Mikel Agirregabiria nos recomienda esta entrevista a Roger Schank que tiene muchos puntos en común con la reflexión sobre la desescolarización y con la mayéutica digital indiana.
Domingo, 1 de Febrero de 2009Aprender haciendoMikel Agirregabiria nos recomienda esta entrevista a Roger Schank que tiene muchos puntos en común con la reflexión sobre la desescolarización y con la mayéutica digital indiana. Lunes, 9 de Julio de 2007Escuela nacional, tecnología y bricoleursSigo dándole vueltas al debate de este fin de semana con Pere, Pablo y Lore. En realidad no se trata de un debate sobre el OLPC. Es un debate sobre la educación, la enseñanza y el rol del estado y la tecnología a partir del OLPC que es bastante diferente. Ayer, antes de publicar el post, le pasé el borrador tanto a Pablo como a Pere porque me interesaba que las posiciones, todavía borrosas, no se vieran deformadas por mi propio punto de vista. Comentaba yo que intuía que bajo este debate había más de lo que veíamos, que intuía que había diferencias de las que podríamos acabar aprendiendo y sacando una posición tras mucho debatir, argumentar y aprender, como en los viejos tiempos de Ciberpunk. El comentario que me hizo Pablo entonces me ha estado haciendo pensar:
Suena muy mal, pero tiene razón en parte. Los más jóvenes bricoleurs y el estadoTal como yo lo veo, siguiendo a Stuart Mill, la diversidad es un bien universal, una solución adaptativa para la sociedad ante un futuro en el que no sabemos de entrada qué estrategias serán las que nos permitan adaptarnos a un mundo en cambio acelerado. Hay niños con habilidades de bricoleur, con tendencias hacker hay niños especialmente creativos en todos los campos. Y la sociedad debe entender que es bueno que sea así y no intentar achatarlos como hizo con nosotros la escuela. No todos los profesores, pero sí la escuela. Esto es, la enseñanza pública, el estado, debe ayudar a que si alguien es así pueda desarrollarse, pero no todos van a ser así, ni sería bueno siquiera que todos fueran así. Y sería tan castrante como antes, que la enseñanza intentara que todos los niños se convirtieran en bricoleurs, en hackers. La posición que defendía Pere era algo así como:
¿Qué aparece en el fondo de este debate, creo yo? Pues una cierta intuición, que creo nadie se atreve a decir del todo, de que el sistema de enseñanza es un mecanismo pensado para la homogeneización social (nacional en realidad), una especie de mecanismo centralizador a lo 2.0 que inevitablemente genera escasez escasez de tipos humanos. El sistema de enseñanza, mediante sus técnicas, sus estructuras, sus modos de calificación, inevitablemente y como conjunto transmite y forma un molde, un tipo de comportamiento y actitud, como estándar deseable. No muchos. Pensar que la escuela, el instituto e incluso la universidad, más allá de lo que Daniel Bellón llamaba la hiperminoría de profesores inquietos y los alumnos que tienen la lotería de que les toque uno/una de estos, pueden ayudar a conformar diversidad, a que cada uno se desarrolle en sus cualidades y no a imponer el molde de las socialmente dominantes a través del sistema escolar, sería no tener en cuenta su naturaleza centralizada, su realidad de máquina homogeneizadora. Si me permiten ir un pasito más allá, el sistema de enseñanza es la gran máquina de fabricar ciudadanos nacionales. Enseña ciudadanía (cada vez menos en todo el Mundo). Pero sobre todo enseña el modo nacional, el molde del ser nacionalista ligado al estado, por eso y en esos términos genera tanto debate político. La ciudadanía y el pensamiento crítico no darían para tanta batalla. Aprendiendo de la desescolarizaciónPor eso, lo que latía bajo la posición de Pere y mía era la idea de que no podemos dejarle al estado que diga a los niños cuales son los usos de las máquinas y las redes. Si así es, adios bricolage. Adiós lo que de liberador tiene aprender en un mar de redes y referencias. Deje el estado a disposición de los niños y las niñas la conectividad y las herramientas, los manuales (que la mayoría no usuaran) y unas cuantas clases de uso instrumental básico. Pero que los niños exploren por si mismos. Cuando hace unos años debatíamos sobre la el movimiento por la desescolarización este era el implícito de fondo: lo importante no es si el estado incorpora o no las tecnologías de red, lo importante es quien es el protagonista: el profesor, que representa al estado, o el niño. Por éso, lo que nos preocupaba de este movimiento no era la red -que en manos de los niños podía ser liberadora- sino la precariedad del elemento social, del espacio presencial con otros niños y otras referencias. Tenía razón Pablo en parte: miramos la escuela desde el punto de vista de los niños hackers que fuimos. Niños que no cabían en el molde y aprendieron el costo de hackear, de hacer bricolage de conocimientos en un mundo reglado. De ser diferentes. Y que precisamente por eso, entendían mejor que nadie hasta que punto ese profesor hacker, comprometido, que de verdad nos incentivó, era un anómalo, un hacker puesto en otro lugar, no un producto del sistema, sino a los ojos de este y como decía Pere, un error que andaba en ayudarnos a desarrollarnos y no en imponernos el molde nacional de lo aceptable. Domingo, 8 de Julio de 2007OLPC: debatiendo enfoquesEste está siendo un fin de semana muy intenso en encuentros y conversaciones. Ayer amanecí en Barcelona con Enrique Gómez y Gema Llorens. Cuando llegué a Madrid por la tarde, me encontré en las Indias a Pere Quintana. Reencontrarme en tan poco tiempo con los que eran los principales teóricos del ciberpunk hasta la hibernación de hace un año, ha sido un continuo bullir de ideas y nuevas perspectivas. El que más preguntas me abre y creo que puede contribuir en mayor manera a un cierto avance conceptual es el que surgió ayer tarde, de terracitas, entre Lore, Pablo, Pere y yo. Pere comenzó preguntando a Pablo sobre el estado del proyecto OLPC en el Cono Sur Sudamericano tras las últimas noticias que anuncian, cuando menos, su letargo en Argentina. A partir de ahí, comentando Pablo y Lore las carencias y objetivos del proyecto, fue emergiendo una diferencia de perspectivas que siempre estuvo ahí, de base, y que parece que producía que cuando decíamos lo mismo que muchos de nuestros interlocutores americanos, no quisiéramos, en realidad, decir lo mismo. Me explico: como recordaréis, yo partía de una posición muy crítica con el OLPC. Básicamente me parecía financieramente poco sostenible cuando hay alternativas que permiten construir cibercentros comunales o escolares a un coste muchísimo menor sin necesidad de darle en propiedad un ordenador a cada niño. En vez de un ordenador, un usuario. De 175$ a 8$ por cabeza. Es decir, tal como yo lo había entendido, el proyecto OLPC consiste repartir ordenadores para cada niño en el sistema escolar para que estos pudieran jugar por su cuenta y abrir por si mismos un mundo. De hecho, cuando en el mismo post citaba a una activista y profesora que reclamaba un proyecto educativo que sostuviera al OLPC, recordaba que precisamente el atractivo de la idea de darle un ordenador a cada niño y ya, lo que finalmente me convencía del modelo Negroponte era que al fin, los de la generación Spectrum europea sabemos que la magia funciona:
La mirada desde la escuelaPero ayer, Pablo y Lore nos presentaron OLPC de una manera distinta, como un proyecto ligado a las escuelas y al sistema de enseñanza. La idea de ellos, que me pareció entender, es una idea extendida de los sectores implicados en su desarrollo y recepción, al menos en Argentina, no reduce la escuela y al sistema de enseñanza a centro distribuidor/socializador como hace mi planteamiento. Al contrario, tal como Lore y Pablo lo entienden, la oportunidad de OLPC y la causa de ligarlo a la escuela reside en incorporar el ordenador a las clases. No hablamos de las clases de informática. No hablamos de un cibercentro junto a la biblioteca. Hablamos de que el OLPC juegue un papel similar al del cuaderno de papel o la pizarra en una clase de Historia o Matemáticas. TrasfondosLa verdad es que una clase de Geografía donde los alumnos viajen sobre GoogleEarth, suena muy bien y a todos los levanta la mirada y nos pone a pensar. Pero como nos explicaban, esta perspectiva es la que lleva a que el famoso plan pedagógico sea necesario. Y por ende el estado lo que llevaba a plantear a Pere si realmente era necesario el ordenador para dar clases, si aportaba algo en Matemáticas, Física, Filosofía o Historia más allá de poder buscar documentación en el momento, frente al profesor aunque ¿por qué no buscarla después y seguir entonces caminos aleatorios, itinerarios personales a partir de la clase y no limitados a ella? La diferencia de fondo es, creo yo, una cierta concepción de las herramientas y del rol del estado a la hora de garantizar el acceso a ellas. En una palabra, en nuestra mirada de chicos Spectrum, el foco estaba en la relación niño-ordenador-red y podía darse en dos marcos distintos, el ideal pero caro (un ordenador portatil por niño) o el más sencillo del acceso en un entorno no reglado como un cibercentro de escuela o comunal (un usuario por niño) donde los tekis del cole, los futuros bricoleurs y hackers, pudieran pasar las horas de recreo y estudio y realizar actividades extraescolares. En vez de una escuela informatizada que utilizara internet como tecnología pedagógica en todo el sistema, los ordenadores como nueva pizarra, se trataría, en esta mirada, de que no quedara ningún niño teki, ningún futuro hacker, sin oportunidad de acceder a las herramientas que le van a permitir desarrollarse. Al fin, pensaba yo, no fueron los libros de texto los que me hicieron amar los libros y la lectura. Fueron los libros que estaban en la biblioteca del colegio, el instituto y los que tomaba del cuarto de estar de mis padres. Jueves, 30 de Noviembre de 2006Negroponte en Argentina, razones para un reenfoque del OLPCDe la mano de Pablo Mancini llegábamos hace una semana a lo que parecía la noticia del año:
Pasada la primera resaca, a algunos no les salen las cuentas. Es lógico. Piscitelli, el gerente del proyecto estatal educ.ar, empezaba a mostrar públicamente sus dudas sobre la escalabilidad de la iniciativa:
¿Qué supone para un país en desarrollo comprar cada año 850.000 nuevos ordenadores para las escuelas? A los precios actuales del MIT (140 dólares como mínimo) una inversión anual de 119.000.000 de dólares tan sólo en equipamiento. Ahora súmenle 1.400 millones de dólares como inversión de partida para que realmente estemos hablando de un portatil por niño y no se olviden de lo que cueste instalar el wifi en las escuelas y formar al profesorado. Comparen estas cifras con el actual presupuesto para educación del gobierno argentino que es de 5.600 millones de dólares, salarios del profesorado incluídos. Si le quitamos la carga salarial del profesorado, por cierto, tan sólo quedan 300 millones, que es con lo que se paga el mantenimiento de infraestructuras y la innovación. Tomando como referencia esos 300 millones, aunque alguien regalara la wificación y la formación y aunque tan sólo se tratara de comprar un ordenador MIT por niño nuevo que se incorporara al sistema educativo, asumir el proyecto OLPC supondría para Argentina multiplicar por 3 su presupuesto educativo en cinco años. Y ahora vayan al Banco Interamericano de Desarrollo y como dice Negroponte, pídanle un préstamo. ¿Alguien ha calculado la carga financiera que supondría? Aunque los tipos actuales del BID para estos proyectos son muy bajos, a ojo de buen cubero resultaría el proyecto más ambicioso del Banco en la región. Seguramente por eso su acuerdo con el OLPC es tan genérico e insiste, a pesar de la indignada resistencia de Negroponte, en establecer mecanismos de cuantificación mediante proyectos piloto, de los efectos de la iniciativa. Pero el hecho es que aunque la generalización del proyecto OLPC en la región no parece financiable por los estados a día del hoy con los actuales instrumentos, si que se trata de una excelente herramienta para proyectos de ámbito local que pueden contar más fácilmente con financiación BID para la inversión pública y donaciones de ONGs y de empresas. Claro que para eso Negroponte y compañía deberían empezar a pensar en pequeño, a confiar realmente en el efecto sobre el desarrollo de la alfabetización digital y apostar por producir a gran escala, aceptando vender en paquetes más pequeños de los que actualmente ofrecen. Digámoslo claro: No es aceptable que el OLPC sólo se pueda comprar de millón en millón de unidades, porque lo abordable hoy en la región son proyectos como el de Salamanca en Chile, y la perspectiva es multiplicar este tipo de experiencias, no enfrentar financiaciones gigantescas para proyectos mastodónticos. Lunes, 3 de Octubre de 2005Desescolarización![]() Como sabéis uno de los temas en los que intento profundizar y formarme una opinión es en el de las alternativas distribuidas a la escuela. Hoy en Salon.com aparecía un artículo sobre unschooling que os recomiendo. Unschooling es un término nacido del movimiento de la escuela no autoritaria abierto por Summerhill de A.S. Neill. A los que vengáis de entornos libertarios inevitablemente os resultará familiar su consecuencia española: Paideia. La novedad del nuevo unschooling respecto al de Summerhill o Paideia es que utiliza Internet para funcionar de forma distribuida e independizarse de la escuela/edificio. Dicho a lo bruto: sustituye la bibliotea por la Wikipedia y la red. La desescolarización no es un dejar hacer sin más. Es un proceso en el cual las propias aptitudes y actitudes del niño van a ir impulsando su curriculum, llevándole a aprendeder y moverse por el conocimiento de una forma similar a la que el hipertexto nos mueve por la red. El niño aprende lo que va necesitando aprender para poder disfrutar de mayores conocimientos. Es usual que en un proceso así haya baches temporales que a la gente le cuesta admitir, puedes encontrarte con niños de doce años que no saben ¡¡oh horror!! hacer raíces cuadradas como sabían hacer a la misma edad sus padres durante los años de la reclusión escolar. Pero la experiencia dice que acaban aprendiéndolo y lo que es más importante, disfrutándolo, al llegar a ello por propia iniciativa, deseando aprenderlo, con un por qué y un para. Hace dieciseis años, discutíamos mucho sobre estas cosas. Soñábamos una escuela así para todos. Sin embargo, en la misma experiencia de Paideia, la socialización es una parte muy importante de la experiencia educativa: los niños viven la diversidad sin los horrores y violencias de la escuela tradicional. Para mi esto es muy importante porque no me gustaría que mi ahijada Daniela o mis futuros hijos tuvieran que aprender a sangre, como aprendí yo y en la misma escuela, aquello de que el infierno son los otros. ¿Cómo resuelve esto la desescolarización a través de Internet? En primer lugar montando redes de padres que organizan grupos y clubs para los niños con actividades artísticas y cooperativas complementarias que responden, parece que bien, a esta cuestión. ¿Es la desescolarización no autoritaria a través de la red una alternativa al dilema escuela pública centralizada vs escuela privada atomizada? Empiezo a creer que sí. Y empiezo a darme cuenta de que este es uno de los cabos heredados de la tradición libertaria que tomamos a finales de los 80 y principios de los 90 y que todavía no habíamos atado con las nuevas herramientas de las redes distribuidas. Viernes, 9 de Septiembre de 2005Lo estatal, lo público, lo privado y lo privativoSigo dándole vueltas a la lógica de la diversidad y los nuevos ejes ideológicos que ya trataran Lobo y Enrique. Y me gustaría apuntar tan sólo unas notas a raiz de una conversación que he tenido esta mañana, en Toledo, con Iñigo Medina. Unos ejes que acaban mezclando la escuela, el software libre, la llamada piratería y otras cosas
Llevar a los hijos a la escuela pública, utilizar software libre, hacer del dominio público las propias creaciones, son hoy opciones personales con verdadero significado político. Y hoy en día van en pack. Un pack que no hay manera de asociarlo a las viejas etiquetas. Cuando iu y PSOE siguen en la lógica de endurecer la Ley de Propiedad Intelectual dudo que lo progresista tenga que ver con los progresistas. Cuando la nacionalista presidenta de la Comunidad de Madrid horada una y otra vez la escuela pública para convertirla en un complemento asistencial, dudo que la defensa de la comunidad política tenga que ver con el nacionalismo. Y de un modo más amplio, mientras unos y otros discuten sobre lo estatal, a mi me interesa lo público, pero lo público, de estatal, tiene cada vez menos. El estado, cuyas acciones entran y se orientan cada vez más a lo privado, se va convirtiendo en un agente más. Así, que tras esta nueva vuelta, creo que no, que definitivamente los viejos ejes ideológicos no tienen actualización posible. Los nuevos no se si tienen nombre, pero los tenemos ahí, delante de las narices. Y es sobre ellos sobre los que urge aprender. Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « « Portada » »
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