Domingo, 29 de Marzo de 2009
Los zapateros junto con los impresores fueron el más politizado entre los gremios europeos del convulso siglo XIX. Entre los partidarios de Baubeuf, de Proudhon, de Bakunin, pero también entre los movimientos demócraticos, del cantonalismo ibérico al radicalismo británico, los zapateros representan una minoría llamativa. En un famoso artículo1 Hobsbawm y Scott se preguntaban por esta coincidencia:
Quizá la explicación más plausible del intelectualismo del oficio se derive de este factor: el trabajo del zapatero era al mismo tiempo sedentario y exigía poca fuerza física. (…)
Puede que ello proporcionase un incentivo para adquirir otros tipos de prestigio. Y puede que aquí la naturaleza semirrutinaria de gran parte de su trabajo, que podía combinarse fácilmente con el pensamiento, la observación, y la conversación, sugiriese alternativas intelectuales.1
En la historia del anarquismo español anterior a la guerra civil existe un gremio parecido en su protagonismo político: los barberos. Como los zapateros y a diferencia de los obreros industriales, el trabajo en grupo no era para ellos un proceso colectivo y el entorno era dado al comentario y la conversación. En ambos casos además, sus herramientas de trabajo eran portátiles, lo que les convertía, en cada oleada de represión política, en una tribu nómada.
El mundo de los zapateros radicales del siglo XIX y de los barberos anarquistas del XX es un mundo de cotidianidad laboral poco o nada jerárquica, motivaciones no únicamente monetarias y migraciones periódicas. Rodeados por un mundo que experimentaba la producción en masa y la descentralización de las comunicaciones con todo lo que esta abría2, iban verdaderamente contracorriente de la estratificación social y el implacable desarrollo de la división del trabajo de su época. Su democratismo horizontalizante era tan coherente con su modo de vida como ajeno a un mundo donde el propio movimiento obrero se representaba a través de alambicadas jerarquías de primeros, segundos y hasta terceros secretarios, comisarios y enlaces.
Lo interesante desde la mirada de hoy, inseparable de la emergencia social de la comunicación en redes distribuidas2, es que los nuevos modos de vida y trabajo nos acercan más a aquellos gremios libertarios que a sus contemporáneos radicales.
En 2003, en Como una enredadera y no como un árbol adelantábamos que
El mundo tiende a organizarse cada vez más al modo de una comunidad de software libre y existe una razón económica profunda para ello: al tener cada día más valor en la producción global los componentes científicos y creativos, la organización de esa producción tiende hacia las formas propias del trabajo académico y artístico, la Academia y la República de las letras
Pero seguramente deberíamos haber dicho que nos acercaba más al mundo de los últimos gremios itinerantes de trabajadores que no requerían gran fuerza física.
Esa fue al menos la impresión que sacó Luis Pérez, director de la empresa de software Szena, del primer Encuentro de emprendedores y empresas sobre Democracia Económica que realizamos, de forma practicamente espontánea, 38 personas de una veintena de empresas tecnológicas el 20 de marzo de 2009.
- La cuestión no estuvo en los pros y los contras de la democracia económica sino en descubrir formas jurídicas y estrategias que se prestaban mejor a lo que la mayoría de nosotros cuando menos trata de experimentar- comenta mientras apura el café en la mesa del comedor de los Exploradores Electrónicos frente a casi una decena de indianos.
- La pregunta a reponder es por qué ya no son percibidas como necesarias las jerarquías -respondía Juan Urrutia
Para el autor de El capitalismo que viene, la crisis económica actual debería servir para ampliar el espacio social de organizaciones más horizontales, abiertas y aunque pueda parecer paradójico también más comunitarias y por tanto identitarias.
La conversación se anima. Sonia Carbajal, que realiza su fase de aprendizaje en e4, apunta que el uso cotidiano en los modos de trabajo de tecnologías de comunicación distribuida, como Internet, produce de manera casi automática la inculturación de la lógica de la abundancia.
- Las jerarquías son necesarias para gestionar la escasez, para racionalizar los cuellos de botella en el acceso a la información, pero cuando el trabajo se organiza, por necesidad, de manera casi obvia, de forma distribuida, todo te lleva a pensar en términos cuando menos, democráticos, con jerarquías mínimas y estructuras muy horizontales.
La lógica de la abundancia es un concepto seminal que Juan Urrutia propuso en 20023 como base para comprender la entonces llamada nueva economía.
El ejemplo clásico es la comparación entre los periódicos y la blogsfera. En un periódico, con su superficie de papel limitada, publicar una línea más de un artículo implica reducirlo en otro como en un juego de suma cero. En cambio en la blogsfera, un espacio donde el coste social de un post extra es cero, que cualquier blogger publique su información no merma las posibilidades de publicación de otro. El coste marginal es cero.
Desaparece simplemente por tanto la necesidad de dirimir colectivamente qué se publica y qué no. Frente a la lógica de la escasez que genera la necesidad de la decisión democrática, la lógica de la abundancia abre la oportunidad de la pluriarquía2.
En un universo así toda decisión colectiva o jerárquica sobre qué se publica o qué no sólo puede ser concebida como generación artificial de escasez, merma de la diversidad y empobrecimiento de todos.
Para una generación y un ámbito profesional cuyas herramientas de trabajo funcionan bajo una lógica así, incluso la democracia económica ha de ser vista como un mal menor, como un pacto con la realidad en aquellos espacios sociales -como la empresa- donde aún hay que lidiar con la escasez. Por eso los innovadores que emprenden en el ámbito de las redes sociales o diseñando productos sobre Internet, redescubren con ojos nuevos tradiciones tan antiguas como las cooperativas.
Han sido llamados trabajadores del conocimiento, la nueva clase de internet o simplemente netócratas4, pero en realidad pocas son las asunciones sobre ellos basadas en la esencia misma de su trabajo. Son, en muchos aspectos los nuevos barberos o zapateros del mundo de las redes distribuidas, pero como veremos, tal vez sería más correcto definirles como tejedores y elaboradores de contextos.
1. Political shoemakers, Hobsbawm y Scott-, Past and Present. 1980; 89: 86-114. Las negritas son mías.
2. Véase El poder de las redes, 2007.
3. Redes de personas, Internet y la lógica de la abundancia: un paseo por la nueva economía, Juan Urrutia, Ekonomiaz: Revista vasca de economía, ISSN 0213-3865, Nº. 46, 2001, pags. 182-201
4. Véase De las naciones a las redes, 2009.
Viernes, 3 de Octubre de 2008
Nat acaba de publicar un comunicado en la Bitácora de las Indias:
Ayer celebramos el día de las Indias, era nuestro sexto aniversario y hay mucho que celebrar y de lo que sentirse orgulloso. Pero lo realmente importante siempre está en tiempo presente, así es la lírica.
Ayer los socios de la Sociedad de las Indias Electrónicas dimos un paso fundamental en nuestra pequeña historia: firmamos una carta que regula el funcionamiento de la Sociedad orientándola hacia la plurarquía y dejándola por tanto en manos de los indianos para siempre.
Podéis descargar el original firmado desde aquí
Poco más hay que decir. La Carta de las Indias es ya una realidad. No es un papelito creado de la nada, resume la experiencia, tradiciones y valores destilados en estos seis años (y en los casi 19 ya de ciberpunk) y le da forma organizativa. Nos ha costado muchas cicatrices. Lírica sin una pizca de utopismo ni frivolidad.
Juan antes de firmarla dijo:
Me parece preciosa, estoy de acuerdo con ella y me rejuvenece.
Y a mi con él.
Sábado, 28 de Junio de 2008
Una persona solamente es libre si es dueña de las bases de su propia subsistencia, cuando no tiene obligación alguna de rendir pleitesía a nadie y puede abandonar su red de un modo efectivo si entiende que ya no atiende a las necesidades de su propia felicidad, felicidad que sólo ella misma puede juzgar.
La posibilidad del acceso a la propiedad por cada uno y el desarrollo general del comercio, son pues las bases económicas de cualquier ciudadanía que no consista en una mera representación. Es a esta sencilla verdad a la que llamamos neovenecianismo.
Exploradores Electronicos es una red de mercaderes y emprendedores libres dedicada al propósito de la construcción y experimentación de un espacio propio de ciudadanía libre, constituida sin coherción grupal o estatal alguna y consagrada al desarrollo de un espacio transnacional y desterritorializado en el que profundizar las libertades y derechos que hacen posible una vida plena en comunidades solapadas, pluriárquicas y no cohercitivas.
Para ello nos constituimos como una red distribuida de personas libremente agrupadas, actuando políticamente por si mismas y económicamente a través de empresas que se coordinarán y aliarán
voluntariamente para la creación de una infraestructura común de bases que, distribuidas por el mundo, han de servir para independizar nuestro comercio y nuestro debate de los avatares de cualquier estado o mercado y, sobre todo, para servir a la igualdad de oportunidades entre todos los exploradores, independientemente del estado que les provea de pasaporte.
Viernes, 23 de Mayo de 2008
A partir de una serie de posts de Carlos Boyle, que me invitó esta semana a trabajar el tema, he comenzado a estudiar la historia de los swarming.
Recordaba el impacto que en su día me causaron Las guerras campesinas en Alemania de Engels y Los comuneros de Joseph Pérez y volví a este.
La revolución comunera de 1520 -la primera revolución plenamente moderna en Europa- es la que inaugura también el uso de la palabra comunidad misma. Y aunque de hecho la comunidad castellana es una asamblea y su plural no representa otra cosa que la coordinación de das distintas asambleas urbanas, al español pasa a significar pura y simplemente revolución política. Quijote, aconsejando a Sancho sobre el gobierno de la ínsula barataria, dice:
Te han de quitar el gobierno tus vasallos o ha de haber entre ellos comunidades
Quevedo, la mayor gloria del reaccionarismo ibérico de todos los tiempos, usaba comunero como sinónimo de sedicioso y en la misma línea el primer Diccionario de autoridades de la RAE recogía esta acepción:
Comunidades: Levantamiento y sublevaciones de los pueblos contra su Señor
¿Pero de dónde venía esta asociación tan marcada? El debate sobre los comuneros, con sus interpretaciones ha estado marcado sucesivamente por los programas del absolutismo, el liberalismo decimonónico y el regeneracionismo. Teñido todo él de nacionalismo primero español y más recientemente castellanista. Pero los comuneros simplemente no podían tener un significado nacional o nacionalista. Su concepción del mundo es más entendible hoy desde la teoría de lo local que desde la lógica política de las naciones-queriendo-ser-estados.
Pero si la historiografía contemporánea (Azaña, Pérez, Maravall) se orienta hacia el significado global, constituyente y moderno, de las pretensiones de la Junta, creo que lo más interesante hoy, con la inflación del término comunidad que vivimos, es detenerse en la lógica de funcionamiento de lo que aquellos urbanitas revolucionarios llamaron comunidad.
La comunidad no es otra cosa que una asamblea, es entendida como una comunidad de iguales, donde todos son dignos de cualquier función con independencia de su origen (fueran cristianos nuevos o viejos) y posición social.
Lo esencial no es el mecanismo de resolución de conflictos (las eventuales votaciones), sino la definición del demos. No somos iguales porque participemos en la misma asamblea, sino que participamos de la misma asamblea porque nos reconocemos previamente como iguales.
Por eso, la elección de portavoces en las comunidades, como cuenta Carlos en las recientes movilizaciones argentinas, no es producto de una votación entre alternativas, sino de un consenso. En la Atenas de Pericles se resolvía con un sorteo e igual podría hacerse en cualquier asamblea (quintaesencia red distribuida) convocada desde un principio de identidad.
La elección de alternativas o representantes sólo es conflictiva -y por tanto hace falta votar- cuando
- se trata de una red no distribuida donde lo que se elige son nodos centralizadores que podrán cambiar la naturaleza de la red (es decir, no existe comunidad) o
- cuando la asamblea está escindida en identidades estables que tienen visiones coherentes y opuestas sobre los temas en discusión
En el primer caso el uso de la palabra comunidad es cuando menos aventurado, la imagen que nos viene a la cabeza sería la de los congresos a la búlgara: unanimidades forzadas por la potencia cohercitiva de la dependencia a una red clientelar. En el segundo caso uno se pregunta qué sentido tiene mantener una definición de demos en el que unos ven como peligro a los otros en vez de segregarse. En ambos, la respuesta general es que se está creando escasez artificialmente.
Así que, lo que define a las comunidades dignas de ese nombre no es la participación como ejercicio del voto, las comunidades no surgen para jugar a las votaciones. Las comunidades surgen porque hay una identidad común tan potente como marcar un demos, una frontera, una manera de vivir. Vivir juntos.
Domingo, 11 de Mayo de 2008
A raiz de un comentario de Carlos Boyle y de un documental de Curtis que recomendaba, pasé este fin de semana repasando a Isaiah Berlin.
Curtis hace una crítica de Dos conceptos de libertad que llega justito justito hasta las puertas de la crítica a la concepción protestante del individuo
pero se queda ahí sin entender demasiado y tras haber liado demasiadas cosas.
Según Curtis la libertad negativa -es decir, la que se vive cuando no te es impuesta coherción ilegal- es la vivida por los individios en el mercado
pero en realidad no basta para organizar la idea de una sociedad democrática o inclusiva, puesto que los individuos, en política no actúan sólo como tales, sino movidos por una cierta idea positiva de libertad, por un objetivo social, un deseo de cambio que daría sentido a la sociedad y fundamento a lo político. Si a la democracia se le trata de despojar de esto, concluye Curtis, el resultado sería el caos iraquí, afgano o el autoritarismo ruso.
Sinceramente creo que el surgimiento de los paraestados y las sociedades de bandas se explica mejor desde la teoría de las sombras del estado que sobre las categorías de Berlin
pero en cualquier caso y volviendo al espíritu del post que abría el debate creo que tanto Curtis como Carlos caen en la trampa protestante: admitir al individuo como sujeto de esas categorías.
En realidad tanto en el mercado como en el espacio público el sujeto es la persona. Persona que a veces (normalmente frente a redes identitarias y casi siempre frente al estado) actúa como individuo, pero que otras (cuando lo identitario es relevante, ya sea en el ágora o en el mercado) actúa en tanto que miembro de una red o grupo.
Así, en general, podemos decir que ni los individuos ni los grupos son los sujetos de lo político, sino las personas actuando según una lógica individual o una lógica de pertenencia. La persona no es el individuo, porque en la persona también define y limita el comportamiento la red, las redes en las que se incluye y que define, redes que olvidamos cuando hablamos de individuo.
Al individualizar a la persona los conceptos berlinianos se hacen estrechos. La libertad negativa de Berlin (hoy remozada y vuelta al debate social a través de Petitt) no es en realidad y solamente un compromiso de que la persona no será obligada -ilegalmente- a realizar algo que no quiera.
Se trata de algo más profundo: la libertad de segregación. No se trata de que el estado o las redes no puedan fijar normas positivas que nos obliguen, por ejemplo, a pagar impuestos, cumplir cuotas, ir a la guerra o asistir a un mínimo de reuniones asociativas o ceremonias religiosas. Se trata de que en cualquier momento podamos hacer efectivo nuestro derecho a abandonar el espacio político cuyas normas no nos resultan aceptables. En pocas palabras, se trata de que seamos libres de borrar nuestra firma al pie del contrato social de tal o cual comunidad política (sea nuestra Iglesia, nuestro partido, nuestra red de amigos o el estado que nos considera sus ciudadanos).
Por eso las tiranías comienzan siempre poniendo impedimentos a la salida del territorio estatal, controlando pasaportes, impidiendo que la gente lleve a sus hijos consigo, saque su dinero del país cuando viaja o simplemente pueda volver, si cambia de país de residencia.
Por eso asociamos las sectas a la coherción y el chantaje de aquellos que quieren abandonarlas.
Por eso las políticas restrictivas de visados, controles aeroportuarios, etc. refuerzan no sólo las tendencias autoritarias en los países de origen de quienes las sufren en Barajas, sino también las tendencias disciplinarias y antidemocráticas en el cuerpo mismo del estado que las anima.
Por eso la idea de un único cuerpo político mundial, de unos Estados Unidos de la Tierra, es profundamente totalitaria, por democráticos que se pinten. Un mundo bajo una única ley, bajo un único gobierno, sin posibilidad de exilio, refugio o huida es un mundo terrorífico, una golosina para la arbitrariedad estatal que por definición se vería libre de crítica, oposición exterior o juicio independiente.
La primera libertad es la liberad de segregarse, de abandonar la comunidad política a la que llegamos por azares del nacimiento o por elección. Aún cuando no la ejerzamos, aún cuando sigamos perteneciendo a las mismas redes y pagando impuestos al mismo estado toda nuestra vida, esa será la libertad que realmente nos haga más libres, al ser la única garantía del resto de libertades que podamos defender.
Viernes, 22 de Febrero de 2008
Pero no son sólo los idiomas, lo que define a los plurarquistas en cada campo es su sentido y defensa de la diversidad.
El movimiento por la devolución es precisamente un producto directo del plurarquismo, pues la propiedad intelectual aparece como un freno artificial a la diversidad y por tanto a la generación de espacios sociales de plurarquía.
Y más allá del multilingüismo práctico y de la opción por la Devolución frente a Creative Commons en mantra del uso del plural es constante.
El futuro no será una aldea global, sino miles de aldeas globales
nos aseguraba Augusto de Franco definiendo el localismo y avanzando el concepto de multiverso.
Podemos crear tantos blogs, agregadores, entornos colaborativos, wikis o foros como queramos. Entonces, ¿qué sentido tiene someternos a los deseos y los dictados de unos cuantos usuarios que controlan una comunidad virtual?
escribía Enrique Gómez resumiendo el debate que enfrentaba la unicidad de la Wikipedia a la idea de un universo plural de contextopedias
No existe una blogsfera sino muchas
defendía yo mismo en Sevilla y en Porto Alegre, mar de flores en mano, frente al dospuntocerismo y los rankistas de EEUU y España
Siempre lo múltiple, lo diverso, la asunción de que no existe una sóla verdad social, una salsa de spaghetti perfecta
es decir, la convicción de fondo de que es posible vivir la abundancia y de que esta es un producto de la plurarquía, del amor a la diversidad.
E unus pluribum, de uno muchos. Porque al fin, diversidad social, libertad personal y abundancia son la misma cosa
Jueves, 21 de Febrero de 2008
El inglés es la lengua internacional porque es la que utilizas cuando hablas con alguien de otro idioma- me dice Alexander Bard -lo que pasa es que la netocracia le cambiará el nombre y le llamará net-language, apostilla.
Le respondo que no uso un idioma para comunicarme más allá de los 400 millones de personas en cuatro continentes que hablan español como lengua materna. Uso muchos: inglés sí, pero también portugués, catalán, italiano y alguna vez hasta me he lanzado con el kikongo y el ruso
y lo haré en todo lo que me de tiempo a aprender o encontrar intérprete. Con mejor o peor suerte y conocimiento, desde luego, pero con voluntad no sólo de emitir sino de recibir.
Hoy en día pretender usar las lenguas imperiales en exclusiva implica un mesaje claro: el mundo es un teatro donde el debate anglo-norteamericano ocupa la escena y los demás somos sólo espectadores conminados a aplaudir y callar.
El dospuntocerismo es sólo el último jefe de clac. Nos quedan muchos más por ver.
Lo genial es que en Brasil todo el mundo que nos rodeaba hablaba, además del portugués, español y algo más, normalmente italiano, francés o alemán
y Bard decía que se estaban resistiendo a globalizarse por no hablar inglés!!!
Yo alucinaba. Las empresas que vimos tenían contratos en Libia, en Angola, en China
Los gobiernos locales hacían proyectos con la Macaronesia, con el ayuntamiento de Roma, con Colombia, con Chile
Los activistas y el público más joven salió el sábado a la hora de comer para llegar a la Campus Party que Telefónica organizaba en Sao Paulo con el show que habían montado en Valencia
¡¡¡y se estaban resistiendo!!!
Los anglofonistas (que defienden el inglés como presunta lengua de la globalización) cada día se me parecen más a speakers neocoloniales de asalto que esperan el favor del que creen será más fuerte.
De fondo un pensamiento moderno que fue además el primer lema de EEUU: E pluribus unum, de muchos surgirá uno. Es al revés, la globalización o será distribuida o no será globalización sino imposición. E unus pluribum, debería ser nuestro lema: y de la unidad surgirán muchos
¿Y saben por qué? Pues es sencillo, símplemente porque no existe una salsa de espaghetti perfecta.
Miércoles, 20 de Febrero de 2008
La Conferencia Mundial de Desarrollo de Ciudades fue un verdadero multiverso: cientos de escuelas y tendencias debatieron sus temas al mismo tiempo, solapándose y fertilizándose unas a otras. Uno de los clusters y no el menor en relevancia, desde luego, fue el que desarrolló el debate sobre la plurarquía.
Hoy he dedicado todo el día a sistematizar en mi contextopedia todo lo aprendido al respecto en estos días. De aquí en adelante por favor, pinchad en los enlaces, aunque espero pulir y profundizar las entradas en las próximas semana -incluso con cosas que de momento sólo aparecen en este post- de momento creo que son útiles a la claridad de la argumentación, especialmente si no habéis seguido el debate durante los últimos años.
La evolución de Bard y Soderqvist
Plurarquía y netocracia son términos que aparecen por primera vez en 2002 de la mano de Alexander Bard y Jan Sodervisq en su libro Netocracia.
Ya entonces lo novedoso del enfoque encajaba un tanto forzadamente en la vocación neomarxista de los autores, que trataba de definir a la netocracia como una clase en el sentido marxista del término. Alter ego internetero de la burguesía, encontraba su antagonista pasivo en el consumariado, nueva clase negativa de la sociedad nacida de Internet.
Con los años ambos autores radicalizaron su visión de la plurarquía. Originalmente descrita como la forma de organización natural de la netocracia y definida como un sistema en el que
todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualquiera de los demás actores
la plurarquía va perdiendo poco a poco su sentido liberardor e identificándose con el sistema global de sometimiento del consumariado
La mirada del ciberactivismo español
Aunque el movimiento ciberpunk y las Indias dieron noticia desde el primer momento de las tesis y los conceptos de Bard y Soderqvist, ayudándolos a popularizarse en nuestro idioma, sus desarrollos insistieron desde el principio en presentar tanto netocracia como plurarquía como una propiedad de las redes sociales distribuidas.
Se une entonces al planteamiento de Juan Urrutia sobre la lógica de la abundancia, desarrollando los fundamentos económicos del concepto:
[En la sociedad de las redes distribuidas] se produce un doble fenómeno, por un lado reaparece la esfera pública deliberativa, al liberarse del control de los grandes grupos mediáticos, por otro se redimensiona, pues la lógica de la abundancia reduce cada vez más los campos sobre los que es necesaria la elección colectiva en favor de aquellos donde reina la pluriarquía
La plurarquía tendría pues un sentido positivo, incluso programático, pues representaría la restricción del ámbito de la escasez y una razón para enfrentar la generación artificial de esta.
El la misma lógica, la netocracia será definida no como una clase, sino como los dinamizadores, los pequeños mumis que inevitablemente surgen en una red distribuida para mantener la lógica de la abundancia en su interior:
Las redes distribuidas se organizan pluriárquicamente, es decir no existe dirección en el sentido tradicional. Sin embargo surgen en el interior de estas redes grupos cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la red. Son grupos especializados en proponer acciones de conjunto y facilitarlas. No suelen estar orientados hacia fuera sino hacia el interior, aunque inevitablemente acaben siendo tomados, desde fuera, por la representación del conjunto de la red o cuando menos como la materialización de la identidad que les define.
Estos grupos son los netocracia de cada red, sus líderes en el sentido estricto, pues no pueden tomar decisiones pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red, a la hora de proponer acciones comunes.
La crítica al planteamiento de Bard y Soderqvist está implícita: el desconocimiento de los autores suecos de las bases materiales (topología y economía) de las redes distribuidas, les llevan a encajar artificialmente a la netocracia en el molde de la clase marxista.
Sin embargo, la propia insistencia sobre las lógicas materiales de la plurarquía a partir de la definición económica de lógica de la abundancia, restringían en principio demasiado el ámbito de aplicación del concepto a ámbitos de alta productividad o presencia de efectos red.
Poco a poco y a partir de la crítica de la web 2.0 y la práctica del neovenecianismo a pequeña escala, el concepto de abundancia se irá abriendo de lo virtual hasta significar, más allá del precio cero, la posibilidad de generar entornos donde no se imponga la elección democrática -o autocrática- a la acción colectiva.
Aunque la renuncia a las economías de escala suponga un coste de oportunidad cuyo marginal (el coste extra generado al conjunto social por cada nodo que decide no seguir la opción mayoritaria) no tiene por qué ser siempre decreciente, los beneficios de la diversidad pueden considerarse suficientes, ante incertidumbre, como para optar por una organización pluriárquica.
En otras palabras, para cuando el ciberpunk se está transformando en neovenecianismo, la plurarquía deja de ser una consecuencia de abundancia, para entenderse la abundancia como un resultado de la práctica de la plurarquía, poniéndose el centro del relato en el carácter distribuido de la red social.
El localismo de Agusto de Franco
Este era precisamente el presupuesto del localismo desarrollado por Augusto de Franco, quien partirá de una redefinición de local como cluster distribuido para teorizar y experimentar la práctica de la plurarquía en el contexto del desarrollo local.
Incorporando al análisis elementos de la democracia cooperativa de John Dewey y sus propios desarrollos sobre teoría de redes sociales, de Franco aportará contribuciones notables. Enfrentado a un entorno donde la sostenibilidad -tanto del desarrollo socioeconómico como la ambiental- es uno de esos consensos arraigados precisamente porque nadie sabe definirlos muy bien, de Franco, materializará el concepto en términos de robustez de la red.
Por definición sólo reestructurando como redes distribuidas las redes que les sirven de base puede asegurarse la sostenibilidad en cualquier ámbito: el energético, el desarrollo económico o la democratización del proceso político. La vindicación social de la sostenibilidad se convierte por tanto, al llegar a su materialidad básica, en un verdadero programa de desarrollo de los entornos sociales de la plurarquía.
Así la plurarquía aparece como una profudización del proceso democratizador que lejos de enfrentarse a la democracia como sistema político del estado nación, la defiende como presupuesto y la desarrolla desde lo local.
Una línea argumental que cierra el triángulo democracia-desarrollo-sostenibilidad en una especie de círculo virtuoso de la distribución de poder y la generación de mecanismos pluriárquicos en distintas facetas de la vida social. Este discurso de hecho ha servido de inspiración teórica a programas de la importancia del Gobierno Solidario Local de Porto Alegre (Brasil).
Conclusiones
De la teoría de la netocracia al neovenecianismo y el localismo, la plurarquía se revela como el gran concepto matriz para entender nuestra época. El debate sobre su significado y aplicación se da ya plenamente en el terreno de lo que hemos llamado los ejes del nuevo mundo, y sus distintas escuelas e interpretaciones representan ya, sin duda, los gérmenes de las grandes corrientes ideológicas del mañana.
Olvídense de los vacuos debates dospuntoceristas, si quieren conocer las divisorias que durante el próximo siglo ocuparán el espacio que en su día tuvieron la de liberales-conservadores durante el XIX o derecha-izquierda durante el XX, empiecen a profundizar en las diferencias entre las teorías de la plurarquía y las de la netocracia
Viernes, 25 de Enero de 2002
Bard y Söderqvist tienen biografías curiosas. Uno es profesor en la Stockholm School of Economics, músico y fundador de la principal discográfica sueca, el otro ensayista y un conocido periodista. Ambos cuentan que lo que les llevó a escribir el libro fue la puerilidad de casi todo lo publicado sobre la red
Claro que para vender un libro hay que rellenar cierto número de páginas. En las trescientas de la edición española hay mucho pastiche, pero también unas cuantas propuestas, tan valiosas como arriesgadas, que sirven de columna vertebral a la argumentación.
La tesis central es que a feudalismo y capitalismo seguirá un nuevo orden social y económico: el informacionismo, del que estamos viviendo los primeros albores. Paralelamente, si los anteriores sistemas sociales vieron el protagonismo de la nobleza y la burguesía, el nuevo verá el de los netócratas, una nueva clase social que se definirá por su capacidad de relación y ordenación en las redes globales. Una clase social definida no tanto por su poder sobre el sistema productivo como por su capacidad de liderazgo sobre el consumo de la nueva clase inferior, el consumariado. La diferencia fundamental entre la netocracia y el consumariado es que la primera controla su propia producción de deseo, mientras que la segunda obedece las órdenes de la primera. Los netócratas son los magos del netweaving y por tanto del marketing de red, claves del nuevo poder reticular.
Valores de la Netocracia
En una organización social en contínua revolución, en la que la información en sí misma tiene un valor limitado y lo realmente valioso en la atención y sobre todo la capacidad para generarla, la jerarquía social viene determinada por la pertenencia a las redes más valiosas. Redes que se hacen y deshacen continuamente en una competencia sin fin y sin triunfadores estables.
Cambian los valores sociales en consecuencia, se pedirá a los individuos inteligencia social y facilidad para cambiar de personalidades según la red, de hecho según los autores una forma manejable de esquizofrenia es un ideal netocrático en un enfoque general que hace explícitamente de los netócratas deudores del viejo ideal nietzchiano
Sistema político de los netócratas
Los netócratas quieren ir más alla de la democracia, hacia la Plurarquía, un sistema en el que todo actor individual decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad y de la oportunidad para decidir sobre cualqra de los demás actores, lo que hace imposible manterner la noción fundamental de democracia, donde la mayoría decide sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión (
) Las reglas del juego de la red serán mem-darwinistas, el intrincado sistema conocido como netiqueta, y será esto lo que caracterice a la estricta ética del informacionalismo y lo que sustituya cada vez más a las leyes y regulaciones del paradigma capitalista.
¿Ce moi?
Hasta aquí los valores de la netocracia nos resultan próximos y familiares. Las referencias al afan de independencia y libertad nietzchiano, construido en la práctica sobre la influencia en las redes, la memética y el juego de personalidades, esa deliciosa esquizofrenia funcional
en fin, parece que habla de un perfil muy cercano al lector -y los autores- de ésta bitácora. Pero ¿bastan esos valores?. ¿Basta nuestra práctica -la de tantos netócratas que en el mundo somos- para transformar la realidad social tan profundamente como para hablar de un nuevo sistema?. Incluso ¿somos así? o ¿nos gustaría ser así como nos retratan?
En un detalle desde luego aciertan. Desde hace años los que luego fundamos la Sociedad de las Indias tratamos de actualizar y divulgar las normas de netiqueta. ¿Adivinan cual es la configuración mayoritaria que visita nuestra web sobre el tema?. A diferencia del resto de las webs que capitaneamos, netiqueta.org recibe sobre todo visitantes con Linux y Mozilla. Símbolos ambos de la aristocracia teki del conocimiento. ¿Los incipientes netócratas?
La Netocracia, el nuevo poder en la red y la vida después del capitalismo de Alexander Bard y Jan Söderqvist, ha sido publicado recientemente en español por la editorial Prentice Hall quien le ha añadido un prólogo de Eduardo Punset.
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
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