Por desgracia las silas de ruedas no pueden volar, aunque más de un ayuntamiento y más de un conductor estresado buscando aparcamiento parezcan olvidarlo. La campaña sillas voladoras se hace blog: síguelo y echa una mano, pasa la voz, imprime un logo y pégalo en esas universidades no preparadas, en esas aceras sin rampa…
Comentar post (0)
