Me pregunta Alejandro para una entrevista en su blog:
¿Qué derecho creeis que tengamos los ciudadanos no-europeos comunitarios de plantear u opinar sobre temas que muchos considerarían exclusivamente comunitarios?
Entro en shock, tomo aire, me repongo y respondo:
En cualquier ámbito y discusión, si alguien tiene algo que aportar o criticar, su crítica y su aporte han de ser juzgados por si mismos, no por el pasaporte o la nacionalidad que ostente.
Sinceramente, ese es un tipo de reacciones que se plantean sólo donde hay sobredosis de nacionalismo en la cultura política. En Europa, al menos en la Occidental, eso está relativamente superado. Es algo socialmente aceptado que la nacionalidad del interlocutor no hace más verdaderas o falsas sus palabras. Y si lo piensas un poco, en realidad, asumir algo así es sólo aplicar un mínimo principio de racionalidad.
Me acuerdo inmediatamente de la primera parte del informe de Anidelys en el que hablaba de identidades atrincheradas siguiendo un demoledor aporte de Milena Recio sobre la identidad en la blogsfera cubana:
La discursividad que se teje a través de estas prácticas comunicativas, se elabora desde la trinchera de la Isla que “necesita” ser “defendida”, también en el espacio virtual, donde no solo circulan datos, sino representaciones complejas (adversas muchas veces) acerca de la “realidad” cubana. Esta postura se basa en lo nacional-cultural pero irremediablemente se torna politizada.
No sorprende este hecho, sino que vuelve a rearfirmar las circunstancia en la que tanto la cubana como muchas de las sociedades latinoamericanas, viven la defensa de los “intereses nacionales” desde la alineación con el macrosujeto Estado-nacional. “La preservación de la identidad nacional se confunde con la preservación del Estado”, en sociedades cuyos proyectos emancipadores se conectan con el logro de elementales soberanías geográficas, idiomáticas, étnicas o religiosas, proyectadas de manera centralizada y vertical en las soberanías estatales.
La “Cuba” en torno a la cual se narra, o se describe, y que constituye el eje principal de estos discursos pasa a ser habitualmente, no ya una identidad habitada o construida por la “ligera cotidianidad” –el día a día– sino una cápsula homogénea, trascendente, grave, donde prevalecen causalidades, tópicos y enfoques macropolíticos, macrohistóricos, macroculturales. El sujeto-parlante (autor) se subsume dentro de una discursividad que lo trasciende, para que a través de él hable una colectividad, en este caso nacional, políticamente colocada.
Pero la perversión de entender la realidad como una suma de realidades nacionales constituyentes e incomprendidas no surge de peculiaridades históricas. Todo nacionalista sentirá su nación siempre incomprendida porque entenderá incomprensible toda realidad distinta de la realidad nacional que cree le constituyó y le dio un ser específico.
Como decíamos en De las naciones a las redes, el nacionalismo al fin consiste en eso, en levantar imaginarios sociales y mediáticos que viven en la excepción permanente de la realidad nacional.
Excepción que impermeabiliza de la interacción frente al foráneo (por definición ajeno) y destruye al tiempo el sentido de los nacionales fuera del terreno nacional (si todo cuanto atiende a esta realidad es excepcional y tiene causas endógenas, cuanto sé y pienso tampoco tiene validez fuera).
El nacional es un huérfano o un autista que tiene dificultades para crear sentido fuera de la relación con su estado-territorio-nación. Por eso los estados nacionales se dotan de ese folkror de animales nacionales que mueren al salir por la frontera estatal, desde el coquí portorriqueño al lince ibérico, modelo disneyzado de la principal virtud nacional, no poder existir fuera de las fronteras del estado y su imaginario.
Y por eso, toda identidad nacional está siempre atrincherada, siempre jugando a un eterno espiritismo donde el sujeto se convierte inevitablemente en medium de un colectivo imaginario e histórico, independiente de hecho hasta de la opinión de los vivos, ya que la nación como hecho histórico, como destino, no puede someterse siquiera a duda o cuestionamiento.
De todo este marco surge la inevitable idea no sólo de la incomprensión permanente de lo nacional, sino también su reverso, la duda de que se pueda discutir lo que hace un estado diferente del propio desde un punto de vista distinto del de los intereses de la nación a la que se supone se pertenece.
Pobres nacionales, que nunca pueden opinar por si mismos sino dejarse poseer cual siniestros mediums por el destino histórico señalado por héroes, libertadores y próceres, empedrado de víctimas y caídos, que anula todo ser propio… y toda posibilidad de aporte o crítica personal.
Hay veces que un texto reduce sus observaciones a lo mínimo: pues eso. Puede uno conformarse con el final, si hay que resumir: “Pobres nacionales, que nunca pueden opinar por si mismos sino dejarse poseer cual siniestros mediums por el destino histórico señalado por héroes, libertadores y próceres, empedrado de víctimas y caídos, que anula todo ser propio… y toda posibilidad de aporte o crítica personal.”
Gonzalo Martín el 21/02/10 a las 12:34 pm
Es lo que tiene la paaaatria y la nación, como decía Machado:
«La patria es un sentimiento del que suelen jactarse los señoritos. Cuando llegan los trances, los señoritos la invocan y la venden. El pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera».
Señoritos, héroes, próceres, … víctimas, caídos y gente que compró la idea equivocada.
versvs el 21/02/10 a las 12:58 pm
Joer David… desde que escribes obviedades, esto está de un soso…
Diego el 21/02/10 a las 3:26 pm
Pues yo no estoy de acuerdo…yo me siento española porque no poco empeño en cambiar a los otros… mi patria son mis libros y la diplomacia inglesa… ayer dije en twitter: “querer enseñar algo a alguien es la base de todo conflicto, es el germen de la guerra”
Yo como intento ser evoluciona he pensado que solo me voy a dedicar a preguntar sin dar consejos… cosa que al parecer hacen los ovnis, preguntar mucho para entender (rasgo que los humanos no se inventan sus apariciones, porque los humanos no serían nunca tan originales)
gretel el 21/02/10 a las 3:48 pm
Os voy a confesar que he quedado un tanto traumatizado con ese tema, pues yo viví en Venezuela hace cómo cinco años, un pais en donde todo se volvió o rojo o azul sin posibilidad de términos medios.
Yo estaba de ilegal y cierta vez un “amigo” me dijo: si sigue opinando así de nuestra politica voy a llamar a la guardia nacional, esto era porque esa vez no coincidia con sus opiniones
Particularmente me referia a que creo que tal vez a muchos Europeos “sangre azul” no les guste que se traten temas Europeos por latinoamericanos.
Por otro lado, considero que al derecho me lo dá el poder hacerlo desde mi blog, siempre y cuando esté medianamente informado y lo considere oportuno y relevante
Alejandro Carballo el 21/02/10 a las 9:16 pm
Claro Alejandro, te aseguro que no es crítica personal.
En Europa sólo me ha pasado con nacionalistas de “naciones sin estado”. El nacionalismo estatal en Europa es más del tipo postmoderno, más sutil y elaborado, no suelen decirte ese tipo de cosas.
En cambio en América Latina creo que he escuchado el argumento en todos lados menos en Uruguay (y en Brasil tampoco con la insistencia que en otros lugares).
David de Ugarte el 21/02/10 a las 11:18 pm
Al pelo viene este articulito de hoy (http://www.elconfidencial.com/espana/nuevo-orden-territorial-cataluna-subleva-parte-20100222.html) sobre la reforma a Veguerías, hay frases maravillosas (“la constitución es intocable”, y tal).
La tensión de hacer un mapa que cumpla el/los sueño(s) nacional(es), tratar de encontrar justificaciones racionales, el juego de encontrar nuevos centros para que siga habiendo centro, la contradicción frente a los que el nuevo mapa les rompe su lógica comunitaria.
Es interesante porque partidarios y detractores juegan todos con la lógica del estado nacional. A nadie se le ha ocurrido la posibilidad de que sean los “usuarios” quienes definan su mapa de relaciones, es cosa de políticos, y ni mucho menos que los límites se salgan de lo establecido: que unos de Tarragona pensaran que les viene mejor compartir centros administrativos con unos de Castellón, no forma parte de la agenda. Qué pensar que los de Huesca fueran al revés o, como se cuenta, que los de Arán pasen de todos.
Gonzalo Martín el 22/02/10 a las 9:53 am
Hay un comentario fantástico de Eva, bien ilustrativo de los tiempos que vivimos en el maxipost anterior.
Vivimos en una época donde principio de ciudadanía y principio de nacionalidad están condenados a chocar y enfrentarse (a diferencia de como fue en el siglo XIX y parte del XX)
David de Ugarte el 23/02/10 a las 9:55 am
¿Has pensado que cuando no se hablan en nombre de nadie casi siempre se hablan en nombre de los próceres del capital, y casi siempre se dicen cosas que no les molestan? ¿Te has preguntado por qué es tan sesgada la selección de Cuba para la blogsfera eurolatinoamericana? ¿Cuando se trata de ser sesgado para atacar los intentos de una nación de no someterse a otras, entonces no se es nacionalista? ¿No es un acto de nacionalismo atacar a la nación cubana tanto como lo es el defenderla? ¿No te extraña que tu discurso no moleste a quienes mantienen y subvencionan la injusticia cada día? A veces, casi siempre, somos mediums del Capital -el mismo que mata en Irak y es Somalia- que es tan transnacional como internacionalista fue la revolulción rusa y es la ayuda cubana a tantos países y personas sin importales su pasaporte. Es díficil no ser mediums de ese capital, pero hay que intentarlo. ¿No te parece, por ejemplo, que sería bueno preguntar por qué Cuba es atacada como nación, cuando hay otras naciones que cometen ignominias por millares y no lo son? ¿No temes sentirte cómplice de una mayoría bienpensante a quien nunca le molestará que hables de lo importante que es tener criterio propio -siempre que, casualmente, ese criterio no moleste al capital-?
juan el 24/02/10 a las 1:22 pm
Querido Juan… ni te imaginas el precio que pago por exponer publicamente estas ideas que son justamente de las que no pasan desapercibidas ni nadie se conforma con ningunear.
Sobre el nacionalismo y las nuevas naciones te diría que no hay un solo movimiento de liberación nacional posterior al 45 que haya desarrollado, al alcanzar una mínima estatalidad, una verdadera independencia nacional (tal como se definía tradicionalmente). La mayoría acabaron bajo la tutela de la URSS, de EEUU y algunos incluso de Francia o Inglaterra, cuando no guerreando por cuenta ajena en Africa…
No creo que haya un solo movimiento de liberación nacional en el último medio siglo que no alimente o haya alimentado al imperialismo… de otros o propio incluso hasta la más cruel de las parodias (¿recuerdas la guerra de la Albania de Hoxa y Eritrea vs Etiopía apoyada con soldados cubanos enviados a morir a un lugar lejano y desconocido para ellos?)
La diferencia es que algunos pueden ser apoyados por un cierto plantemiento europeo “progresista” siempre interesado en poner chinitas en el calzado (igualmente imperial) de EEUU y otros no.
Pero vamos, lo que comentas, que en el siglo XIX podía ser generalmente válido, hoy no conduce más que ver Africa, la Amazonía o Timor sembraditas de cadaveres de jóvenes en otro nuevo “sacrificio” nacional.
David de Ugarte el 24/02/10 a las 8:22 pm
Gracias por contestar , David. De mis palabras no puedes desprender que hablo bien del nacionalismo, lo unico que te decia es que tu critica da la impresion de estar hecha en el aire, porque se sustenta precisamente en un evento que no solo no rompe con ninguno de los sometimientos a una nacion como EEUU que impone sus condiciones explicitas o implicitas, y que tu aceptas en los hechos al suscribir, por ejemplo, la seleccion de la blogosfera cubana. Tambien digo que criticar el nacionalismo de Cuba sin aludir a que esta siendo atacada como nacion y sin aludir tampoco a su labor internacionalista es un silencio visible, por llamarlo de alguna manera. Tu citas el caso de Eritrea. Me gustaria recomendarte un magnifico libro de Piero Gleijeses (investigador de una universidad estadounidense), “Misiones en Conflicto”, sobre la presencia cubana en Africa, porque la historia no se reduce a la literatura que acaban escribiendo siempre los vencedores. Pero es absurdo entablar aqui una carrera de erudiciones, solo queria ofrecerte la pregunta, por si te era util, de como en la practica un discurso que en aire parece muy bello, y lo es, cuando toma tierra se inclina hacia un lado. No pongo en duda que pagues un precio por tus opiniones y te admiro por ello. En este caso me parecia que tanto los silencios como los actos sintonizaban con el sentir y el hacer imperialista, ya que has usado esa palabra. Quiza me he entrometido donde no debia. Hay muchos frentes abiertos y no se puede estar en todos. Ni es facil pelear siempre. Sigue luchando, David. Gracias. _______________________________ _________________________________________________ __________________
juan el 25/02/10 a las 12:05 am
Juan, creo que no entendiste bien el post: no critico especialmente el nacionalismo cubano. En este post comento ragos del nacionalismo clásico (osea moderno) que son muy comunes en América (y hasta hace 25 o 30 años en España). La cita de esta profesora cubana que pongo refuerza precisamente el carácter general de este tipo de argumentos nacionalistas con el ejemplo de la blosfera cubana.
Pero no es la blogsfera cubana ni ninguna otra el objetivo específico de este post, sino el nacionalismo y su carácter alienante, en todo lugar y en todo contexto político. Algo en lo que por cierto coinciden los padres del marxismo. Lenin (a diferencia de Luxemburg y durante una temporada Bujarin) pensaban que a pesar de ser alienante y estúpido en determinados contextos podía ser progresivo en la medida en que podría dar lugar a estados nacionales y sobre todo mercados nacionales capitalistas clásicos (precondición para el desarrollo de un proletariado). Eso en 1919 (Congreso de los Pueblos de Oriente de Baku) ya era dudoso, incluso en el contexto único de aquel lugar en aquellos años. En la postguerra mundial ya era obvio: ningún país independizado tras 1945 ha conseguido normalizarse y obtener una verdadera -en el sentido clásico pre guerra mundial- independencia nacional.
Marx, Luxemburg o Lenin apoyaron movimientos de liberación nacional pensando equivocada o acertadamente (eso es otro debate) que sus consecuencias serían progresivas (en el sentido marxista), pero lo que nunca hicieron (y esa es una de las causas por las que sigo respetando profundamente el marxismo original) fue pensar o aceptar que su ideología lo fuera
David de Ugarte el 25/02/10 a las 1:05 am
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
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