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Martes, 24 de Febrero de 2009

¿Han desaprovechado los periódicos la era 2.0?

Leidys García Chico y Daimy Díaz Breijo son dos estudiantes de quinto año de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana que están preparando su tesis de licenciatura. El proyecto se centra en los grandes periódicos de lengua española y su utilización de las herramientas 2.0. Ellas me enviaron el siguiente cuestionario que publico con las respuestas que les envié.

¿Podría conceptualizar el término web 2.0?

Tras mucho debate, mucho congreso y seguramente demasiada literatura, lo que queda en claro es que la web 2.0 es el resultado agregado de la incorporación de contenidos por los usuarios a la mayoría de sitios y servicios.

Lo interesante es que lo que originalmente era una democratización de la web, ha sido reorientado en muchos casos a algo distinto y sin duda mucho más problemático: el dospuntocerismo

¿Qué entiende por concepciones y aplicaciones de la web 2.0?

El mundo 2.0 es sumamente contradictorio. La Web 2.0 es la web de los blogs y flickr, pero también de meneame y la wikipedia.

Es decir, las cuatro aplicaciones tienen en común que el contenido lo agregan los usuarios. Sin embargo en las dos primeras el resultado que cada cual obtiene (aquello que lee o de lo que se le informa) es seleccionado para cada uno por si mismo en función de sus criterios personales. En cambio en el segundo grupo, existe un único resultado final que se ofrece a todos los usuarios.

Por mucho que este resultado sea obtenido por medios más o menos democráticos, el mero hecho de restringir los resultados a uno es imponer una escasez artificial.

¿Cuáles son las concepciones y/o aplicaciones de la web 2.0 que han implementado las grandes empresas mediáticas hispanohablantes?

La primera la apertura a comentarios de los lectores en los artículos de los periodistas. La segunda la implementación de blogs personales y servicios.

El impacto ha sido desigual desde el punto de vista de la concepción del medio y del valor generado por este para los lectores.

Al agregar comentarios a los artículos, el medio ha perdido control sobre la calidad del contenido para dárselo no a los lectores en general, sino a los comentaristas. Los comentaristas son por lo general una minoría hiperpolitizada y fanática de sus propias opciones que entiende los comentarios como un campo de batalla. El resultado es una pérdida de calidad global del conjunto publicado a cambio de un ligero aumento en las páginas vistas (medida de buena parte de los ingresos publicitarios).

El impacto de los blogs, que al estar separados del contenido periodístico no afectan directamente a la calidad, también está siendo puesto en duda.

Los blogs de los grandes medios como el País, de los que se esperaba constituyeran una gran comunidad alrededor del periódico, enlazan a noticias del periódico con una frecuencia similar a la de los blogs de otros servicios. Al final, aunque una vez más se aumenten las “impresiones” y por tanto los ingresos, la implementación de servicios de blogs en grandes medios no ha servido para desarrollar socialmente al periódico y aumentar la relación con su entorno.

Un tratamiento aparte merecen las votaciones “entre los lectores” y encuestas. El problema con estas aplicaciones ha sido fundamentalmente conceptual: el resultado se presentaba como “la opinión de los lectores” cuando los que participaban no eran “los lectores”, en general, sino un subgrupo militante de lectores y no lectores. Es lo que se ha llamado participacionismo

Y finalmente algo realmente positivo: las entrevistas abiertas -aunque moderadas- donde cualquiera podía enviar preguntas al entrevistado. El balance, en parte por la moderación, es que han sabido mantener la calidad general del medio incorporando nuevas perspectivas a través de la participación pública.

¿Qué factores internos o externos han determinado la asunción de las concepciones y/o aplicaciones de la web 2.0 en estos medios?

Fundamentalmente económico y de imagen. Imagen de “modernidad”. Comercial porque en general el abrir contenidos genera más “impresiones” publicitarias.

¿Considera que estos medios se pueden definir como /periódicos digitales de marca/? ¿Cómo se expresa esta marca periodística?

Creo que estamos en un momento donde precisamente lo que trata de definirse es esa marca. El uso simplista y muchas veces oportunista de tecnologías participativas ha conseguido erosionarla más que potenciarla.

Por otro lado, la necesaria fusión de redacciones (digital y papel) y la conversión del periódico en una única “gran fábrica de noticias” está todavía pendiente en los medios de lengua española. La causa es el analfabetismo digital -y la tecnofobia- de la vieja generación de periodistas. Según un estudio interno de El País, más de la mitad de sus redactores “de papel” no sabrían poner un enlace en sus artículos.

¿Considera que los criterios de los usuarios influyen en la configuración de la agenda temática de estos medios? ¿Cómo?

No, en absoluto. No hay que confundir tener abrir canales a los lectores en la determinación de la agenda pública y política de los medios con la apertura oportunista de contenidos que bajo el reclamo de ser “blogs” desvirtúan el compromiso de calidad de la marca. Por ejemplo, elpais.com promocionó durante más de un año como producto estrella de su apuesta 2.0 el “blog” de una actriz porno retirada.

¿Considera que las nuevas concepciones participativas asociadas a la web 2.0 suponen una modificación de la práctica periodística y de la relación emisor-receptor? ¿Por qué?

Sí. Pero el lugar no reside en los viejos medios. Iniciativas como “yo periodista” en elpais.es han fracasado porque nadie enviaba contenidos, mientras en España la blogsfera se convertía, incluso en momentos de crisis histórica como el 11M, en un medio de comunicación masivo y alternativo.

¿Cuáles han sido los resultados más significativos que han obtenido los medios luego de aplicar los principios de la web 2.0?

Los medios miraron con mayor temor a los nuevos periódicos gratuitos que a la blogsfera. Han imitado a los primeros -perdiendo calidad- e intentado dar fórmulas participativas tomadas de los segundos -con escaso resultado.

En conjunto creo que los grandes medios se van enquistando en internet sobre aquello que la gente en realidad les demanda (republicar rápidamente los cables de agencia y poner los vídeos de los goles de la liga de fútbol), sin aportar caminos nuevos ni aprovechar las verdaderas oportunidades del medio, que requerirían remodelaciones de la plantilla y la adopción de una nueva cultura de comunicación.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 7:11 am | (3)

Domingo, 4 de Enero de 2009

¿Redes sociales o redes de control social?

No escribas en la red lo que no escribirías en una postal. No sé cuantas veces habré dicho eso en los 90. Por eso, cuando ahora los medios alertan sobre privacidad y suplantación de personalidad en Facebook, no puedo dar crédito.

Es obvio que si tu red de amigos publica regularmente citas y fotos, y tu haces parte de ellas, por muy privado que sea tu propio perfil, cualquiera podrá trazar tu vida social. Relata un entrevistado en El País:

Reconozco que espío a mis ex, incluso a los que me tienen bloqueado como amigo. Busco y cotilleo la información que han compartido con amigos comunes. Por ahí siempre hay filtraciones. Yo he llegado a deducir si mis ex tienen nuevo novio, si se han cambiado de piso e incluso su dirección exacta. También me es muy útil para conocer sus planes, y saber si coincidir con él o dónde debo evitar hacer acto de presencia

¿Pérdida de la privacidad? Pérdida voluntaria e inevitable en todo caso. Si juegas al panóptico, a relatar tu vida en un espacio público y compartido con otros que también lo hacen, de poco servirán los biombos. Pretender lo contrario es inconsciencia o hipocresía. A fin de cuentas el único servicio diferenciado que ofrecen las mal llamadas redes sociales es el cotilleo sobre el propio entorno. Quejarse de ello sólo servirá para atraer a los eternos postulantes a crear nueva y más restrictiva legislación.

La privacidad no es un problema entre usuarios. El mundo del análisis de redes sociales es un mundo de grandes escalas. A mayores y más centralizadas nubes de información, mejores resultados. Ni siquiera hace falta acceder a los contenidos, basta con los remites, con saber quién conecta con quién cuándo. Algo que hace tiempo saben los sistemas de inteligencia:

cuando pones junta toda la información desclasificada, muchas veces emerge algo que debería estar clasificado

Si no pones tu opción sexual en abierto en facebook y no relatas tus andanzas amorosas, es difícil poder ser encontrado por, pongamos por ejemplo, un grupo violento homofóbico… pero no por el propio facebook.

El verdadero peligro para la privacidad es la centralización. En primer lugar la nacida de las regulaciones del estado y que se agrava cada día más.

Pero también la generada por las empresas sobre servicios masivos. Su principal desarrollo: la emergencia de googlenet. Su ariete cultural: el discurso dospuntocerista.

Los hypes twitteros, facebookeros o youtuberos no eran inocentes. No se trataba sólo de convertir Internet en un gran mall lúdico virtual. Se trata de toda una cultura en la que se ha hecho aceptable la pérdida de soberanía personal. La Internet masiva, la de facebook y gmail, ya no es ese espacio de personas organizadas en redes, sino un conjunto de piscifactorías donde los usuarios -que ya no ciudadanos- han dejado de interactuar para simplemente participar en los servicios de alguno de los grandes a cambio de un poco de cotilleo electrónico.

Esos servicios están centralizados en una empresa. Empresas que pueden -y de hecho lo hacen, de momento con fines comerciales- cruzar los datos de millones de personas, haciendo emerger información que no existía de modo explícito, creando grupos de control, pautas sociales y localizando vectores de cambio. Eso y no otra cosa es el análisis de redes sociales, y por lo mismo que es muy útil para descubrir corrupción o actividad terrorista en ámbitos limitados, es terrorífico el poder que genera cuando se aplica sobre grandes masas de población.

¿No les gusta? Abandonen los servicios centralizados y masivos. Dejen facebook, salgan de gmail. No es que en la vieja Internet distribuida fuera totalmente imposible hacerlo. Pero era costosísimo, extremadamente laborioso y difícil. La blogsfera no sirve para el control social. Las mal llamadas redes sociales no sirven para otra cosa.

Contraten un hosting y ábranse un blog. Ganarán control sobre su propia vida. Ganarán capacidad para contar al mundo lo que quieran. Y seguramente reciban muchísimo menos spam personalizado. Porque hoy es spam, mañana tal vez sea algo peor.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 11:00 am | (26)

Domingo, 16 de Noviembre de 2008

El dospuntocerista en Nochevieja

En episodios anteriores…

  1. La blogsfera en el sentido amplio -entendida como el conjunto de personas que utilizan distintos sistemas de comunicación personal electrónica- tiene una estructura muy distribuida como demuestra la topología de red trazada a partir de los datos de feevy.
  2. Ese carácter distribuido es la única garantía de que, llegada la necesidad social, pueda servir como medio informativo no controlado por el poder.
  3. Mas centralización, es decir más parecido entre la realidad y lo que el rankismo nos dice que es la realidad, supone más control y más atomización, menos libertad y menos diversidad.
  4. Existe sin embargo un peligro real: el uso de herramientas centralizadas, como Twitter o las llamadas redes sociales, recentraliza la red social haciéndola más parecida a una distribución potencial. Este es el reino de banalidad que todos asociamos a las pretendidas blogstars, sus congresos y la ramplonería del dospuntocerimo.

Mientras, en el mundo latino…

La idea de que la blogsfera tiende a reproducir -aunque con más agentes- la estructura del viejo sistema mediático descentralizado está basada en una concepción de la sociedad que tiene mucho más que ver con la lógica de los poderes políticos establecidos y su relación histórica con la prensa, que con la cotidianidad realmente vivida por cada uno de nosotros.

En estos días, como todos los años, Madrid comienza a llenarse de carteles que anticipan las fiestas de Nochevieja. La mayoría de ellos no son anuncios de fiestas, sino de locales y servicios para que cada cual haga la suya.

Pregunto a amigos y conocidos y todos tienen por delante una noche de fin de año que es más un itinerario que un destino. Comerán las uvas con la familia, luego irán a una pequeña fiesta privada de su grupo de amigos más íntimo o al menos más antiguo. Pero sobre las tres o tres y media, comenzarán un via crucis por las fiestas de otras redes cercanas para saludar y felicitar las fiestas.

El resultado global, la imagen grande, es que todos estarán saltando de pequeña fiesta en pequeña fiesta, representando en tres dimensiones la diversidad de su propia identidad: la mayoría de gente no se define sobre una gran identidad de las que organiza un cotillón inmenso, sino por una cesta de pequeñas redes sociales, grupos de amigos de verdad.

Esto es exactamente igual a lo que ocurre en la blogsfera latoc aunque no tanto en el anglomundo, donde los valores de base son distintos: el individualismo protestante genera atomización social y por tanto los cotillones (o twitter, o facebook) pueden plantearse como una alternativa aceptable. Del mismo modo que las fiestas y las organizaciones de singles tampoco cuajan por estos lares culturales, el mundo de conocidos de facebook o followers de twitter tiene un valor muy anecdótico en nuestra cotidianidad. Al final nuestra red virtual toma formas muy similares a las de nuestra red presencial… porque simplemente son la misma, porque no existe esa separación entre Internet y el mundo real. Ambos son reales. Ambos representan y anudan el conjunto de comunidades que nos definen, aquellas con las que vivimos en interacción y con las que contruimos nuestra propia identidad.

Comunidades que en nuestro mundo latino, de sustrato católico, son ese mar de flores de la blogsfera y ese mar de fiestas de Nochevieja, no el fiestón poligonero, masivo y triste, aunque mediático.

Ese es el tejido social real y el patrón cultural de base que subyace a la topología de red que nos descubre feevy. El cotillón masivo, aunque también exista, no hace el relato socialmente dominante… y en realidad todos sabemos que es para los perdedores, para los que no tienen una socialización de verdad, por mucho que sean los que aparezcan en los telediarios del primero de enero.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 3:30 pm | (4)

Miércoles, 29 de Octubre de 2008

El totalitarismo y la banalidad

Rata banalEn 1955 Philip K. Dick publicó El patrón de Yancy. Inspirado por la figura de Einsenhower, relata la historia de un policía terráqueo enviado a Calisto. En el pequeño satélite de Júpiter hay ya una próspera colonia humana de varias decenas de millones de personas dedicada al comercio y la minería. Los análisis sociológicos de pautas de consumo y comportamientos sociales advierten a las instituciones de la Tierra del desarrollo de un totalitarismo en Calisto, con el consiguiente peligro de guerra en la galaxia.

La presencia del estado tan sólo se hace sentir en controles aeroportuarios, escaners y sistemas biométricos que, leídos hoy, resultan proféticos. Sin embargo, en el satélite, no existen campos de concentración, policía política ni persecución abierta de minorías. Por el contrario hay un sólido sistema de partidos, elecciones, libertad de prensa…

- Pero a pesar de todo eso esta gente vive en una sociedad unipartidista, con una línea de pensamiento única y una ideología oficial. Todos los indicios demuestran que se trata de un estado totalitario, sometido a un cuidadoso control. Son zombis… lo sepan o no.
- Eso me gustaría saber a mi. Habrá algún mecanismo que no entendemos.
- Está todo a la vista. Podemos volver a buscar.
- Debemos de estar buscando lo que no es.

Pronto descubren la potente influencia social de un tal Yancy. Un comunicador con un programa de televisión que resulta la persona más influyente del pequeño satélite. Un líder mediático cuya existencia es desconocida en la Tierra y que sin embargo representa -junto con su esposa y nieto, que tienen programas televisivos complementarios- el modelo social imperante.

Era evidente que John Yancy había pontificado sobre todo. Existía una opinión suya sobre cualquier cosa imaginable. (…) Yancy tenía opiniones muy claras sobre todo… ¿O no eran tan claras? En algunos temas sí. Sobre las cuestiones menores, Yancy se regía por reglas estrictas, máximas específicas extraidas de las ricas reservas de folklores de la humanidad. Pero con los grandes asuntos filosóficos la cosa era diferente.

En realidad la familia Yancy se trata un modelo virtual, sintético. Un Max Headroom digital creado a base de sondeos y análisis de opinión destinado a generar confianza en una figura paterna concreta y controlable por el empresariado local. Empresariado cuyo objetivo es preparar a la población a largo plazo para la guerra. Y por tanto necesita adoctrinarla. Pero no burdamente, no con un mensaje fuerte al estilo de los clásicos totalitarismos del siglo XX:

- Todas las creencias de Yancy son estúpidas. Lo esencial es la vacuidad. Su ideología está diluida en todos los aspectos: nada es excesivo. Tratamos de acercarnos lo máximo posible a la ausencia de creencias… En la medida de lo posible hemos anulado las actitudes y convertido a las personas en apolíticas. Las hemos dejado sin punto de vista.
- En efecto. Aunque con la ilusión de que tienen uno.
- Todos los aspectos de la personalidad deben ser controlados; queremos a la persona entera. Así que ha de existir una actitud concreta para cada pregunta específica. En todos los campos, nuestra norma es: Yancy se decanta por la posibilidad menos problemática. La más superficial. La más sencilla, la que requiere menos esfuerzo, la que no puede llegar lo bastante hondo para inspirar pensamientos de verdad.
- Puntos de vista sólidos, tranquilizadores… pero si introdujéramos alguna idea original, algo que requiriese verdadero esfuerzo para entenderse, algo que costara comprender…

Al leer por primera vez el relato venían a mi cabeza los hitos a través de los cuales el relato de Internet y la blogsfera han ido siendo absorvidos en el más vacuo relato mediático. Desde el más puro estilo Yancy de ciertas blogstars a la frivolidad sistémica de twitter pasando por la obamanía bloguera. Y ahora, el debate desenfocado final: los blogs han muerto, lo que mola son los facebooks y orkuts. De la interesada banalidad del rankismo al más infantil discurso de lo cool: ya no mola, ya pasó la moda.

Y de fondo… de fondo las cosas que importan se desvanecen y los discursos más cínicos, propios de los peores regímenes, no pueden criticarse en nombre de las buenas maneras o la amistad. Sería disonante. ¿Para qué levantar la voz? Sigue la conversación… Eso sí, lo más infame es inevitablemente seguido por el inevitable gesto frívolo disfrazado de modesta confesión mundana: So little to say and so much time.Pero no lo olvidemos, en la obra de Bansky que ilustra este post, es la confesión de una rata.

Guardado por David de Ugarte en Destacados a las 12:25 pm | (3)

Martes, 9 de Septiembre de 2008

Quemando a Chrome

Hubo un tiempo en el que los cromados y las gafas de espejo eran un símbolo de resistencia. Un tiempo donde recordábamos a quien quisiera escucharnos que bajo toda arquitectura de información se esconde una estructura de poder.

Y hubo un tiempo, aún más cercano, donde la Internet bricoleur, de emisores/receptores universales, de redes distribuidas que habíamos experimentado y defendido frente a la fiebre de las puntocoms parecía materializarse en una blogsfera que representaba el primer medio de comunicación distribuido de y global de la Historia humana.

Esa es la Internet que he respirado estos días en Bloguivianos. La Internet en la que creo. Opuesta en todo a la Internet cool que se represento en el Evento Blog España hace unos meses: la Internet relatada por los gurús y protagonizada por las grandes marcas en la que desaparece la ciudadanía digital y la libertad de las redes. Porque en ese discurso dejamos de ser emisores/receptores, tejedores libres de redes y verdaderas comunidades para pasar a estar definidos por el uso de tal o cual servicio online. En el discurso del dospuntocerismo Internet deja de ser la gran red distribuida para ser un corralito de twitters, facebooks, flickrs, youtubes… en el que un combinado a partes iguales de rankismo y participacionismo, sazonado con hypes pretendidamente tecnófilos, sustituye a la reflexión y la construcción de nuevas identidades.

Chrome y el dospuntocerismo

Pero si los hypes twitteros, facebookeros o youtuberos les parecieron simplemente insustanciales, estaban equivocados. No se trataba sólo de convertir Internet en un gran mall lúdico virtual.Con el dospuntocerismo preparando el cambio cultural, haciendo aceptable la pérdida de soberanía personal sobre sus datos, el siguiente paso era obvio: vaciar los ordenadores. Y eso es lo que representa Chrome de Google. Como escribe Pere Quintana:

Google Chrome no té chrome, que és com s’anomenen les barres d’estat, de botons i tot allò que no s’empra exclusivament per a ensenyar pàgines web. Google ha fet un programa amb una interfície mínima per tal que els vertaders protagonistes siguin les aplicacions web, és a dir, els Gmails i els Facebook de torn. Això vol dir que Google, això ho sabem tots, veu el futur de la informàtica a través de la finestra del navegador, els programes han de sortir de les nostres màquines per viure als clústers de les grans empreses d’internet. És la industrialització de la informàtica, és un món on només els grans dibuixen el futur, és la fi del bricoleur

Google hace Chrome porque Firefox está pensado para visualizar hipertexto, pero no fue creado para hacer de terminal de aplicaciones y servicios.

No es que Firefox no se haga cargo del discurso. Si instalan ubiquity verán que es puro dospuntocerismo: lo que se da por hecho que ustedes hacen en Internet es un combinado de consultas a la wikipedia, mensajes de twitter, consultas en servicios de Google y poco más.

La cuestión es que Google piensa que es hora de ir más allá. De pasar del discurso a los hechos y asumir de una vez que la Internet masiva ya no es ese espacio de personas organizadas en redes, sino un conjunto de piscifactorías donde los usuarios -que ya no ciudadanos- han dejado de interactuar para simplemente participar en los servicios de alguno de los grandes. Si el rey iba desnudo, nos dice Google, el netizen tiene el ordenador vacio.

Pero ni mi ordenador está vacío ni mis redes corren sus aplicaciones sobre Google, ni mis palabras las definen Twitter o la Wikipedia… Llegó la hora de decirle al gran mumi que ya no me divierte sentarme a su mesa. Que es hora de que Chrome arda… otra vez.

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Martes, 5 de Agosto de 2008

Del kibbutz a la wikipedia

Arando en el primer kibbutzQue Batya Gur es una de los santas patronas de nuestra biblioteca no es ningún secreto. Su detective Ohayon tiene una muy particular metodología:

En todos los casos, los crímenes hacen de detonante para la completa destrucción espiritual de la sagrada institución. En primer término porque naturalmente, el crimen (o los crímenes) ha sido cometido por alguien de dentro. La situación ha estallado en derramamiento de sangre cuando alguna de las ocultas y más perniciosas miserias humanas del colectivo ha llegado a un callejón sin salida. A continuación, comienza la operación guillotina. El agudo superintendente Ohayon necesita conocer a fondo el funcionamiento y la personalidad colectiva de la institución para llegar a resolver el misterio.

Pero mi favorito es Asesinato en el kibbutz subtitulado Un caso comunitario. Kibbutz en hebreo significa comunidad y realmente un kibbutz es una comunidad, una red distribuida que “sólo” se centraliza en sus procesos de toma de decisión, cuando se convierte en una democracia asamblearia tan radical como lejana de toda lógica pluriárquica.

Todo tiene su historia. Los relatos de los primeros pioneros, ya sean los de Degania, el primer kibutz, o los de Hashomer Hatzair, la juventud sionista, llegados unos años más tarde; son irremediablemente épicos y conmovedores. La idea era sencilla, encontrar un lugar en el mundo para los judíos donde se desarrollaran como campesinos y trabajadores (en vez de como comerciantes) y organizados económicamente de manera cooperativa de modo que no existieran explotados ni explotadores.

Lo que encontraron al llegar fueron tierras yermas y un país escasísimamente poblado, que no contaba con las mínimas infraestructuras para el desarrollo. Su economía fué, en realidad una economía de la escasez más terrible. Escasez a la que enfrentaron a base de idealismo, disciplina y una tremenda voluntad de sacrificio individual en pos del proyecto y la comunidad. En una economía de supervivencia, cualquier pequeño error, cualquier pequeño coste extra, puede tener consecuencias terribles para cada uno y su entorno. Estás en la línea misma… y es terriblemente fácil cruzarla y que una decisión acabe en hambruna.

Las ideas de Agust Bebel sobre la vida cotidiana en el socialismo parecían demostrar una mayor productividad y por tanto aumentar las posibilidades de supervivencia: guarderías, comedores, zonas comunes… sustituyeron rápidamente a las cocinas individuales, la responsabilidad paternal y la intimidad.

Los kibutzim se acostumbraron a reducir el ámbito de decisión de cada uno al mínimo, a someter todo a la asamblea porque todo, o casi todo, tendría consencuencias sobre los demás. Entre las tradiciones socialistas de las que venían y la cotidianidad de la supervivencia, la cultura del kibutz se convirtió en el más acabado totalitarismo democrático que había existido nunca. Todo era decidido por todos, nadie decidía casi nada por uno mismo…

Sobrevivieron. Pero como pasa tantas veces, la cultura permaneció más allá de las necesidades económicas que le habían dado sentido. El kibbutz se convirtió en un generador de escasez. ¿Por qué decidir en asamblea qué ha de estudiar cada cual? ¿Por qué comer siempre juntos? ¿Por qué los padres no van a cuidar a sus hijos en su tiempo libre o incluso llevarlos consigo al trabajo? Las defecciones se multiplican y por primera vez el número de kibutz decrece. Las mismas asambleas ya son presencialmente minoritarias. Aunque es obligatorio asistir, muchos kibutzim las siguen a través de un circuito cerrado de televisión desde sus cuartos.

Es en este marco en el que se desarrolla Asesinato en el kibutz. ¿Qué tiene que ver con nuestro debate, hace dos años, sobre la Wikipedia? Todo. Desde el choque cultural y la incomprensión que genera llegar a marcos donde operan o pueden operar lógicas de abundancia, pasando por la generación artificial de escasez y culminando en las oligarquías participativas.

La novela negra habla de crisis reales del mundo real… y del virtual, muchas veces antes de que sean conocidas y socialmente conscientes.

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Lunes, 17 de Marzo de 2008

Web 2.0: Democracia y marcha atrás

Cuando Monopoly Francia decidió hacer participativa la elección de las 24 ciudades que aparecerían en su nuevo tablero, tuvo un resultado irónico: en la elección de pueblos ni siquiera aparecía París. El ganador abrumador era Moncuq, un pequeño pueblo cuyo nombre suena igual a Mon Cou (mi culo).

La lógica marketiniana y web 2.0 hacía aguas: ¿los que habían votado comprarían el nuevo tablero o era un sabotaje de nuevo tipo?

El participacionismo

A la tríada clásica (tiraníaoligarquíademocracia) la experiencia social de red añadió una más: la plurarquía. No dejaba de tener lógica que si en el nuevo mundo abierto por Internet descubríamos una nueva forma de organización política, esta nos permitiera más libertad. Pero la vivencia social de las redes no se da en una isla. También hay una experiencia mediatizada, heredera degradada de la lógica democrática.

Se trata del participacionismo, la ideología que hay bajo el discurso político de la Wikipedia, digg-menéme-reddit o la elección en myspace del representante español en Eurovisión.

La característica esencial del participacionismo es que define unas reglas de votación -normalmente para la edición colectiva de contenidos- pero no un demos; una técnica, no un sujeto.

La clave sin embargo de los sistemas políticos está siempre en el quién decide, no cómo se organiza técnicamente la decisión. Así, dejando que vote la gente (una categoría social de difícil demarcación), dejando un demos voluntariamente ambiguo, el resultado final legitima a una oligarquía participativa que presenta sus creaciones como agregado social, como expresión de las ideas de la gente.

Esta representación que no es suplantación porque ni siquiera se sabe muy bien a quién se está suplantando, funciona razonablemente bien hasta que esa oligarquía juega a romper, literalmente, el tablero. Ahí el cuestionamiento se hace insoslayable.

Moraleja

El participacionismo da una respuesta tecnológica a una pregunta política. Responde a un quién con un cómo. Esconde bajo el método la sustancia. Sólo el sujeto importa cuando de elegir se trata. Recuerden a Lincoln: por quién, para quién y de quién. Esas son las preguntas que responden a la naturaleza de cualquier gobierno… así sea virtual.

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Martes, 28 de Agosto de 2007

La web 2.0 y la esterilidad de las blogstars anglófonas

El de Manel Guerra es, desde hace mucho, uno de los blogs más interesantes del panorama español. El otro día comentaba el Manifiesto Anti Web 2.0 de Andrew Keen.

La verdad es que considero este manifiesto tan confusionista como el archifamoso artículo de O’Reilly. Hace tiempo que el debate anglosajón pendula entre los hypes y la moralina sin aportar nada serio al conocimiento del funcionamiento de las redes y los mecanismos socialización en Internet.

El debate y la alternativa no está entre culto del amateurismo y profesionalismo aunque ahora se haya puesto de moda criticar a la Wikipedia en esa lógica.

El tema central una vez más es la ambiguedad del concepto de Web 2.0 entre lógica de la abundancia y generación artificial de escasez. Ambiguedad que nace de no haber reparado en la topología de la red subyacente en la organización social generada por cada servicio.

El problema no es el amateurismo o la profesionalidad de la Wikipedia o de la selección de noticias de Menéame. El problema es su totalitarismo asambleario, kibutzim, basado en la más rancia y dieciochesca concepción de los ideales platónicos.

El debate anglosajón sobre la web 2.0 no podía ser más pobre, más moralizante. ¿Qué se forman oligarquías participativas? Evidente, pero no se trata de enunciar el problema para hacer una condena moral. Se trata de entender como los efectos red subyacentes la generan inevitablemente si la estructura social está basada en la generación democrática de escasez.

El debate que hace más de un año sosteníamos sobre la wikipedia en la red de habla española y catalana, deja muy atrás los debates que ahora están teniéndose en inglés con amplio soporte de ezines tekis y medios de todo el mundo.

Y es revelador… Revelador de que la terriblemente rankizada blogsfera anglófona no cumple el rol de intercomunicador global que el uso de la lingua franca como lengua propia haría esperable y deseable. Hace mucho que la blogsfera anglo no escucha, sólo emite. Hace mucho que reproduce y representa un mundo que no sale de los viejos mapas del Imperio Británico.

Lo verdaderamente triste sería que ahora, volvieramos la cabeza hacia el pobre y autista debate de las blogstars anglófonas, reconociéndolo como el debate… No sería improbable en un entorno donde traducir y comentar los blogstars anglófonos se sigue haciendo pasar por muchos como un gran aporte no ya instrumental, sino intelectual. Pitigrilli dijo una vez cuando quería saber qué pensar buscaba corriendo el editorial escrito por el director del periódico para el que trabajaba. Buena parte de la blogsfera cool en lengua hispana parece tener la misma carencia de criterios.

El debate sobre la web 2.x, sobre las estructuras sociales que genera es fundamental. La web 2.0 y la web 2.1 son el gran laboratorio social de hoy. No echemos más de un año para atrás el debate para hacer de meros espectadores de unas autistas blogstars anglófonas.

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Lunes, 30 de Julio de 2007

Twitter: un balance crítico

Desde mi nueva Blackberry indiana twitter representa una forma muy cómoda de postear para la red pequeña, la personal. Me doy cuenta de que llevo meses sin twittear casi nada. En parte lo he sustituído con miniposts, al final más conversacionales. La mayor parte de mi red y mis conocidos, incluídos los que eran más twitteros en su momento, han abandonado también. ¿Pasó la moda? ¿No había más? ¿No se puede aprender nada?

Pablo Mancini, desde el centro del huracán de la explosión de Twitter en Argentina, asegura que se debe a una resistencia a la postmodernidad y se centra en la naturaleza distribuída (¿distribuida?) de la arquitectura y la forma fragmentaria del relato.

¿Resistencias a la postmodernidad?

He de confesar que a pesar del respeto que me genera todo lo que Pablo escribe, su argumento no me convence. La liquidez de la postmodernidad que él mismo subraya, hace precisamente que las resistencias modernas queden subsumidas por una globalidad postmoderna. Las resistencias no generan menos uso, sino más y es esa extensión la que subsume lo moderno con su inevitable lógica de la escasez, en toda tecnología de la abundancia.

El ejemplo: la Wikipedia. Difícilmente es posible encontrar un proyecto más moderno, más neo-dieciochesco y con una tendencia tan clara a fabricar/apropiarse de un pretendido relato único y universal. ¿Qué ha pasado a un año de nuestros debates? Pues que la diversidad irreductible de los relatos estalla necesariamente sobre las redes distribuidas. La red se ha poblado de miles de contextopedias: desde la de los fanáticos de Lost a las propias de los blogs pasando por las aún más modernas que el original que añoran una edición más profesionalizada. La Wikipedia, como modelo único, como relato unificador, ha muerto por extensión del uso de la propia herramienta que la sostiene sobre la red distribuida. Eso es Postmodernidad.

Lo postmoderno y lo moderno en twitter

Pablo fue el primero en ver los valores postmodernos de twitter. Valores que para mi apuntaban a una crisis del blog clásico pareja a una redefinición y ampliación del campo de la blogsfera. Una redefinición que iba del yo al nosotros y de la red de personas una red de cosas, lugares y personas que generan una nube informativa global, omnipresente y densa que puede y es armada en una multitud de relatos.

Con todo, en todas mis últimas conferencias he insistido en que la dimensión de las cosas hablantes y geoposicionadas, que es hacia la que apunta twitter, no deja de ser problemática. Y precisamente por ello la visibilidad permanente y peremne genera resistencias, resistencias que no son precisamente a la postmodernidad, sino a la esencia misma de la Modernidad y sus instituciones tal y como las describía Michel Foucault. Para muchos la cruda emisión contínua del yo hago hace que la red generada se parezca demasiado, siguiendo a Foucault, al patio del colegio, el psiquiátrico o la prisión. La visibilidad total es el control total posible. Tal vez por éso, de mi red twittera original, la mayoría de los que quedan más activos son los que han cerrado la lectura de sus mensajes a externos a la red intima.

Hacer y dar sentido

Por otro lado, lo liberador de la postmodernidad -paradójicamente prometéica en ésto- es que pone en cada cúal, en cada red, la tarea de dar sentido a través de su propio relato, por si o en red con otros. La fragmentación no es por sí un rasgo de postmodernidad. La descontextualización mucho menos si no se da en el marco de una recontextualización, de una elaboración de discurso, de una reapropiación del propio sentido.

Cuando twitter comenzaba a estallar en la blogsfera hispanófona, la aparición de rankings generó un fenómeno similar al que originalmente había ocurrido con Orkut: muchos usuarios, compitiendo en lógica rankista, buscaron redes que excedían en mucho su red social real, el espacio donde ellos mismos eran capaces de dar sentido a una (o varias conversaciones).

Se excacerbaba así el problema de la multicanalidad de twitter: al solaparse las redes, te ves en muchas conversaciones de las que sólo te es visible una parte. Por ejemplo si tus únicos contactos argentinos en twitter son Lore y Pablo, tu twitter será una adivinanza permanente y abrumadora de una conversación ajena. En este marco el qué hago se dilata y dilata, compensando con velocidad la falta de intercambio real. El carácter diácronico se pierde. La acción y su relato aparecen como sustitutivas de la conversación. Volvía el fantasma de Marinetti y twitter daba miedo… una vez más no por postmoderno sino por todo lo contrario.

Usos y triunfos de twitter

Twitter en cambio ha triunfado en tres ámbitos:

  1. Microredes personales: aquí sí articulando conversación de un modo diacrónico en redes muy pequeñas de amigos que han sobrevivido a la erosión del número de usuarios
  2. Como canal de emisión corporativa o de gestión de marca. Es decir con un uso que no amplia la conversación, sino que constituye un canal más de emisión y una forma de permitir a otros mostrar adhesión con la imagen pública creada. Se trata de usar twitter como un myspace con alarmas. Ejemplos de este tipo de uso serían John Edwards, modestamente feevy o más claramente algunas blogstars.
  3. Como espacio conversacional general donde la blogsfera es más reciente. En este sentido, creo que no es casualidad que los tres entendedores de twitter que cita Pablo al comienzo de su post sean argentinos. Twitter en aquel país está, tal vez, sobredimensionado porque absorve funciones que serían esperables como producto de la extensión de los blogs.

¿Un futuro para twitter?

Sí, seguramente, pero no como ese chat distribuído y diacrónico que pudo ser y que a día de hoy sólo es en espacios restringidos. La ausencia de conversación cansa. La alternativa y el futuro puede estar en ir un paso más allá por la vía del canal, hacia la lógica de los servicios y dejar que estos se integren en la microconversación de la red íntima… si sigue existiendo.

Tal vez entonces, vuelvan tantos amigos que hoy marchan aburridos y con razón, por no poder aprender nada.

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Jueves, 19 de Abril de 2007

Tesis sobre los rankings y el rankismo en la blogsfera

El debate de estas semanas, especialmente con Pablo Mancini, Pato Castro y Luis Ramírez, pero también en vivo con Adolfo Estalella, ha sido muy clarificador. Tanto que estoy a punto de poder he comenzado a escribir una entrada sobre el rankismo en la contextopedia. Resumo en cuatro tesis y una reflexión.

  1. Los rankings presentan los agregados de cada blogsfera, incluso de la blogsfera global, como si sólo existiera una red
  2. Cuando bajamos a la topología real, lo que encontramos no es una red, sino muchas: un mar de flores
  3. Cada una de esas “flores”, de esas redes, tiene su propia agenda pública y sus propios blogstars, líderes locales que representan más o menos la identidad de esas redes.
  4. Al rankear todo como si sólo fuera una red, al estilo technorati, se presenta al líder de la flor más grande como el líder del conjunto, como alguien con una capacidad global de influencia, y simplemente, como se observa en los mapeos de red, no es verdad

Sin embargo… los rankings no sólo son una descripción errónea de la topología de la blogsfera, también la modifican y pueden convertirse en una profecía autocumplida, los rankings son en realidad una forma de ciberactivismo que apunta a un modelo de red mucho más centralizado

La clave en Internet desde los noventa ha sido la relación con los medios tradicionales de broadcasting, dado que la mayor parte de usuarios de mañana aún no lo son hoy. Es decir la nuevos usuarios llegan a la red desde fuera de la red.

No cabe negarlo: Los medios tradicionales juegan un importante papel en la configuración de la web porque orientan dónde y con qué expectativas llegan los nuevos usuarios.

Al asumirse los rankings desde los medios y presentar estos la realidad de la blogsfera como la de una única red, los nuevos usuarios llegan a incorporarse a la subred mayor, cuyos líderes aparecen como representantes del conjunto en la tele y los medios de papel.

Cuando lo hacen, entran armando subredes siempre dependientes de ella. Esto es otra cosa constatable en feevy: cuanto más reciente es el blog más probabilidades de que su listado de favoritos esté hecho -incluso exclusivamente- a base de blogstars mediáticas (opinadores, periodistas, etc.).

Así, la combinación de rankings y medios tradicionales modifica realmente la topología de la blogsfera reduciendo el tamaño relativo de las otras redes, generado una estructura centralizadora dependiente de un grupo más o menos grande de bloggers, ligados a los media.

El peligro es pues que acaben haciendo realidad su discurso: el rankismo. Que un grupo reducido de blogstars de la misma subred acabe obteniendo, cuando menos, una cierta hegemonía sobre la agenda pública de una nueva blogsfera básicamente concentrada en torno a una única red central.

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Miércoles, 18 de Abril de 2007

Ruby y la burbuja

Gestionar aplicaciones web fuertes con Ruby on Rails tiene sus problemas. Mucho están sonando estos días los que sufre twitter y parece que hay un cierto consenso sobre los límites de la escalabilidad que bajo ciertos supuestos tienen este tipo de aplicaciones.

En las Indias, merced a feevy, las conocemos bien y por desgracia, en más de una ocasión, no hemos podido evitar que nuestros usuarios también las descubran.

Ciertamente resulta frustrante encontrarte con problemas de escala con tan poquitos usuarios como hoy tienen feevy (1643 que hacen sus feevies con unas 7500 fuentes distintas) o el mucho más ligero twitter (unos 100.000). Pero existe una solución bien conocida: distribuir el peso del proceso entre distintas máquinas. Eso hicimos con el parseo de las feeds que estamos procesando en este momento y éso hemos empezado a hacer con las bases de datos.

Si quieres programar en Ruby un servicio web 2.1 ágil y robusto no tienes más remedio que montarte una red. Sólo así, escalando la red, podrás ofrecerlo con una cierta estabilidad a una comunidad creciente.

Es verdad que para parte de lo que distribuyas no te harán falta servidores dedicados. En feevy, el parseo -que no requiere ningún tipo de info personal- recae sobre los ordenadores de trabajo y las laptops de los indianos, al mejor estilo seti@home. Pero las bases de datos de los feevies, dónde está la info de las preferencias de tus usuarios no puede salir de servidores seguros. Y éso implica más máquinas y más gasto para tener una estructura distribuida interna y segura.

Es decir, hacer de mumi, si tienes éxito, no sale barato… y con Ruby menos. Y éso quiere decir que a más de uno le tocará replantear sus planes de negocio. O el lenguaje de programación.

El modelo del “programo rápido y bonito”, “crezco rápido en usuarios” y “vendo caro antes de tener que plantearme si mi comunidad de usuarios es rentable”, parece estar en crisis. Los actuales problemas de escalabilidad de Ruby, la herramienta por excelencia del “programo rápido y bonito” hacen que el modelo sea viable sólo para aquellos… que, se supone, han de comprar (Google, Yahoo!, etc.).

Actualización: Fajro me manda un post de Ricardo Galli que apunta en el mismo sentido. Me llama la atención por cuanto tengo entendido que Menéame, al igual que feevy, no fue pensada como start up sino como ciberactivismo en forma de software o como dice en nuestra web, como un “regalo a la comunidad“. Algo me dice que final del día, seguramente los que no fueron creados como negocio serán los que sobrevivan.

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Viernes, 6 de Abril de 2007

Web 2.1: del yo-rey al nosotros-red

El concepto de web 2.0 es realmente ambiguo. Bajo él se esconden topologías de red distintas y por consiguiente estructuras de poder opuestas unidas tan sólo por el hecho de que el output del sistema se genere a partir de la interacción y los contenidos aportados por los propios usuarios.

Poder y estructura de red en la web 2.0

En el concepto de web 2.0 entran por ejemplo Flickr, Youtube o mi favorito: del.icio.us, que con su sistema de redes personalizadas de usuarios nos permite no sólo compartir, sino sobre todo recibir el output de lo que nuestra red valora como los mejores enlaces en cada momento… es decir del.icio.us fabrica abundancia (tantos o más outputs, resultados del sistema, que inputs a escala masiva).

del.icio.us representa pues todo lo contrario de Digg o Wikipedia, que generan escasez mediante la formación de un único output igual para todos los usuarios a partir de los muchos inputs que los usuarios incluyen. La lógica es que cualquiera puede subir cualquier cosa pero el resultado que el servicio ofrece es único e igual para todos. El que la Wikipedia o Digg y sus clones lleguen a un único resultado agregado por un sistema deliberativo o por un sistema de votación mejor o peor, no cambia nada. El sistema de poder no reside en el cómo sino en el para qué, y si el para qué es dar lugar a un único resultado social, un único resultado igual para todos, no será el propio usuario quién ponga y/o elija los filtros que generen el contenido que él lee.

Los primeros productos web 2.1

Esta semana la ola de Mugshot parece estar llegando a España. A primera vista Mugshot es un hijo directo de los widgets de escritorio y un hermanastro mayor de Twitter. Básicamente agrega las cuentas del usuario en los servicios distribuidos más comunes (del.icio.us, posts que el usuario escriba en su blog, lastfm, picasa, flickr…) dando noticia de cada actualización a su red por tres vías: su propia página de usuario en Mugshot (como twitter), los widgets de escritorio que los miembros de su red tengan instalados en su ordenador (como Google Desktop Gadgets) y mediante un widget, en su propio blog (como feevy). Y precisamente Mugshot forma parte de una nueva tendencia en la que también incluiría a feevy y a jaiku.

Una nueva lógica

Evidentemente los dos servicios no son sustitutivos (más bien parecen simétricos en su enfoque), pero muestran en sus elementos comunes lo que parecen ser los ejes que, apostaría, nos encontraremos en los proximos servicios web. Elementos que atienden a una lógica post-Web 2.0, una nueva lógica que me atrevería a llamar web 2.1 y que se fundamenta en :

  1. Agregan los servicios distribuidos de la web 2.0. En el caso de feevy el usuario agrega los blogs, enlaces en delicious, twitters, fotos y películas de las personas o redes que quiere agregar. En mugshot agrega otros usuarios y al hacerlo agrega las actualizaciones de estos en cada uno de los servicios en que el usuario agregado se haya dado de alta (si uno de mis amigos escucha una nueva canción en lastfm aparecerá en mi mugshot aunque a mi su vida musical no me interese demasiado). En Jaiku, agrega RSSs y fichas de usuario en su propia página de usuario
  2. Ayudan a hacer más distribuida la red. Ambos servicios generan abundancia, cada usuario escoge lo que recibirá. Además, ambos invitan al usuario a hacer público ese resultado en su blog o, en el caso de mugshot, en su página de usuario. De este modo los blogs van dejando de estar centrados en el propio blogger y sus obras y van representando a éste inserto en una red social que el mismo define y enlaza. Del blog-egoisla pasamos al blog nodo de red que distribuye información de su entorno social virtual.
  3. Utilizan RSS y Atom como tecnología base. El XML se configura definitivamente como la sangre digital de la red, la tecnología básica para compartir e integrar todo tipo de contenidos en el flujo informativo general de la blogsfera.

Primeras conclusiones

Mugshot ha sido desarrollado por Red Hat y feevy por la Sociedad de las Indias, dos empresas que no tienen nada que ver, salvo… su apuesta por el software libre. No se trata ya de que el software de ambas utilice licencias libres y/o abiertas, que dado el coste de mantener estos sistemas es casi anecdótico porque probablemente serán pocos los que se animen a instalar un servidor feevy o mugshot en sus máquinas. Pero no deja de ser significativo. ¿Por qué? Porque en la próxima etapa lo que veremos será puro bricolage digital. Y en un entorno así los que vienen de la cultura del bricoleur llevarán ventanja.

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Domingo, 4 de Febrero de 2007

Web 2.0: una verdad incómoda

A estas alturas todo el mundo conoce el concepto Web 2.0 enunciado por Tim O’Reily. O’Reily venía a recoger bajo la forma de un eslogan lo que los economistas habían venido teorizando a partir de las propias tendencias de la web: el fin de la vieja división productor/consumidor y la reconceptualización de la empresa que eso significaba. Para no abundar en lo que ya ha sido repetido hasta la saciedad baste este vídeo de Michael Wesch (Universidad de Kansas):

El concepto Web 2.0 articula una respuesta a la pregunta ¿quién hace los contenidos?. Y es cierto que en ése sentido la Web 2.0 representa una alternativa al proyecto de web corporativizada y basada en portales de la época del boom de las puntocom.

Sin embargo la web, como todo espacio social, no se articula sobre la producción de información, sino sobre la distribución… o mejor dicho sobre el poder para establecer filtros en la selección de información. Bajo toda arquitectura informacional se esconde una estructura de poder.

En la web de las puntocoms el poder para elegir qué se producía y qué se seleccionaba era básicamente el mismo y era tomado por los mismos sujetos. El autor corporativo, el macroportal, seleccionaba y producía sus propios contenidos de una forma muy similar a la del viejo sistema mediático de broadcasting descentralizado.

La Web 2.0 representa la separación entre producción y distribución de la información. La producción se atomiza y pasa a los usuarios. Pero la cuestión central, el poder de filtro, sigue abierta… y bajo la etiqueta 2.0 se ocultan distribuciones de poder, modelos sociales antagónicos.

Disfrutando de la abundancia…

La aparición de la blogsfera supuso la muerte definitiva del sistema puntocom de portales y grandes proveedores de contenido que replicaba en versión electrónica el ecosistema mediático descentralizado del siglo XX. La estructura distribuida de la blogsfera imposibilitaba en la práctica la aparición de filtros externos. La determinación de la agenda pública se abría y las consecuencias para las formas tradicionales del poder se hacían evidentes.

En el modelo social de la blogsfera el poder de filtro está en el usuario. La estructura distribuida de la red permite a cada usuario “subir lo que quiera”, dado que es el propietario y garante de su nodo. De ese modo garantiza que cualquiera pueda también seleccionar cuanto quiera.

Una variación interesante sobre esta lógica de la abundancia es la representada por los mumis. El mumi como Flickr o YouTube, presta gratuitamente las herramientas a los usuarios y genera en su propio espacio un espacio social similar al generado por una red distribuida. Renunciando en principio a seleccionar, permite que cualquiera suba cualquier cosa y lo que es más importante, que cualquiera acceda a cualquier cosa quedando la soberanía de la selección en el usuario.

En esencia los mumis generan grandes repositorios a partir de lo que los propios usuarios aportan y cada uno de estos realiza su propia selección. El sistema genera un número de outputs en principio tan grande como el número de usuarios.

…o generando artificialmente escasez

Bajo el concepto de la Web 2.0 se esconden sin embargo toda una serie de aplicaciones y servicios cuya lógica es justamente la opuesta. En vez de generar abundancia (más outputs que inputs a escala masiva) generan escasez mediante la formación de un único output igual para todos los usuarios a partir de los muchos inputs que estos incluyen.

La lógica es cualquiera puede subir cualquier cosa pero el resultado que se ofrece es único e igual para todos. Los ejemplos clásicos serían la Wikipedia o Digg y sus clones.

Pero ¿por qué sólo un output? del.icio.us, Reddit Friends o Rojo demuestran que la selección colectiva puede ser tan abundante y diversa como la personal si se permite a los usuarios elegir su propio grupo de selección, crear su propia comunidad para hacer el trabajo.

Es decir, parece lógico que me interese la selección de noticias del día de algunos de mis amigos más que el resultado global de la votación de los que pasaron -o viven apostados en- Digg o, al consultar la Wikipedia, ver los artículos de un tema como quedaron tras el control de grupos determinados de expertos, instituciones o simplemente amigos en cuya opinión sobre ciertos temas confío. Tendría mi Wikipedia con lo que es relevante para mi garantizado por aquellos en cuya opinión confío y no por un grupo cuya visión no tengo por qué compartir. O podría tenerlo todo y seleccionar personalmente entre las distintas aportaciones.

Visto de otro modo: Modernidad vs postmodernidad

Otra forma de entender esta oposición entre los modelos que se esconden bajo el concepto de la Web 2.0, es atender a los relatos a los que responden.

El modelo moderno y democrático de la Wikipedia o Digg genera un único output para todos utilizando sistemas de decisión más o menos complejos. Un único output, una única verdad, un único resultado a partir de todos y para todos.

El modelo postmoderno y pluriárquico de los mumis y las redes distribuidas genera un número de outputs en principio igual al de los usuarios. Para cada usuario un resultado que el mismo escoge o escoge cómo generar a partir de las elecciones de quien él quiere.

Y al final, la misma pregunta: quién elige la información que me llega. Una respuesta que el concepto web 2.0 no sabe -o no quiere saber- como responder… probablemente porque para algunos sigue siendo una verdad incómoda.

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Viernes, 16 de Junio de 2006

La wikipedia, ese paraíso

Bueno, después de unos días de comment-bombing y cutre-injurias, tras la rabieta que les dió a los bibliotecarios de la Wikipedia española porque empezara mi propia contextopedia ahora pretenden borrar la biografía que me subió Bambino y que luego compas de Ciberpunk completaron… Para calentar el ambiente, ha habido juego sucio previo de algunos bibliotecarios. Me han acusado por ejemplo de plagiar en Contextos entradas de la Wikipedia… cuando esas entradas estaban sacadas enteritas de mis propios textos, publicados desde hace años en la página de Juan Urrutia o en la mía… o incluso habían sido copiadas en la Wikipedia del mi propia entrada en Contextos con horas de diferencia… En fin. Que cojan de mi web y mi contextopedia lo que quieran que para éso está, pero que no acusen en falso. Es triste, estúpido e inutil. ¿Por qué le tienen tanto miedo a mi modestísima contextopedia personal? ¿Temen tanto la aparición de una Wikipedia Distribuida hecha de verdad por la gente sin su supervisión?

Obviamente no voy a entrar en la votación sobre mi propia relevancia, que borren cuanto quieran, perderá calidad su producto, no mi vida. Y sobre todo así demostrarán aún más claramente lo que de verdad quieren demostrar: que la Wikipedia, no es un servicio público, es su feudo y está hecha a su imagen y con sus modos. Lo siento Rafa, tu idea era buena en lo que toca a darle vida a nuestra lengua, pero el sistema de gobierno de quien recibía instrumentalmente el favor no, ¿ves como al final no merecía la pena? La lógica de la represalia demuestra empíricamente la insensatez de meterse ahí. Si no se hubiera abierto el debate y no hubiera criticado a la Wikipedia y su lógica de gobierno mi biografía seguiría indiscutida. A eso le llamo yo neutralidad de los contenidos.

En todo esto también ha habido cosas divertidas. La mejor, descubrir que los bibliotecarios, esos grandes defensores de la calidad que supone el debate y control de contenidos entre pares, tenían blogs como este… ¿A qué se refieren con pares? De verdad resultan más fiables los contenidos revisados por alguien que llena su blog a base de fotos cutres de culos y tetas? En fin… Que borren lo que quieran, no llevo años escribiendo y haciendo cosas por aparecer en un sitio u otro, sino porque hacerlas y aprender me pagan de sobra. Con todo esto, a pesar de estas mezquindades finales, no han sido pocas las cosas que he aprendido en positivo.

Lástima que el precio de aprender cosas nuevas sea, muchas veces, descubrir otro rinconcito oscuro, refugio de mezquinos anónimos.

Actualización: la noche de los cristales rotos wikipédicos

Descubro ahora que para rematar han puesto etiqueta de “no neutralidad” a la biografía de Juan Urrutia (un viejo texto puesto al día), aduciendo que es una hagiografía… extraña hagiografía la que tan sólo lista las obras publicadas por un autor… Y por supuesto han declarado “sin relevancia aparente” las ciberturbas. No puedo dejar de acordarme de aquella canción de los ochenta que decía “la asamblea de majaras ha decidido: mañana, sol y buen tiempo“…

Creo de hecho que hay más barbaridades del mismo estilo, todas perpetradas por el mismo bibliotecario, para variar anónimo y sin blog. ¿Buscará también a mis familiares? ¿Nos darán él y sus colegas de casta el ciberpaseillo wikipédico a todos los ciberpunks, bloggers y gente de mal vivir de la red? Se ve bajo tanto berrinche y afán de represalia una fantasia a lo “Noche de los cristales rotos“… y me da risa.

Pobrecico, se sintió amenazado, temió por un momento perder su monopolio, su pequeño momento de poder diario y anónimo, ése momento, ése poder y ésa gloria que sólo algo como la Wikipedia, podía permitirle. Tranquilo, amigo, por eso me fuí, por eso empecé mi propio repositorio de referencias personales, para no tener que discutir con pares como tú si el 13M, o las revueltas francesas eran relevantes o no, o si Juan Urrutia había publicado demasiados libros y tenía una biografía demasiado positiva como para ser aceptada por alguien como tú y tus amigos…

Actualización 17/6: Veo en las estadísticas que me han llegado dos visitas de menéame. Voy al sitio y me encuentro con que un usuario ha propuesto este post. Sólo hay dos votantes… y un aviso de múltiples votos negativos junto con sus respectivos comentarios. Es decir, los dos que han votado han votado en contra de la relevancia del artículo. Uno de ellos es unf, un bibliotecario de la Wikipedia que me dejó ayer un comentario en este mismo mensaje. En su comentario -allí y aquí- explica que el concepto de contextopedia le parece peligroso. Bien. ¿Pero qué tiene que ver eso con la relevancia? Nada. Pero nada podía darme más la razón, la forma de actuar de las castas de este tipo de sitios: su forma de ejercer el poder es declarar irrelevante aquello con lo que no están de acuerdo, 1984 style

Actualización 18/6 : Esta mañana hemos tenido un fuerte ataque en el servidor. Estoy trabajando para arreglarlo. Si intentásteis dejar comentarios esta mañana o entrar a la contextopedia, lo habréis notado. Vuelvo pronto.

Actualización 18/6 17:22hh: ¡¡Ya está!! Ya funciona otra vez. Ya tenéis la Contextopedia de nuevo a disposición… Y no, no creo como muchos que me habéis escrito que hayan sido los bibliotecarios. Ni falta que hace. En la red siempre hay alguien dispuesto a hacer el cafre y con suficientes conocimientos como para cuando menos intentar tirar tu sitio… sobre todo si hay un grupo que te anda demonizando. Por desgracia en eso también rige la lógica de la abundancia…

Posts sobre este mismo tema

Comentario final

Y por cierto, parece que la Wikipedia anglófona suscita similares análisis: tanto respecto a la gestión y las expectativas como a la estructura de red. De Nuevo colectivismo y Maoismo Digital califica Jaron Lanier la lógica de la Wikipedia de una forma tal vez no tan penetrante como Enrique… claro que al menos a él no le borran en represalia.

Actualización: Vaya, parece que la Wikipedia anglosajona se decide a convertirse en un sistema editorial “normal”, que es lo que siempre imitó, y dejar poderes de edición sólo a los bibliotecarios. A Nicholas Carr, fuente del artículo del NYT, tampoco le borran su entrada, y eso que a diferencia de la mía tiene más relevancia googleana que su propio blog. Curioso, curioso…

Actualización (21/6): Rafa Estrella en El País

El problema, según Estrella, es la acumulación de trabajo de los administradores. “En la edición española, por ejemplo, son unos 70, pocos para la tarea editorial que tienen por delante”.

Fé de erratas: Compruebo y efectivamente confirmo que el mensaje recibido de un anónimo es cierto, el borrador compulsivo no es un bibliotecario aunque sí un contribuyente muy activo -y también anónimo- a la Wikipedia

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Miércoles, 31 de Mayo de 2006

Wikipedia ¿por qué no?

Como sabéis vengo apoyando la propuesta de Rafael Estrella aún desde antes de que se hiciera pública. Sin embargo, la experiencia nos obliga a matizar: una cosa es que sea digna de apoyo, incluso a veces dramáticamente necesaria, una iniciativa que trata de equiparar las herramientas en nuestros idiomas a las herramientas anglófonas y otra que la herramienta en si misma, en este caso la Wikipedia, sean santo de nuestra devoción.

Porque lo que se ha hecho evidente, con asuntos como la votación del borrado de la biografía de PJ Romero, aunque finalmente se mantenga, o la del día del orgullo friki, es que la Wikipedia puede resultar gratuitamente frustrante… especialmente cuando una campaña como la de Rafael Estrella lleva a un montón de “novatos” a aportar rompiendo los equilibrios y estilo de la pequeña comunidad que ya estaba “establecida” y generándose conflictos por un quíteme usted esta entrada.

Pero, más allá de las pequeñas miserias humanas e identitarias ¿Cómo puede siquiera discutirse que una entrada sea irrelevante o no? ¿qué sentido tiene dejarlo en manos de un proceso de votación? Me acordaba en estos días de los horribles tiempos de USENET en español, cuando intenté crear un grupo de news de Economía -no había ninguno en español- y lo intenté crear lógicamente en la sección de ciencias. Salieron un montón de cafres discutiendo si la Economía era ciencia o no y finalmente no se aprobó. Google convirtió aquella decisión “democrática” en pluriárquica cuando sacó GoogleGroups… pero entonces faltaban años todavía para pasar de la escasez a la abundancia.

La cuestión es que la Wikipedia tal como existe hoy se basa en una generación artificial de escasez que justifica una gestión democrática claramente innecesaria. O mejor dicho, se basa en un proceso democrático que genera artificialmente escasez y con ella un tipo de conflicto que es el característico de nuestros tiempos. Acostumbrados a la plurarquía de una red distribuida como la blogsfera, donde cada cual escribe y aporta independientemente de la relevancia que le adjudiquen los demás y sin tener que someterse a la aprobación o la votación de nadie, no puede resultarnos sino frustrante un sistema centralizado y democrático donde el trabajo de cada cual puede ver sometida a votación su mera existencia.

La cuestión es que en la red aparecen, como bien dice Enrique Gómez, muchos proyectos de mentalidad antigua. Proyectos que se basan en centralizar en vez de en distribuir, en generar escasez en vez de en generar abundancia y diversidad y que a consecuencia de eso se ven abocados a una gestión democrática innecesaria. En una gestión democrática la minoría se sometera a la mayoría, se frustrará el menor número sí, pero ¿qué sentido tiene cuando podrían convivir todas las versiones, incluirse todas las entradas y recogerse todas las aportaciones? ¿Qué sentido tiene que haya una única manera de leer/consultar la Wikipedia o los resultados de Menéame cuando puede interesarnos mucho más la “versión de nuestros pares”?

En el código va la implícita la ley. El código genera una arquitectura informacional que a su vez traduce una estructura de poder. No se trata sólo de que el código sea libre o abierto, eso sólo hace que la ley sea conocida, que no se oculte bajo un binario. La cuestión es qué y cómo ordena las relaciones entre las personas y la comunidad a la que pertenecen.

Si en un mundo de escasez la democracia es una solución exigible, en un mundo de abundancia potencial lo exigible es la plurarquía y la democracia tan sólo un tic del pasado.


Actualización: No os perdáis el post al respecto de Enrique Gómez


Actualización 2: Alberto también saca post al respecto contando el affaire de la entrada del “Día del orgullo friki”.

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Domingo, 12 de Febrero de 2006

Bloggers y blogsfera

Leo Un arma cargada de futuro, un post de Juan José Torres. A las pocas líneas entro en shock:

Juan José TorresHablamos de Ignacio Escolar, Marta Peirano, Pedro Jorge Romero, Javier Moya, David de Ugarte, Manuel Almeida y tantos otros como si fueran personas, y no lo son. Son lugares, plazas públicas de una nueva geografía a las que acudimos a gritar o susurrar nuestras voces y hacia las que disparamos palabras y tendemos enlaces convirtiéndonos en sus embajadores de facto.
…
A veces incluso los homónimos de carne y hueso que cedieron sus nombres y pseudónimos a estos nuevos oráculos se quiebran y rebelan contra sus propias creaciones. Y lo que dejan entrever esas grietas en el pavimento es ciertamente desasosegante.

¿Qué sentido tiene esta nueva arma que ha sido puesta en nuestras manos? ¿Es acaso su única virtud la capacidad con la que nos ha dotado para volver a repartir las cartas desde cero en el juego de la comunicación?

¿Si cambian las tornas pero no las reglas, seguirá siendo el futuro un lugar en el que unos pocos hombres y mujeres se convertirán en las antenas que canalicen el eco colectivo de millones?

¿Egocracia? ¿Por dónde hacia la Democracia?

Nunca viví la escritura de mi blog como una actividad desgarradora, sino como una fiesta. Nunca me interesaron los bloggers, sino la blogsfera, el soplo de vida que el medio traía subvirtiéndolo todo, no la supuesta ascensión del blogger, ¿de mi mismo tal vez? como figura pública.

Topologías de red: centralizada, descentralizada, distribuidaEn el fondo lo que pasa es que el post Juan José da por hecha una idea cuya realidad siempre he negado, una visión que siempre he entendido como programa, como voluntad de algunos, no como descripción realista del cambio que se estaba produciendo.

Los blogs no son medios, la blogsfera en conjunto es el medio. Y en conjunto no es una red descentralizada, sino distribuida. No se sustituye el poder de los medios tradicionales por una capa más amplia de adhocratas a lo Doctorow. No hay poder de filtro, no hay ley potencial que valga en el número de lectores -aunque seguramente sí en los enlaces. No hay individuos-canal, el medio y la propia voz lo son. No existe esa relación de dependencia, esa imprescindibilidad de un blog o grupo de blogs concretos. No hay base para jugar a ser divos.

Pregunta luego Juan José en los comentarios a su propio post:

¿Nunca no se han sentido en sus blogs como nexos sobrecargados de comunicación? Marta dejó bien claro que ella ya ha acusado el desgaste que esto produce, pero me pregunto si los demás sienten algo remotamente parecido, porque estas consecuencias de la sobre-exposición mediática a largo plazo realmente me intrigan.

La verdad, a veces, de tanto en tanto, alguien, discretamente, en un café de Madrid, Málaga o Gran Canaria, se acerca y me comenta, de viva voz, algún artículo; me felicita por algo que nos ha pasado y he relatado o reconoce y saluda como si fueran del barrio a Nat o a María.

La última vez, cuando se fué, pensé, ¿serán tan majas las otras cuatromil y pico IPs de ayer?. E irremediablemente me dió un poco de vergüenza. No por la intimidad, bien a salvo con una dosis de esteganografía, sino por el desaliño de mis textos, con las comas puestas al azar y los finales escritos a plomo con el último buche de café del desayuno. Llegar a tener cuatro o cincomil lectores algunos días no me convierte en un medio, no me da sus responsabilidades, pero si me deja fantasear con una invisible tribu de afines. Nada especial. Cuando escribía y publicaba fancines que vendía en el Rastro era igual: mi aspiración no era la fama, sino la tertulia, la conversación.

Yo no tengo una comunidad de comentaristas, tan sólo esquelas de amigos, aludidos y a veces, informantes: animo a los que me comentan y no tienen blog propio a hacérselo, me ofrezco incluyo a ayudarles. No me gusta la idea de una blogsfera distribuida de bloggers con voz y cara que pastorean una parroquia de comentaristas regulares como si fueran un ex-OT olvidado y marginal arrastrando un exiguo club de fans. Ya les dije: prefiero Kropotkin, si me enfando incluso a Stirner, antes, mucho antes que Doctorow.

Así que no, no siento sobre-exposición mediática alguna. No siento desgarros ni trascendencia especial en lo que escribo, son los apuntes de mi propia vida, a veces, los manifiestos y proclamas de un nuevo mundo que entreveo. Y como recomienda Claudio Román, intento no creerme demasiado mis propios cuentos. Si lo hiciera renunciaría al poder de mi relato para cambiar el mundo. Ya saben, los mitos son un Lego, nada sagrado, sólo un juguete para armar.
Por eso, puestos a mitificar el nuevo mundo, sería tonto, creo yo, mitificar al blogger como un ser torturado que se desgarra en un ejercicio literario mezcla de servicio público y strip tease sentimental. El interés está en la red, no en los nodos, en la blogsfera, no en los bloggers.

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Martes, 13 de Diciembre de 2005

Cory Doctorow: el futuro imaginado desde la blogsfera de los guays

Cory DoctorowCory Doctorow escribió Tocando Fondo en 2003, en plena cultura obsesiva del Page Rank. Su adhocracia es tan yonki del whuffie como la netocracia blogsférica de entonces era del posicionamiento en Google.

Si tienes un rank vital -whoffie- cero, si no estás en las listas de más influyentes, si tu puesto en Technorati no es menor de un millar, “te conviertes en una no-persona“…”Así es como tocas fondo“.

Eso lo dice el héroe. Un héroe que no cuestiona el sistema. Lo disfruta y lo justifica porque en su día sirvió para tirar – como Google- a la vieja oligarquía y sustituirla por una adhocracia que se parece terriblemente por su lado a la élite blogsférica:

Una entrevista de contrapunto a un portavoz de los adhócratas estableció que todos los nuevos enseñantes habían estado escribiendo planes de estudios y conferencias durante años para los profesores a los que habían reemplazado, y que también habían escrito muchos de sus artículos periodísticos.

Pero ¿cómo es esta sociedad basada en el ranking interpersonal permanente, en la popularidad? ¿Cómo es, en realidad y siempre según Doctorow, la blogsfera de la cual la “sociedad Bitchun” es sólo un trasunto?

“Suponemos” que aquí no estamos en competición los unos con los otros, pero todos sabemos que eso es sólo una educada ficción. La verdad es que hay una verdadera competición.

Un mundo basado en la escasez del reconocimiento, percibido como un juego de suma cero donde lo que gana uno lo pierde otro. Esa mirada miope es antes que nada un error. Pero toda mirada va pareja en realidad a una voluntad.

Doctorow refleja si no un “programa” sí un ambiente que presenta como irremediable que se configure un filtro, una adhocracia que recentralice la red informativa manteniendo para el público -los comunes- la condición de receptor sin obtener la de emisor -o relegándola a emisor irrelevante- es decir sustituyendo la mediación de los grupos mediáticos por la mediación de la adhocracia bloguera.

Cory Doctorow no hace ni mucho menos una utopía hacker. No es el espíritu del hacker el que respira bajo el libro, es el del geek que se pretende elitista, el del blogger guay que rechaza toda conversación, toda acción que no sea un egotrip o se traduzca en popularidad rankeable.

No, definitivamente, Doctorow no entra entre los escritores de mi mundo.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine a las 8:46 am | (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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