RSS indiana

Taladros made in Venezuela, una naviera para transportar crudo y demanda en firme de un millón de barriles diarios. Como no podía faltar en Navidades, cacharritos y electrodomésticos. Y para rematar hasta unas películas en coproducción y un fondo de inversiones de 12000 millones. El presidente Chavez no podría haber hecho una carta a los Magos de Oriente más completa. Eso sí, quién iba a decir que vendrían de China. (2)

Comentarios

  1. Gonzalo Martín el 26/12/09 a las 10:46 am

    Muy interesante. Se me ocurren cosas no sé si necesariamente ciertas pero sí sobre las que preguntarme:

    - hace mucho que Japón busca tener una influencia en latinoamerica para contar con un cliente que ya conoce en asia, los países en desarrollo.

    - Chavez también ha amenazado a Toyota en la típica maniobra con elemento de distracción propagandística (la idea de que se niegan a hacer los autos que necesitan) con expulsarla para que los chinos se queden con su fábrica perfecta y legalmente expropiada. Se supone que los chinos pagarían de una forma u otra la expropiación,claro.

    - Los chinos buscan todos los países en desarrollo como clientes y proveedores.

    - La periferia recreando su orden. Brasil con Japón, Perú.. China busca lo que Cuba dé de sí y va país a país.

    - Hasta Korea tiene un canal de television en español para sus exportaciones al cono sur. Korea y Japón son primos hermanos industriales.

    Resultados varios: los países “antiimperiales” no tienen reparo en buscar refugio en otro “imperio” potencial nada inocente. China, por ejemplo. Dos, la viejas potencias coloniales (España y Portugal) no tienen empresas ni influencia suficiente para hacer el papel de chinos, japoneses y koreanos, ni siquiera rodeada de la influencia de la Union Europea o amparada por esas conferencias diplomaticas cuasi latoc. Hace poco que la UE no ha podido que Brasil adoptara el estandar japonés de TDT arrastrando a casi todo el subcontinente.

    Posibles moralejas dentro de la construcción y el discurso indiano desde una perspectiva local: no puedes influir si lo que pretendes es influir (al menos únicamente), sólo si creas una comunidad que se una por lazos “blandos” fuertes (aparente contradicción). Por ejemplo: los propios conceptos nacionales imperantes en la península, serían lo contrario. Dos, tienes que buscar las industrias innovadoras basadas en conocimiento (esencialmente, provocando su difusión libre)y que no requieran inmensas inversiones de entrada para encontrar tu espacio: todo aquello que cree redes distribuidas y pueda llevarse a espacios de economía de abundancia. El automovilismo y el petróleo no son sitios fáciles, el software y la creación no piden mucho para entrar si empleamos conocimiento abierto.

    Lo que lleva a un conflicto con el “orden” establecido: patentes y protección de derechos sobre obras intelectuales, por ejemplo. O con las políticas migratorias. O con los conceptos energéticos. Mientras, la cesta de hoy no se juega en eso, sino en lo clásico. Interesante problema de cómo seguir viviendo de lo de siempre hasta que puedas vivir de lo nuevo. Sin por lo menos perder por el camino. Más fácil para el que no tiene o tenía nada – Brasil, sin ir más lejos – que para el que come caliente todos los días.

    En fin, un rapto de pensamiento pre-desayuno. Seguro que verbalmente lo matizo mejor, pero daría dolor de cabeza. ¿Cómo lo veis?

  2. David de Ugarte el 26/12/09 a las 11:42 am

    :) Efectivamente, por eso la transnacionalidad es la única opción para poder seguir y desarrollar una lógica distinta a “lo de siempre”

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Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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