ComentariosTout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just « El negocio de los dominios « Portada » Guerra de fuente abierta »
Salvo indicación o advertencia en contrario, el autor de todas las entradas de este blog hace devolución expresa de ellas al Dominio Público
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Tengo otro argumento, que suma y complementa lo que mencionas. Muchas veces el consultor sabe que saldrá beneficiado si otro aplica su idea, por la simple razón que la idea implementada beneficia a todos.
Por ejemplo, necesito un programa informático y, debido a que he detectado un vacío evidente, se que yo podría crearlo y ganar dinero con él (vía más consultoria, por ejemplo, ya que el programa será libre), pero, simplemente, mi contexto no me lo permite. Mejor que la cree otro, que se encuentra en condiciones de hacerlo, porqué la mera existencia de la herramienta, puede aumentar mi creatividad, aunque el “competidor” (si es que esto existe en el contexto de este post), tenga ventaja a la hora de hacer consultaría sobre el programa en concreto.
En resumen, en la sociedad que se respira en tus posts, la que todos queremos, regalar es un efecto multiplicador, en beneficio de todos.
Exacto Pere, y de hecho ese es el caso general de la lógica de la abundancia y es la forma de relación con los que la entienden.
Este post más bien apunta a empresas capitalistas clásicas, donde la dirección sigue pensando la vida y los negocios como un juego de suma cero…