta acepción:

Comunidades: Levantamiento y sublevaciones de los pueblos contra su Señor

¿Pero de dónde venía esta asociación tan marcada? El debate sobre los comuneros, con sus interpretaciones ha estado marcado sucesivamente por los programas del absolutismo, el liberalismo decimonónico y el regeneracionismo. Teñido todo él de nacionalismo primero español y más recientemente castellanista. Pero los comuneros simplemente no podían tener un significado nacional o nacionalista. Su concepción del mundo es más entendible hoy desde la teoría de lo local que desde la lógica política de las naciones-queriendo-ser-estados.

Pero si la historiografía contemporánea (Azaña, Pérez, Maravall) se orienta hacia el significado global, constituyente y moderno, de las pretensiones de la Junta, creo que lo más interesante hoy, con la inflación del término comunidad que vivimos, es detenerse en la lógica de funcionamiento de lo que aquellos urbanitas revolucionarios llamaron comunidad.

La comunidad no es otra cosa que una asamblea, es entendida como una comunidad de iguales, donde todos son dignos de cualquier función con independencia de su origen (fueran cristianos nuevos o viejos) y posición social.

Lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.

Por eso, la elección de portavoces en las comunidades, como cuenta Carlos en las recientes movilizaciones argentinas, no es producto de una votación entre alternativas, sino de un consenso. En la Atenas de Pericles se resolvía con un sorteo e igual podría hacerse en cualquier asamblea (quintaesencia red distribuida) convocada desde un principio de identidad.

La elección de alternativas o representantes sólo es conflictiva -y por tanto hace falta votar- cuando

  • se trata de una red no distribuida donde lo que se elige son nodos centralizadores que podrán cambiar la naturaleza de la red (es decir, no existe comunidad) o
  • cuando la asamblea está escindida en identidades estables que tienen visiones coherentes y opuestas sobre los temas en discusión

En el primer caso el uso de la palabra comunidad es cuando menos aventurado, la imagen que nos viene a la cabeza sería la de los congresos a la búlgara: unanimidades forzadas por la potencia cohercitiva de la dependencia a una red clientelar. En el segundo caso uno se pregunta qué sentido tiene mantener una definición de demos en el que unos ven como peligro a los otros en vez de segregarse. En ambos, la respuesta general es que se está creando escasez artificialmente.

Así que, lo que define a las comunidades dignas de ese nombre no es la participación como ejercicio del voto, las comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir. Vivir juntos.

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Lunes, 12 de Noviembre de 2007

Por qué no existe periodismo distribuido

Volvamos por un momento a la Edad de oro del mundo descentralizado. Imaginen el atrezzo de 39 escalones y los periodistas de Luna Nueva.

El mundo está aprendiendo las lecciones de la primera guerra mundial. La popularización de los motores de gasolina, la extensión de las autopistas y las líneas aéreas asocian futurismo y velocidad. Los pintores futuristas italianos crean un nuevo género pictórico que hace del picado el símbolo de los nuevos tiempos, la aeropittura. Los rusos convierten el automovil en símbolo. Son los años del blitz, la guerra relámpago. Nunca la red descentralizada había estado tan extendida ni tan tensa.

La velocidad y la inmediatez son el aporte de los 30, en el periodismo, en la política, en la guerra y en los transportes. Cada rama, cada subred, dependen de sus nodos centralizadores. El führer princip, el principio del liderazgo, se teoriza y se hipostasia en Mussolini y Hitler, las estrellas europeas ascendentes. Pero… La velocidad y la inmediatez surgen de la economía de conexiones propias de la descentralización. Estamos en las antípodas de la frondosidad y recursividad de las redes distribuidas.

En la red descentralizada el tipping point, la explosión de la info en red, es un acto de voluntad del líder, del nodo centralizador, que envía sus consignas de una vez y para siempre en la tranquilidad de que llegarán al último rincón retransmitidas por la cadena de mando. En las redes distribuidas el resultado de un periodo de maduración en el que se forma una masa crítica que sólo tras un tiempo estalla en una explosión de información socializada.

La estructura de la relación entre nodo y lectores de un blog tomado aisladamente, de los periódicos, de twitter, de 20palabras o del Ecoperiódico es una estructura centralizada. Por eso la velocidad es rápida, la inmediatez total aunque sólo dentro de esa pequeñísima subred. Si se cae el nodo, los lectores pierden los posts. Si pueden seguir accediendo a la info por mil lados más es porque ese blog o ese periódico están en una red distribuida cuya pesada digestión informativa no se caracteriza precisamente por la velocidad.

Inmediatez y velocidad no son características de las redes distribuidas, bien al contrario, distribuición implica recursividad, implica recibir muchas veces y por distintos lados, el mismo SMS de convocatoria, la misma noticia a comentar, el mismo meme que retransmitir. Implica no depender de nadie en concreto para poder recibir cualquier info que se mueve por la red porque a la misma info se puede llegar por muchos lados. Pero no olvidemos, en la red distribuida el poder de filtro desaparece porque se multiplican los conectores, los pasos intermedios, no porque no haya intermediarios sino porque son infinitos, es decir, precisamente porque no hay ni inmediatez en absoluto y en consecuencia la velocidad es cuando menos, dudosa

Sólo si hablamos de la blogsfera como un todo, la estructura de la red es distribuida. Los lectores no dependen del nodo como filtro, por eso la info vive más tiempo, se arrastra durante horas y finalmente, si cuaja, se retransmite desde mil nodos más hasta convertirse en tema del debate social.

Ningún blog o periódico puede ser distribuido, todo lo más tener una estructura descentralizada de redactores… como tuvieron los periódicos siempre. Lo distribuido no tiene un lugar, no depende de un nodo. La blogsfera tomada en conjunto es distribuida precisamente porque como la RMD que experimentamos en estos días, rompe la identificación entre info y nodo. No hay un sitio, de donde recibir la info, hay muchos accesibles, ninguno es central, ninguno imprescindible para acceder a ninguna información. Si para llegar a la info hay que teclear una única dirección, si cayéndose un servidor o un grupo de servidores del conjunto, el contendido se torna inaccesible, es porque no hay distribución, sino centralización.

Por eso me pasma cada vez que leo que velocidad e inmediatez son características de la información en Internet. Porque significa que o bien confunden la red global con su red de lectores, o bien el proyecto de futuro que quieren para el conjunto es la vuelta al viejo sistema descentralizado.

Y desde luego, el periodismo distribuido no existe, es un oxymoron, a no ser que llamemos periodismo a la digestión informativa de la blogsfera como un todo o a experimentos como la RMD que no pueden, en ningún caso, ligarse a un dominio o un servidor específicos.

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Martes, 6 de Noviembre de 2007

RMD: cuestiones sobre la identidad distribuida

Esta mañana mi llamó la atención que Eraser me confundiera con Pere atribuyéndome su excelente minipost Lo nuestro no es Miss América. En él, sobre la RMD decía Pere:

Ahora todo me encaja. El mundo anglo, calvinista, como diría David, inventó twitter, una gran conversación banal centralizada. Una conversación que encaja a la perfección con el mundo del rankismo, la cuestión es ver cuanta gente sigue mis absurdos twits… y todos juegan el juego.

Nosotros, este fin de semana, aportamos algo mucho más poderoso. Nuestro prototipo transforma la conversación en un bazar distribuido y caótico. La gracia es que al ser distribuido uno ya no sabe cuanta gente le sigue, el rankismo se derrumba, y la conversación fructífera y lírica entre personas que realmente tienen algo que compartir se forma.

Frente al concurso de miss América, nosotros nos quedamos con El Padrino.

Kowalinsky seguía la línea argumentativa un pasito más allá:

O dicho de otra forma; el caos total ha llegado a la oficina. Los blogs convertidos en la cuna de la generosidad, en el pase y siéntase como en casa. Cada uno puede entrar, toquetear, contribuir o molestar. Lo cual significa muchas cosas y entre ellas significa más horas delante del blog. Más aún.

Aquello de la bitácora personal se renegocia, el ego se deja de lado y se concentra la acción en dejar a los demás que digan la suya. Este es el invento.

El fondo contra las formas. Lo nuestro no es Miss América.

Todos llevan razón. Incluso eraser confundiéndome con Pere, porque esa confusión, que apunta a una nueva definición de identidad, es realmente lo más interesante de todo este juego radicalmente distribuido… Un juego que ha dado (con razón) un poco de vértigo incluso a viejos amigos como David Gil o Luis, de Intropía y cuyas consecuencias merece la pena discutir…

Las claves del vértigo

Lo atractivo y subversivo de la RMD es que rompe y socava unas cuantas ideas establecidas sobre la blogsfera y los blogs, que al final lo son sobre la autoría y la identidad:

  1. se rompe la igualdad autor/blog: Mi blog ya no es sólo mío. Mi blog es un sitio donde salen publicados mis maxiposts, pero también los miniposts de un montón de gente.
  2. se multiplica y deshace la relación autores/blogs: En conjunto a día de hoy la red tiene una veintena de autores que publican en menos de una decena de blogs. Los autores, los miniposteros, son, somos, una esfera virtual más que se mueve por la red y utiliza como plataforma el conjunto de blogs adheridos
  3. se rompe la unidad entre lo que escribo y lo que proyecto: ya no hay un sólo David de Ugarte… te puedes suscribir a mis miniposts e incorporarlos a tu blog, pero…
    • Mis miniposts tendrán distintos contextos, estarán en distintas conversaciones y de ese modo transmitirán algo distinto también. Significaré distintas cosas en distintos blogs

Entonces, si yo no soy ya sólo ni totalmente mi blog, ni siquiera mis miniposts (que están en muchos contextos diferentes, incluso filtrados de diferentes maneras)… ¿quién soy en la red?

La respuesta sencilla es decir: soy la reflexión y la lírica (maxiposts) que en mi dominio, en lo que un día fue mi blog exclusivo, se rodea de una conversación a medida. Soy el que elige a los comensales de mi banquete, aunque no elija su menú.

Pero ayer con Juan Urrutia apuntábamos otra definición: mi identidad reside justamente en aquello que otros publican y que no comparto, pero que me gusta que esté ahí, donde hasta ayer reinaba yo solo.

Y ¿saben qué? Es divertido y enriquecedor esto de pasar de yo rey a nosotros red…

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Sábado, 28 de Abril de 2007

Redes inalámbricas, spimes y computación ubicua

No deja de resultar triste. The Economist para dar sentido a un especial de esos que le calca a la industria de las grandes Telecoms, saca un editorial hablando sobre la futura revolución inalámbrica y todo el mundo parece decubrir el Mediterráneo gracias a Londres. Ayer Nat contaba algo muy parecido sobre uno de estos estudios de encargo.

Seamos serios, lo que puede alcanzar masividad en unos años es la computación ubicua, la interconexión entre cosas, algo que ya está tecnológicamente listo hace años. No es una innovación tecnológica en hardware lo que falta. Lo que falta es la interación entre cosas y redes sociales distribuidas, entre los servicios que hoy llamamos web 2.1 y los chips de redes de cacharritos.

Seguramente por ahí vaya la futura web 3.0 y es por eso que el miniblogueo o GoogleMaps son piezas importantes de las narrativas de futuro.

El editorial del Economist por una vez no aporta nada. Si les interesa el tema les recomiendo leer Shaping things, el último libro de Bruce Sterling y su teoría de los spimes. Prometo prontas entradas en mi contextopedia sobre la terminología que usa Sterling en este libro. En una primera aproximación los spimes serían objetos físicos -pero también servicios- significados informacionalmente y conectados a los usuarios a través de la red… Por ejemplo, en la terminología de Sterling mientras mandar un paquete por UPS sería un spime (tanto el receptor como el remitente siguen el paquete en el mapa a través de la web en cada momento), mandarlo por DHL sería un gizmo (te avisa cuando llega mediante email o web) y enviarlo con Correos sería un mero producto industrial que te devuelve un recibo en caso de que -al contrario de lo que ocurre con nuestras suscripciones a Wired- lo enviado no le interese demasiado a alguien en la cadena.

Pero no divaguemos… el caso es que la red futura será una red tanto de personas conectadas a personas como de cosas conectadas entre si y a las personas. Será, tal vez una red que a su vez pueda fabricar cosas y esas cosas no serán sólo objetos parlantes, sino fuentes informativas que gestionaremos colectiva y personalmente.

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Lunes, 19 de Junio de 2006

Por qué soy sionista digital

La vida en el ciberespacio no es precisamente dulce y educada. A fin de cuentas esto sigue siendo la frontera digital, un lejano Oeste que nunca se urbaniza.

Precisamente por eso puedes ser libre aquí. Siempre puedes ir más allá. Construir por tu cuenta algo nuevo, disfrutarlo y encontrarte un día con que otros han seguido un camino similar y tu vida electrónica es mucho más rica.

Un buen día podría por ejemplo conectarme por la mañana y descubrir que mucha gente se ha construido su propia contextopedia. Podría recurrir entonces a las definiciones de un físico para entender por fin la teoría de cuerdas, a mis escritores favoritos para conocer sus distintas definiciones de novela o a un parlamentario para que me explicara claramente el sistema electoral. Y seguramente algunos seguiríais viniendo a ver mis entradas sobre Teoría de redes sociales.

¿Utópico? Si hemos visto nacer la blogsfera desde la nada ¿por qué no una red de contextopedias? Y quien dice contextopedias dice cualquier otra cosa que podamos pasar de descentralizada a distribuida.

Funcionarios y profesionales

Este escisionismo que mediante el impulso de nuevas redes distribuidas, abre nuevas posibilidades a lo colectivo representa una novedad radical con el viejo mundo. Es la lógica de la abundancia frente la de la escasez.

Y no es que en el viejo mundo de las estructuras descentralizadas todo y todos fueran mezquinos y lamentables. Al contrario es un mundo verdaderamente épico para quien lo vive desde una lógica profesional, esto es profesando la convicción de que su trabajo cumple una misión social. Entre las personas que admiro en mi entorno virtual hay no pocos de ellos: JJ Merelo y Rafael Estrella, ambos profesores y profesionales en el sentido anterior serían dos estupendos ejemplos de hasta qué punto el viejo mundo produce y requiere también grandes personas, héroes cotidianos…

…pero eso no niega la posibilidad que todo sistema descentralizado -empezando por el viejo y entrañable sistema de Correos- abre a la arbitrariedad de quien ocupa un nodo intermedio entre la información y los comunes. No es nada nuevo

Volvía a casa y pensaba que Correos, el socialismo y las redes descentralizadas en general agonizan por esa marea de pequeñas o grandes arbitrariedades que permiten a los nodos y que al final -como pasó con el servicio militar- la sociedad acaba por no perdonarles. Igual que la mili desapareció porque nadie quería ser víctima de las arbitrariedades del cabo o sargento de turno, hoy por cada carta enviada por el sistema postal público se envían casi 10 emails. Todo un síntoma: el correo electrónico funciona sobre una red distribuida. Una red que a que a diferencia de Correos es robusta por si misma: en principio no hay cartero o central que pueda ponerte un filtro…

Y es que la mera posibilidad estructural de la arbitrariedad abre un proceso de selección adversa. Llegar a ser nodo centralizador tendrá más interés para los que quieran ejercer la arbitrariedad que para los profesionales. Los más interesados en ser concejales de urbanismo serán los que quieran ligarse a la especulación, los más interesados en ser funcionarios serán los que menos dispuestos estarán a entregarse a su trabajo y piensen que pueden vaguear o dar mal servicio al público, protegidos por la seguridad del contrato.

La historia de la salud democrática del estado y de la salud moral de las empresas ha sido hasta ahora una batalla épica entre el ejército de las sombras de los que veían ventajas personales en el poder de filtro y la guerrilla moral de los que luchaban porque los nodos centralizadores sirvieran a los comunes aún a costa de un extra de dedicación y trabajo.

Y eso se proyecta en todo aquello del mundo online que replica estas estructuras descentralizadas: en el origen de los tiempos virtuales el viejo USENET, luego el Open Directory Project (ODP)… ahora menéame o la Wikipedia .

Sionistas en un mundo de abundancia

Pero no nos engañemos, en el mundo virtual, a diferencia de en el mundo físico, la estructura descentralizada no es la menos mala de las posibles. El salto a lo distribuido está siempre ahí como posibilidad. Por eso la crítica a la gestión acaba tan rápidamente en crítica a la estructura de este tipo de sitios. Y los influidos por el ciberpunk español no somos los únicos en darnos cuenta. Jaron Lanier daba el salto muy rápidamente en un reciente artículo que me recordó mucho a los de Enrique Gómez o a los míos.

En el viejo mundo Arquíloco era un anacoreta. En el mundo virtual es un explorador.
En el viejo mundo Arquíloco era un traidor a la causa común al no querer combatir. En en mundo de las redes distribuidas, sirve al común rechazando luchar por la polis, separándose del demos y construyendo para si.

Arquíloco, en el viejo mundo, prefería huir a morir en el combate… pero a cambio de la vida tenía que asumir el riesgo de ver cuanto había construido arrasado, defendido por otros que además, nunca le perdonarían la defección. La duda moral estaba entre asumir la soledad del que no entra en combate por lo colectivo y luchar junto con los profesionales de los que hablábamos antes, en el seno de una identidad preestablecida y con la que nunca se podría encajar completamente.

Hoy Arquíloco es el héroe, porque al tirar el escudo puede marchar hacia una frontera infinita en la que configurar un nuevo mundo. Y como hemos visto no tiene porque sufrir la soledad, puede vivir en la fraternidad de las redes distribuidas. Arquíloco puede ser un sionista digital.

¿Qué es ser “sionista digital”?

El sionismo digital es una etiqueta con la que intentar capturar un espíritu presente sin duda en nuestros días y nuestro mundo. Es difícil describir todas sus formas posibles pero yo lo caracterizaría en una serie de actitudes

La más llamativa es que el sionista digital rechaza las estructuras centralizadas y descentralizadas. Sin embargo, a diferencia del ciberpunk tal como lo entendiamos hasta ahora, no emprende la construcción colectiva de un entorno distribuido, sólo hace su parte: si se suman otros, mejor, si no, ya le basta con ella. No crea una nueva urbanización y la promociona, movilizando a la gente para instalarse. Construye su bungalow sin importarle si serán muchos los que le seguirán o no. Es decir, el sionista digital es un ciberpunk no proselitista.

Además, busca no sólo que la totalidad de su vida virtual se desarrolle en un entorno distribuido, fraterno y de libre elección, esto es, donde comparta identidad (contextos) y a lo mejor hasta proyectos. Busca que el entorno virtual ocupe una parte protagonista de su vida intelectual e incluso profesional. Sigue obviamente una estrategia para disfrutar en el mayor número de dimensiones vitales de esa nueva libertad que le permite la red, trasladando a la red cuanto puede.

El sionista digital es resumiendo, aquel que se separa de las redes cuyas arquitecturas permiten la arbitrariedad, aquellas regidas por el principio de escasez más o menos artificialmente.

Sin embargo, hay un punto irreductible de escasez. Somos un cuerpo, no un espíritu o un fantasma digital de una conciencia. Ocupamos espacio y asociado a todo lo que lo rija (ciudad, estado, comunidad) imperará el problema de escasez.

La estrategia del sionismo digital frente a este problema es intentar contingentar y limitar la permeabilidad de un mundo respecto a otro… esa y no otra es el origen, creo yo de tanto afán inútil por hacerse con un estado o fundar uno nuevo… pero eso es otra historia y merece ser investigada más y explicada con más tranquilidad buscando, de paso, alternativas accesibles.

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Miércoles, 14 de Junio de 2006

El primer gran mapa distribuido de identidades

Enrique Gómez comentaba ayer la perspectiva de una Wikipedia distribuida como resultado de la extensión de contextopedias personales como la suya o la mía.

Desde el punto de vista individual, la contextopedia de cada cual sí que puede ser una alternativa a la Wikipedia. Evidentemente me resultan infumables algunos artículos de la Wikipedia que definen cosas fundamentales para lo que escribo. Mis propias entradas servirán mejor como contexto a mis posts que las wikipedicas sobre Teoría de redes o memética por ejemplo.

Pero si agregamos, si contemplamos el mapa de conjunto de decenas de contextopedias personales nutriendose unas de otras y divergiendo a veces en matices a veces en fundamentos de las definiciones, el resultado no es, como parecería intuitivamente una Wikipedia distribuida… o al menos no tan sólo. Por supuesto que surgirían índices, síntesis con distintas marcas y firmas, con distintos cánones y garantías que ofrecerían “enciclopedias electrónicas” en función de tal o cual discurso estructurador.

Pero esto no sería lo realmente revolucionario.

En un mundo donde cada cual se expresa como una serie de textos en evolución (el blog por ejemplo), la identidad es una comunidad de contextos. Compartimos tal o cual faceta de nuestra identidad con otro u otros en la medida en que compartimos definiciones comunes de los conceptos sobre los que construimos nuestra propio camino de aprendizaje.

El blog es una heramienta de penetración, de comunicación, de evolución personal. Es algo en cambio. Lo que escribo hoy puede contradecir a lo que escribí ayer porque se da en un proceso dialéctico, en un camino de descubrimientos en el que voy contrastando hipótesis, ideas, intuciones, teorías…

Pero más allá hay un fondo mucho más estable, la base de mi evolución: los contextos.

Podemos diferir en un post con otro blogger sin por ello poner en duda que hay una identidad común (que es la que da sentido a la discusión). La evolución personal se ve bien reflejada en las series temporales de temas e ideas que hacen un blog y contrastándolas podemos encontrar confluencias y divergencias. Pero ¿Dónde se explicita lo que se va sedimentando? ¿Cómo se mide la empatía, la existencia de comunidad?

Ahora lo veo claro: en los contextos. Al explicitarlos descubrimos nuestra propia identidad. Al poner nombre a las cosas y darles lindes con conceptos, iluminamos el tejido que es invisible en los posts.

Una red de bancos de definiciones, una red de contextopedias, es un mapa de identidades real, no basado en valoraciones subjetivas -y por lo general efímeras- de la afinidad, sino en las definiciones subjetivas que cada cual hace de las piezas que importan a su mundo.

Con las contextopedias pasamos de comparar evoluciones y distribuir opiniones y noticias (=blogs) a comparar las estructuras con las que cada cual cimenta su subjetividad. Distribuimos en red identidades como ni FOAF ni los blogs pudieron hacer nunca. Si como decía el otro día Pere Quintana, “nuestra identidad está en nuestros textos“, lo que hacemos ahora es escarbar bajo ellos, dejar su fundamento y ponerlos a la luz para que cada cual tome, compare, juegue, aprenda, se mestize o nos abomine. Para que cada cual pueda desplegar, como una carta marina de la blogsfera, el gigantesco mapa de los fondos que dan sentido a sus corrientes, las casi infinitas identidades superpuestas que constituyen su geografía bajo las aguas.

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Miércoles, 3 de Mayo de 2006

El poder de las periferias en las redes distribuidas

Discutiendo el otro día con Adolfo Estaella, surgió la cuestión centro/perifería en la blogsfera.

Los que nos dedicamos profesionalmente al análisis de redes sabemos que las medidas de centralidad que obsesivamente se aplican en los ejercicios universitarios, rarísima vez sirven de algo en las redes distribuidas. En este tipo de redes, como se puede ver en el gráfico de la derecha, no todos los mismos nodos tienen la misma centralidad, pero en realidad no hay un centro, sino muchos. Es más, cuando introducimos la dinámica, la facilidad para conectarse de forma prácticamente inmediata entre dos nodos hace que continuamente aparezcan y desaparezcan nodos del ranking de centralidad. El centro que esas medidas nos describe no es el emisor, ni siquiera el controlador de los mensajes que circulan en cada momento por la red, sino un producto variable de esos mismos mensajes. Como resumía brillantemente Duncan Watts en su libro Six Degrees:

En vez de pensar en las redes como entidades que evolucionan, los analistas de redes han tendido de hecho a tratarlas como una materialización congelada de esas fuerzas. Y en vez de entender las redes como meros conductos através de los cuales la influencia se propaga según sus propias reglas, han tratado a las propias redes como una representación directa de la influencia.(…)

Implicito en la aproximación [a las redes desde el concepto de centralidad] está la asunción de que las redes que parecen ser distribuidas, no lo son realmente (…) Pero, ¿Qué pasa si no hay un centro? ¿Qué si hay muchos “centros” no necesariamente coordinados ni incluso del “mismo lado”? ¿Qué pasa si las innovaciones importantes no se generan en el núcleo sino en la periferia donde los capos gestores de información están demasiado ocupados para mirar? ¿Qué pasa si pequeños sucesos repercuten a través de oscuros lugares por casualidad y encuentros fortuitos, disparando una multitud de decisiones individuales, cada una de ellas tomada sin una planificación tras de si, y convirtiéndose por agregación en un suceso no anticipable por nadie, ni siquiera los propios actores?

En estos casos, la centralidad en la red de los individuos o cualquier centralidad de cualquier tipo, nos dirán poco sobre el resultado, porque el centro emerge como consecuencia del propio suceso.

La realidad, esa aguafiestas… para algunos

De hecho esta es la norma en las redes distribuidas. Los pretendidos “centros”, los pretendidos “conectores” si quieren mantener la ilusión de su poder tienen que dejar pasar la info con cierta generosidad. Es verdad que pueden intentar “ningunearse” unos a otros, hacer alardes públicos y relatar la historia de la red como la historia de la formación o las acciones de su cluster negando a los otros candidatos a centro. Pero luego viene la realidad. Y en las redes distribuidas es bastante cruel.

Dos ejemplos para la reflexión: las revueltas francesas de noviembre y … el macrobotellón español.

Si recordamos el papel de los blogs en las revueltas francesas de noviembre, no podían estar más lejos del pretendido centro de la blogsfera francófona. Liberation describía así a los tres bloggers que emergieron como epicentro del movimiento… cuando este ya se había producido:

Ces blogs, intitulés «Nike la France» et «Nique l’Etat» ou encore «Sarkodead» et «Hardcore», incitaient à participer aux violences dans les banlieues et à s’en prendre aux policiers. Ils ont été désactivés par Skyrock le week-end dernier. L’information a été ouverte pour «provocation à une dégradation volontaire dangereuse pour les personnes par le biais d’internet». Les trois jeunes gens, dont deux de Seine-Saint-Denis (Noisy-le-Sec et Bondy), âgés de 16 et 18 ans et un autre, 14 ans, des Bouches-du-Rhône, avaient été arrêtés lundi matin. (…)

Les trois jeunes qui «ne se connaissent pas entre eux», avaient «pris comme support» le site internet de la radio Skyrock. (…)

Por el aspecto de los blogs mientras estuvieron abiertos, los tres chicos parecían poco más que lammers, usuarios muy poco avanzados, que normalmente harían un uso lúdico de la red y poco más y que

lo que pretendian hacer era una pagina de homenaje y que les pillo de sorpresa el que se empleara para pegar convocatorias.

Esto viene reforzado porque hicieran los blogs en Skyblog, un servicio de blogs gratuítos que es el equivalente francés del MSN-Spaces entre nosotros, con un perfil de usuario muy similar.

Aseguraban los periódicos que “no se conocían entre si“, seguramente sintieran a los otros, si habían dado con ellos en la red, como competidores. La competencia, en redes distribuidas y sobre todo en el marco de un naciente swarming, se convierte en cooperación (coopetencia le llamaban los gurus cursis de las puntocom). Pero evidentemente esto no quedaba en los tres nodos originales: esa pretendida “perifería electrónica” pronto movería masas en todo el país, demostrando la potencia técnica de las nuevas herramientas que descubría: Como escribíamos en su momento:

Todo apunta hoy a un swarming generalizado pues el proceso de extensión y acumulación de la revuelta continúa. Esta noche, en Grigny, los enfrentamientos han dado un salto cualitativo: una mob de unas doscientas personas ha enfrentado y rodeado a la policía. El conocimiento técnico acumulado y difundido en la blogsfera y la capacidad de autoorganización de las redes formadas en la calle mediante móviles, empiezan a poder medirse e incluso a sobrepasar los medios tradicionales de los antidisturbios. La noche es del móvil, el día de los blogs. El móvil es la herramienta de coordinación en la acción, el blog de extensión y aprendizaje de las experiencias nocturnas.

La multiplicación de nodos (blogs) fácilmente interconectados entre si (a través de los comentarios), generó un medio de comunicación específico y distribuido, una subblogsfera alojada en Skyblog que en muy poco tiempo se convirtió en todo un ecosistema informativo, a pesar de haber aparecido, como hemos visto, muy tóscamente. Un subsistema donde emulación y competencia generaron como resultado un óptimo acumulativo (de conocimiento), al permitir muy rápidamente alcanzar la masa crítica de blogs nuevos e implicados, y por tanto fueron las bases de una cierta forma de cooperación social

MsnSpaces o la supuesta “periferia” española

Ahora vayamos al caso español, pensemos en el famoso macrobotellón o en el escándalo formado a partir de la descripción que Dan Brown hacía de Sevilla.

El primer ejemplo movilizó a miles de chavales mediante SMS, mail, foros… y spaces. El segundo, como es típico en esa red social, combinó spaces con cadenas de emails. Hemos localizado más de dos centenares de blogs de MsnSpaces que refirieron o copiaron el alegato contra el libro de Brown.

Ambos movimientos, botellón y affaire Brown, han modificado la agenda pública como la blogsfera “convencional”, pretendidamente central, no había conseguido hasta ahora. Es lo propio de un entorno distribuido:

la perspectiva no es la división entre una blogsfera influyente o decisiva por si misma y una blogsfera comparsa. La masa crítica de lectores necesaria para que haya influencia se puede alcanzar, y es previsible que así siga siendo, por muchos subconjuntos de blogs diferentes.

Y no me cabe duda de que el mundo de los MsnSpaces contiene a muchos de esos subconjuntos que no necesitan para nada de los presuntos grandes conectores para traducir sus visiones en movilización y debate público.

Las sentadas por la vivienda digna: ¿un movimiento de príncipes destronados?

Es más, esto me lleva a reflexionar sobre las movilizaciones convocadas para el 14 de mayo por la vivienda. Me parece cada vez más sospechoso que describan sus objetivos como “demostrar que los jóvenes españoles piensan en algo más que en el botellón“, a sabiendas de que sin unas reinvindicaciones claras orientadas a una administración concreta, y por tanto sin un análisis mínimo, difícilmente se va a conseguir nada.

Me pregunto, al fin, si tras ellas no habrá mucho príncipe destronado que intenta hacer una demostración de fuerza tras darse cuenta de que a la hora de la verdad no está en el centro de nada, porque los movimientos nacidos de las redes distribuidas, al final generan sus propios centros para cada acción. Miraron con desprecio a ese proletariado digital que se empeñaba en existir, cambiar la agenda pública y mover a miles de personas sin su consentimiento y bendición… y se equivocaron.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 10:00 am | (1)

Domingo, 23 de Abril de 2006

7 tesis sobre la blogsfera

Venimos toda la tropa indiana de proseguir el debate que dio pie, por correo, al post anterior, con un café delante. La charla, con nuestra comentarista dispersa ha sido, por cierto, todo menos lineal y muy divertida. Ayudaba y mucho que ella ha resultado ser una persona encantadora y sumamente interesante, de esas con las que te quedarías hablando días.

Sobre el tema que nos juntó originalmente han surgido unas cuantas ideas y seguramente, eso sí, una línea de argumentación que creo yo resume bastante bien el ya amplio debate/investigación que mantenemos sobre la blogsfera en nuestra red.

  1. Los enlaces recibidos por un blog no están directamente relacionados con el número de lectores que le siguen
  2. Por tanto, aunque desde el punto de vista de como se enlazan entre si los blogs puedan formar una red de libre agregación, los lectores no se reparten según una distribución potencial sino según mecanismos de oferta y demanda normales, donde el recurso escaso es el tiempo de lectura
  3. Influencia es la capacidad de un medio, un grupo o un individuo para modificar por si mismo, la agenda pública: en principio podría estar relacionado con el número de lectores, o cuando menos requerir un número de lectores mínimo.
  4. Aunque sólo sea por eso, que no solamente, ningún blog es medio, la blogsfera es el medio: un blog concreto, a diferencia de un gran periódico, no puede modificar la agenda pública. La blogsfera, la gran red social de personas que se comunican a través de bitácoras, sí, como ha demostrado una y otra vez.
  5. Aunque de por si esto no garantizaría la existencia de grupos decisivos la perspectiva no es la división entre una blogsfera influyente o decisiva por si misma y una blogsfera comparsa. La masa crítica de lectores necesaria para que haya influencia se puede alcanzar, y es previsible que así siga siendo, por muchos subconjuntos de blogs diferentes. Tanto directa como, aún más, indirectamente, cuando las ideas de los blogs son citadas en la conversación social por otros medios, desde el boca a boca a los medios de comunicación tradicionales pasando por las convocatorias en cadenas de emails o SMSs.
  6. Como no creo en ningún tipo de determinismo y a largo plazo lo único seguro, como decía Keynes es que todos estaremos muertos, todo lo que ayude a consolidar la estructura distribuida de la blogsfera, ayudará a que siga sin haber individuos o grupos decisivos y que por tanto la blogsfera siga siendo un instrumento real de la sociedad civil. Una esfera pública abierta. Lo que a su vez me reafirma en mi postura sobre los comentarios abiertos y mi apoyo a las tesis de Enrique y Pere.
  7. El modelo bloggers estrella/comentaristas tiende a equiparar la blogsfera al universo informativo de la prensa, vaciándola de su contenido realmente novedoso y ciudadano, cuando de lo que se trata es de bloguizar al mayor número posible de ciudadanos para que se incorporen, con voz propia a la formación de la agenda pública.

Por todo esto, no quiero convertir mi blog en una comunidad a través de los comentarios. Entre otras cosas porque no sería una comunidad de iguales, sino un barco con un “director” -yo mismo- que marcaría los temas, la agenda interna… cuando de lo que se trata es jústamente de lo contrario. Leedme, pero no sometáis vuestra palabra a la mía, vuestra agenda de temas a la mía. ¡¡Haced vuestro blog!! ¡¡Tomad la palabra sin depender de nadie!!

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 10:52 pm | (2)

Martes, 14 de Marzo de 2006

Enlaces, visitas y estructura de la blogsfera

La forma “técnica” en que esta expectativa/programa se expresa es bajo la descripción de la distribución de lectores como una Ley potencial: unos pocos captan todo, la gran mayoría apenas tiene nada. Y lo que es más importante: el rico se hace más rico, cuantos más lectores tengas más probable es que ganes a un nuevo lector.

¿Pero es así?

En 1999 el profesor Alfred Lazlo Barabasi, estudiando las redes de libre agregación describió un modelo donde efectivamente los enlaces entre nodos respondían a una ley potencial. Dada la descripción del modelo era previsible que esta ley potencial operase para sistemas como los servidores web en internet, el sistema aéreo o la red eléctrica. Todos ellos construidos sobre redes de libre agregación, es decir, redes que crecen dejando que los nuevos nodos se conecten al nodo anterior que deseen.

Según el modelo de Barabasi en redes así inevitablemente aparecen hubs, conectores que atraen a un mayor número de conexiones por el hecho de estar allí. Su efecto es minimizar grados de separación entre nodos, el número de pasos que hay que seguir para ir de una parte a otra de la red siguiendo las conexiones. Por ello, los conectores, al crecer tienen cada vez más atractivo sobre los recien llegados. Es el fenómeno conocido como conexión preferente. Si abro un aeropuerto en Cuenca lógicamente será más útil que los vuelos vayan a Madrid o Londres que a Reus, porque desde ahí los viajeros tendrán que hacer menos escalas para llegar a cualquier lado. Las redes de libre agregación (free scale networks), por este motivo funcionan de acuerdo a leyes potenciales cualquiera sea su tamaño.

La web, los enlaces y las redes potenciales

Durante mucho tiempo se pensó que la red formada por los enlaces entre las webs -blogs incluídos- formaban también una red de libre agregación y que por tanto la distribución de enlaces seguía también una ley potencial. Pero en realidad esto era así sólo si considerábamos a los buscadores, como Barabasi había hecho originalmente, y dejaba de cumplirse dentro de redes como la blogsfera. Como cuenta la propia Wikipedia:

However, if we look at communities of interests in a specific topic, discarding the major hubs of the Web, the distribution of links is no longer a power law but resembles more a normal distribution, as observed by Pennock et al. (2002) in the communities of the home pages of universities, public companies, newspapers and scientists. Based on these observations, the authors propose a generative model that mixes preferential attachment with a baseline probability of gaining a link.

Redes distribuidas vs descentralizadas y centralizadasY la diferencia entre una distribución potencial y una normal aquí es importante. La topología que sustenta una distribución de enlaces como la descrita por Barabasi es la de una red descentralizada, no la de una red distribuida. Si la distribución de enlaces siguiera una ley potencial y describiera de modo realista el modo en el que la blogsfera es leída y navegada por los lectores, la idea de su potencial como medio de comunicación no controlable, no filtrable, se vería seriamente comprometida.

Enlaces e identidad

Pero, en cualquier caso, ¿sirven los enlaces para estimar visitas? ¿Seguirían las visitas, incluso si los enlaces lo hicieran, una ley potencial?

La verdad es que no es en absoluto probable. Los enlaces, como los que adornan la columna de la derecha de este blog- son un “señalizador identitario”, no una descripción del curso de las lecturas de los que me leéis diariamente. Yo, como la mayoría de los bloggers, señalo mediante los enlaces a aquellos otros blogs cuyo espíritu me identifica y a aquellos que pertenen a amigos de mi red social, para que el que se acerca por primera vez sepa en que estilo y ámbito de preocupaciones me encuadro.

Como la función es señalizar justamente enlazaré de entre “los más conocidos” aquellos con los que de un modo u otro sintonice. ¿Pero cómo aproximo los mas conocidos? Por la idea previa que tengo al haberlos visto entre los enlaces de favoritos de los demás.

Si existe una ley potencial que rija los enlaces y no es una distribución normal como parece que se va imponiendo, éste sería su origen: cuanto más enlazado eres más probabilidad de que aparezcas en los enlaces de otros.

Lectores y enlaces

Desde el punto de vista del análisis económico, la blogsfera es un mercado de lo más normal y sencillito del mundo. Cada lector de la blogsfera tiene

  1. una restricción presupuestaria que no es monetaria, sino que se mide en tiempo. Es decir dedica un recurso limitado -el tiempo de lectura- entre uno o varios blogs
  2. un conjunto de preferencias
  3. puede acceder directamente a cualquier blog: estructura distribuida de acceso

La demanda que recibe cada blog particular se forma pues al modo en que se forma cualquier demanda de un bien. La blogsfera es un mercado donde existe diferenciación de productos. En él cualquiera individualmente tiene n blogs sustitutivos en cada grado. En general más blogs no sustitutivos que sustitutivos y en general ningún sustitutivo perfecto. Y como concuerda con la evidencia, el resultado será una distribución desigual de la demanda: unas bitácoras reciben más visitas que otras.

La demanda recibida por cada blog será función básicamente de los costes de transacción -lo fácil que sea dar con ella- y sobre todo de los gustos de los lectores.

En los costes de transacción, se esconde un elemento ligado a los enlaces -uno entre muchos: si alguien está muy enlazado es más fácil dar con el directamente -pinchando en otro blog- o indirectamente mediante buscadores. Entonces ¿de ser cierto que la distribución de enlaces siguiera una distribución potencial, esta pasaría a la demanda que a su vez seguiría una ley tipo el rico se hace más rico?

La verdad es que son muchos los mercados donde pasa esto, en la mayoría de bienes de consumo masivo, de es hecho así: y no hay ningún caso conocido en el que se haya estimado la demanda en la que la distribución siga una ley potencial. Evidentemente hay unos oferentes que reciben mayor demanda que otros… pero eso no tiene nada que ver con una ley potencial.

Y eso que en los mercados de bienes físicos, existe un factor mucho más poderoso ligado al coste de transacción que en teoría impulsaría un reparto de la demanda hacia una ley potencial: el control de las cadenas de distribución. El ejemplo más típico es el mercado del libro, donde las economías de escala de la distribución determinan las posibilidades de las editoriales haciendo muy difícil que las pequeñas compitan por nuevas cuotas de mercado frente a los gigantes multimedia.

A pesar de eso, la distribución de la demanda en el mercado del libro entre editoriales no sigue una ley potencial. ¿Por qué habría de seguirlo la blogsfera?

Cómo funcionan las cosas

Es decir, según la experiencia del análisis económico podemos esperar que haya bloggers más leídos que otros, incluso algunos mucho más leídos que otros, pero no existen indicios que apunten a que la distribución de la demanda de lectores siga una ley potencial

Y aunque en todo caso, la carga de la prueba reside en los que quieren demostrar lo contrario, sin embargo iré más lejos. Ha sido muy comentada por autores como el Nobel Gary Becker o Juan Urrutia, la alta rotación que en todas las auditorias de lectores tienen los “más leídos” en cada momento. Si la demanda de lectura de blogs siguiera una ley potencial, sería muy difícil perder lectores y casi imposible hacerlo en el corto plazo… algo que la evidencia refuta.

No se puede pues hablar pues de una “élite bloggera“, de unos “imprescindibles” que jugarían un papel similar al de los media con capacidad de filtro y decisión sobre lo que “es tema” y lo que no.

Esto es coherente con la estructura distribuida de la blogsfera: no existe capacidad de filtro, aunque los bloggers más enlazados, incluso los más leídos, en bloque, decidieran no tocar un tema, lo que determinará a corto/medio plazo el número de lectores que tendrá el tema “vetado” serán los gustos y preferencias de la gente. Si los más leídos bloquean un tema deseado, o símplemente si no se dan cuenta y no lo tocan, el resultado es que la presión de la demanda llevará a cambiar rápidamente los “rankings” de más leídos.

Esto no pasaría por ejemplo con los periodicos, modelo típico de una estructura informacional descentralizada y por tanto opuesta a la distribuida. El ejemplo más cercano el 11M: toda la prensa de papel excepto el diario de Vigo cerraron filas con el gobierno y achacaron la autoría a ETA… pero el diario de Vigo no se convirtió en una referencia nacional ni ganó en lectores a El Pais o El Mundo. Que yo sepa ni siquiera ganó cuota de lectores. Esto, pueden contarlo en mi mismo servidor Rafael Estrella o especialmente Lobo, no pasaría en la blogsfera, donde cuando eres no ya el único sino tan sólo el primero en tratar un tema que resulta ser de interés para un grupo relativamente grande, las estadísticas de IP’s visitantes te crecen de un día a otro por millares. La única forma de explicarlo es que la estructura de la información y sobre todo de los recorridos de navegación de los lectores, tengan la forma de una red distribuida

Y es en este sentido en el que apunta toda la evidencia histórica, desde el malvado Drudge Report de la época Clinton, hasta el 7J londinense. Es el mismo mecanismo y la misma topología que hace inviable -por mucho que se acentúe la diferenciacion de producto- el paso a sistema de pago de la prensa online.

Los bloggers somos como los mumi: cambiamos prestigio dentro del restringido círculo de nuestra identidad a cambio de trabajo literario. Si alguien quisiera capitalizarlo individualmente cobrando, o colectivamente en tanto que supuesta “élite bloguera”, filtrando contenidos, aparecerían quienes se comieran su renombre inmediatamente.

En el viejo mundo de las redes descentralizadas los lectores se encuadran, se lucha por el monopolio de su imaginario y se ejerce el poder de filtro. El control y determinación de la agenda, del conjunto de temas en discusión, es una realidad cotidiana. En el mundo de las redes distribuidas, entre ellas la blogsfera, este control no existe. La agenda esta abierta y su definición y jerarquización pertenece a los lectores que eligen entre una casi infinita oferta de posibilidades… incluída la de publicar ellos mismos lo que querrían encontrar y no encuentran, con la seguridad, si lo hacen, de que no habrá una misteriosa e invisible ley potencial ni una “consolidada” élite bloggera que les evite llevar su mensaje a los que esperan encontrar los mismos mensajes que ellos.

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Miércoles, 22 de Febrero de 2006

No me enviéis correo postal

August Bebel seguramente fue el teórico más influyente de la socialdemocracia hasta la gran Guerra. Su modelo era el de una democracia parlamentaria en el que los negocios privados serían reducidos a lo anecdótico mediante la paulatina absorción por el estado del conjunto de los sectores económicos. Cuando sus contradictores le espetaban que un capitalismo de estado de ese tipo, por muy democrático que fuera su sistema representativo, no podría funcionar, Bebel respondía:

¡Mirad el sistema de correos! Eso es el socialismo

En el fondo de su respuesta había una cierta imagen de Correos, una imagen que se ha transmitido hasta hace poco: Correos era la joya de la corona del Estado, no sólo por la confianza que inspiraba a los ciudadanos, sino porque expresaba los valores de cohesión social y territorial en los que se legitimaba. Correos, una red de distribución descentralizada de arriba a abajo -no distribuida- con cobertura en todo el territorio nacional, podría ser más lenta, pero era eficiente, segura, barata y universal. Era el ideal de servicio público. Servicio sostenido en una verdadera fé: el secreto y el derecho universal a las comunicaciones.

A todos nos han perdido paquetes navideños en Correos. Todos hemos sospechado, y aunque evidentemente esto se ha confirmado cuando hemos visto carteros heridos en su propia casa por cartas bomba que habían sustraido del reparto pensando que eran regalos de empresa, todos guardábamos un cierto cariño al viejo monstruo.

Hoy cuando llego el cartero, una señora de unos cuarenta y pico años, al portal de nuestra nueva sede/casa, bajé a presentarme para decirle que aunque nuestro casero aún no haya puesto los buzones, nosotros estamos y recibimos aquí ya nuestra correspondencia.

La señora, con malas maneras me indicó que mientras no hubiera buzones devolvería la correspondencia al remitente. De nada valió identificarme y ofrecerme a bajar corriendo las escaleras cada vez que viniera. Ni siquiera el que tenía en el momento me lo dió. Subí de vuelta a casa contrariado y cuando llegué me di cuenta de que, al identificarme, ella tenía la obligación de entregarme el correo que tuviera para mi, hubiera o no buzón.

Bajé corriendo de nuevo y le encontré en el portal de al lado. Sin remedio: Otra vez las malas maneras. No pude evitar enfadarme y pedirle su identificación, nombre, número o lo que fuera para poder reclamar que me entregaran mis cartas. Como ya era previsible a esas alturas, se negó no sólo a entregarme mi correspondencia, sino a darme su nombre para que pudiera poner una queja o abrir un procedimiento por el que sus superiores le hicieran entregarme mi correo.

Al final acabamos en la central. El jefe de la sección de Correos del barrio no me dió oportunidad para hacer una queja escrita, pero encontró una solución salomónica: Nos guardarán el correo en la oficina de distrito e iremos a recogerlo allí como si tuviésemos un apartado postal. La señora cartero se sale con la suya y no me entrega el correo, pero yo al menos puedo recibirlo aunque sea fuera de mi domicilio.

Volvía a casa y pensaba que Correos, el socialismo y las redes descentralizadas en general agonizan por esa marea de pequeñas o grandes arbitrariedades que permiten a los nodos y que al final -como pasó con el servicio militar- la sociedad acaba por no perdonarles. Igual que la mili desapareció porque nadie quería ser víctima de las arbitrariedades del cabo o sargento de turno, hoy por cada carta enviada por el sistema postal público se envían casi 10 emails. Todo un síntoma: el correo electrónico funciona sobre una red distribuida. Una red que a que a diferencia de Correos es robusta por si misma: en principio no hay cartero o central que pueda ponerte un filtro… por mucho que en algunos casos sea posible cuando menos trazarte.

El caso es que a diferencia de Bebel, los contemporáneos ya no nos creemos que la garantía estatal compense la posición de poder de los nodos, las consecuencias de que tengan un día malhumorado o no hagan bien su trabajo. Y ellos lo saben.

Por cierto, no nos enviéis correo postal. Mejor que no.

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Domingo, 12 de Febrero de 2006

Bloggers y blogsfera

Leo Un arma cargada de futuro, un post de Juan José Torres. A las pocas líneas entro en shock:

Juan José TorresHablamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romero, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida y tantos otros como si fueran personas, y no lo son. Son lugares, plazas públicas de una nueva geografía a las que acudimos a gritar o susurrar nuestras voces y hacia las que disparamos palabras y tendemos enlaces convirtiéndonos en sus embajadores de facto.
…
A veces incluso los homónimos de carne y hueso que cedieron sus nombres y pseudónimos a estos nuevos oráculos se quiebran y rebelan contra sus propias creaciones. Y lo que dejan entrever esas grietas en el pavimento es ciertamente desasosegante.

¿Qué sentido tiene esta nueva arma que ha sido puesta en nuestras manos? ¿Es acaso su única virtud la capacidad con la que nos ha dotado para volver a repartir las cartas desde cero en el juego de la comunicación?

¿Si cambian las tornas pero no las reglas, seguirá siendo el futuro un lugar en el que unos pocos hombres y mujeres se convertirán en las antenas que canalicen el eco colectivo de millones?

¿Egocracia? ¿Por dónde hacia la Democracia?

Nunca viví la escritura de mi blog como una actividad desgarradora, sino como una fiesta. Nunca me interesaron los bloggers, sino la blogsfera, el soplo de vida que el medio traía subvirtiéndolo todo, no la supuesta ascensión del blogger, ¿de mi mismo tal vez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaEn el fondo lo que pasa es que el post Juan José da por hecha una idea cuya realidad siempre he negado, una visión que siempre he entendido como programa, como voluntad de algunos, no como descripción realista del cambio que se estaba produciendo.

Los blogs no son medios, la blogsfera en conjunto es el medio. Y en conjunto no es una red descentralizada, sino distribuida. No se sustituye el poder de los medios tradicionales por una capa más amplia de adhocratas a lo Doctorow. No hay poder de filtro, no hay ley potencial que valga en el número de lectores -aunque seguramente sí en los enlaces. No hay individuos-canal, el medio y la propia voz lo son. No existe esa relación de dependencia, esa imprescindibilidad de un blog o grupo de blogs concretos. No hay base para jugar a ser divos.

Pregunta luego Juan José en los comentarios a su propio post:

¿Nunca no se han sentido en sus blogs como nexos sobrecargados de comunicación? Marta dejó bien claro que ella ya ha acusado el desgaste que esto produce, pero me pregunto si los demás sienten algo remotamente parecido, porque estas consecuencias de la sobre-exposición mediática a largo plazo realmente me intrigan.

La verdad, a veces, de tanto en tanto, alguien, discretamente, en un café de Madrid, Málaga o Gran Canaria, se acerca y me comenta, de viva voz, algún artículo; me felicita por algo que nos ha pasado y he relatado o reconoce y saluda como si fueran del barrio a Nat o a María.

La última vez, cuando se fué, pensé, ¿serán tan majas las otras cuatromil y pico IPs de ayer?. E irremediablemente me dió un poco de vergüenza. No por la intimidad, bien a salvo con una dosis de esteganografía, sino por el desaliño de mis textos, con las comas puestas al azar y los finales escritos a plomo con el último buche de café del desayuno. Llegar a tener cuatro o cincomil lectores algunos días no me convierte en un medio, no me da sus responsabilidades, pero si me deja fantasear con una invisible tribu de afines. Nada especial. Cuando escribía y publicaba fancines que vendía en el Rastro era igual: mi aspiración no era la fama, sino la tertulia, la conversación.

Yo no tengo una comunidad de comentaristas, tan sólo esquelas de amigos, aludidos y a veces, informantes: animo a los que me comentan y no tienen blog propio a hacérselo, me ofrezco incluyo a ayudarles. No me gusta la idea de una blogsfera distribuida de bloggers con voz y cara que pastorean una parroquia de comentaristas regulares como si fueran un ex-OT olvidado y marginal arrastrando un exiguo club de fans. Ya les dije: prefiero Kropotkin, si me enfando incluso a Stirner, antes, mucho antes que Doctorow.

Así que no, no siento sobre-exposición mediática alguna. No siento desgarros ni trascendencia especial en lo que escribo, son los apuntes de mi propia vida, a veces, los manifiestos y proclamas de un nuevo mundo que entreveo. Y como recomienda Claudio Román, intento no creerme demasiado mis propios cuentos. Si lo hiciera renunciaría al poder de mi relato para cambiar el mundo. Ya saben, los mitos son un Lego, nada sagrado, sólo un juguete para armar.
Por eso, puestos a mitificar el nuevo mundo, sería tonto, creo yo, mitificar al blogger como un ser torturado que se desgarra en un ejercicio literario mezcla de servicio público y strip tease sentimental. El interés está en la red, no en los nodos, en la blogsfera, no en los bloggers.

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Viernes, 27 de Enero de 2006

Conectando al presente

Movimiento FonEspaña está barrida por una gran red distribuida de telecomunicaciones. Cientos, miles, seguramente decenas de miles de personas configuran sus wifis domésticas en modo DHCP sin encriptación dejando que el que pase por ahí utilice parte de su ancho de banda.

No hay centro, no hay líderes, no hay consignas ni mucho menos contratos. Y a todos nos es indiferente que la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, cuyos consejeros son políticos caídos en desgracia intentando hacer méritos para acabar sus días de consejero de operadora, se hayan sacado una ley que lo convierta en ilegal. Es imparable, informe, irreprimible. No nos parará la policía ni nos engañarán con falsificaciones los viejos piratas .com. Un nuevo tiempo ha llegado, una nueva España emerge en bandas de radio. Ya pueden seguir los estados buscando vida extraterrestre en las ondas, basta pasear para darse cuenta de que vida hay y se multiplica… pero está aquí, al margen de la vieja generación del poder, los pelotazos y la desvergüenza.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 6:35 pm | (0)

Lunes, 23 de Enero de 2006

Del activismo al ciberactivismo: un viaje de ficción

Erin Brockovich¿Recordáis a Erin Brockovich? Julia Roberts la interpretaba en una película de la Universal. La sinopsis nos presentaba la historia como:

Mientras trabaja de oficinista en una pequeña firma de abogados, Erin descubre por casualidad un complot para encubrir un escándalo acerca de agua contaminada en una pequeña comunidad en el desierto que está causando enfermedades devastadoras. Enfurecida con el engaño, ella convence a su jefe que le permita investigar.

Aunque los ciudadanos de la pequeña comunidad inicialmente temen involucrarse, la franca forma de ser de Erin y su habilidad para hablarles claramente y con compasión – le ganan su confianza. Con más de 600 demandantes, este dúo logró ganar la mayor suma de dinero en un caso de acción directa… $333 millones.

GerminalAhora recordad el papel de los activistas en la huelga minera de Germinal, de Zola. El modelo es el mismo: el activista construye la movilización, ligando en torno suyo voluntades y creando un cuerpo nuevo, una red de la cual él es el centro.

El puño, el haz o las manos unidas la serán los símbolos de un modelo en el que la tarea central del activista es la organización. Unir voluntades individuales en un cuerpo institucional -el sindicato, el partido, la unión de demandantes- organizado asamblearia y democráticamente.

Sea la caja de huelga obrera o las remuneraciones de los abogados norteamericanos, en el origen del modelo centralizado/descentralizado siempre hay un elemento material, una forma de escasez, que lleva a la centralización y la organización más o menos democrática. Pero el móvil no acaba ahí. La escasez que lleva a la centralización no es sólo económica, es también comunicacional.

Si una película es capaz de expresar esta necesidad de centralización es el final de los Tres días del Condor, basada en la novela de James Brady. Cuando el protagonista interpretado por Robert Redford, Turner, un analista de información pública de la CIA, huyendo amenazado por sus superiores decide como última escapatoria hacer públicos sus descubrimientos -una especie de Irangate avant la lettre- lo envía a las redacciones de principales periódicos norteamericanos. La conversación con su jefe que cierra la película es cuando menos inquietante:
Tres días del Cóndor

-¿Qué? ¿Qué hiciste?
- Les conté la historia. Ustedes juegan, yo les conté la historia.
- Oh, tú… tú desgraciado hijo de puta… Has hecho más daño del que crees.
- Eso espero.
- Estás a punto de convertirte en un hombre muy solo. No tendría por qué haber acabado así.
- Por supuesto que sí.
- …
- …
- Hey, Turner. ¿Cómo sabes que la publicarán? Puedes huir, pero ¿qué pasa si no la publican?
- La publicarán.
- ¿Cómo lo sabes?

Es decir, centralizar voluntades es la única forma de existir públicamente y por tanto llegar a los demás en un mundo de comunicación en redes descentralizadas. Sólo constituyéndose como un poder colectivo -una gran institución civil como Amnistía Internacional o un partido- una idea puede ser capaz de imponerse al poder de filtro de los medios. En el mundo del viejo activismo la organización es previa a la difusión.

Conspiración en la redViene de un post anterior.- Si en el viejo activismo la organización es la tarea primordial del activista y antecede incluso a la difusión de las ideas, la nota definitoria del ciberactivismo es la no necesidad de construir red para transmitir. La red de difusión viene dada y tiende a equipararse a la propia gran red social, porque no es otra que Internet y sus universos, de los grupos de noticias a la blogsfera.

Literariamente hay una dificultad evidente para representar la organicidad de los procesos sociales colectivos. Generalmente la red aparece Deus ex Machina dotada de una instantaneidad mágica bastante lejana de la realidad. Es el caso del final de Antitrust, un film de 2001 que fantaseaba con la detención de Bill Gates y que se tradujo en España, país donde la consecución de monopolios es una regalía del estado y no un delito, como “Conspiración en la red“.

Pero este tipo de soluciones que simplemente se niegan a relatar la invisibilidad, la organicidad del proceso social autoorganizado, se pierden lo mejor. Siguiendo el simil clásico de la mano invisible de Adam Smith, Bruce Sterling en Maneki Neko (1998) optará por representar como un misterioso y omnipresente centro el proceso espontáneo de coordinación social. En este cuentito ya clásico aventurará las nuevas formas del conflicto en redes distribuidas de teléfonos móviles. Faltaban dos años para el EDSA II, el movimiento espontáneo de mobs masivas que acabó con el Presidente Estrada en Filipinas, cuatro para el 13M.

En Maneki Neko, una red social distribuida -cuya consciencia colectiva es representada por un centro imaginario- dedicada a la cooperación social y basada en la economía del regalo, se convierte en una verdadera insurrección cívica que cerca a una funcionaria de una institución financiera internacional que visita Japón:

“Mira calle abajo”, le dijo. “¿Ves éso? ¿Les escuchas? Multitudes convergen desde toda la ciudad. Todo tipo de personas, cualquiera que tenga ruedas. Vendedores de noodles, mensajeros en sus bicis, chavales con sus monopatines, repartidores…”

Louis miró a través de la ventana hacia las calles y chilló: “No!! una swarming mob gigante, me rodean, estoy perdida!

Por cierto que era la primera vez que el término swarming mob se utilizaba y es especialmente interesante que se plantee como final del movimiento precisamente una mob. Parece que el maestro Sterling veía ya la potencialidad reacctiva de las redes y la mob como objetivo y herramienta final del ciberactivismo.

Revolution OSEn Green days in Bruney (1985), el relato que sirvió más de diez años después de ser escrito para refundar el ciberpunk político cuando el literario se consumía en la propia potencia de sus -caducas ya- imágenes de resistencia, Sterling marca un elemento más: la dimensión recicladora de la ética del hacker:

Eres un bricoleur. Puedes apañártelas, puedes aprovechar. Eso es el bricolage… usar los recortes para hacer algo que merezca la pena. Brunei es ahora demasiado pobre para empezar con planes nuevos. No tenemos más que la basura que Occidente nos hizo comprar, botellas de CocaCola y garages para dos coches. Y ahora tenemos que vivir entre los desechos y convertirlos en una comunidad.

Es decir, por un lado, en el ciberactivismo -y en su representación literaria y cinematográfica- la obsesión y la necesidad organizativa desaparecen, la red social está preestablecida y la comunicación con ella viene dada. Por otro construir, tiene en el ciberactivismo una dimensión de reciclaje colectivo. De algo que como en Green days in Brunei, o en Revolution OS -el mejor documental hasta ahora sobre la historia real de GNU Linux- comienza uno mismo, individualmente y sobre una innovación que es creativa ante todo por abrir, por liberar y empoderar a otros. Si la propuesta/acción es entendida y compartida, la difusión abierta en redes distribuidas hará el resto. Uno se hara multitud.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 6:37 pm | (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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