La resiliencia no es sólo una cualidad a demandar cada vez más a empresas y comunidades. Es un negocio en si misma. Para algunos, como las eléctricas, aportar resiliencia a las familias y las comunidades se convertirá en su principal línea de negocio en un futuro cercano… o sufrirán aún más que lo que las grandes industrias culturales -de la música a los periódicos- han sufrido resistiéndose a la emergencia de Internet.
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