Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Tatay me envía un ¿sorprendente? enlace: La Fundación Bill y Melinda Gates invierte más de 23 millones de dólares en Monsanto. Los Gates que exigen la devolución de la propiedad intelectual a los laboratorios que apoyan, entienden sin embargo que el dinero está en el uso y abuso del monopolio legal que en su día permitió la desmesurada fortuna de Microsoft. No deja de ser curiosa esta ambivalencia: por un lado el esfuerzo cierto por el desarrollo de nuevas tecnologías médicas para todos, por otro la financiación gracias al privilegio estatal y al abuso de posición dominante de mercado que esto abre. ¿De qué mundo nos habla? De un mundo de monopolios autoritarios que ejercen un poder omnímodo apoyados en la capacidad coactiva de los estados con la legitimación del fin filantrópico de sus beneficios extraordinarios. Pero no nos engañemos, es un mundo sin soberanía real para pequeños productores y empresas: unos no son dueños ni de lo que pueden plantar (lo compren o no), los otros ni de sus escritorios, unos y otros sólo disfrutan de las herramientas de trabajo como una gracia, una delegación del monopolio que se reserva el derecho a censurar o participar de toda innovación vía royalties. Comentar post (1)
  1. Estas cita del artículo lo resume perfectamente: Monsanto’s aggressive patenting practices have also monopolized control over seed in ways that deny farmers control over their own harvest, going so far as to sue—and bankrupt—farmers for “patent infringement.”

    Preveo que más de un artista defensor de la sgae y la ley sinde estarían indignados con esto y dirán “¡sucio capitalismo!”. Cuánta falta de debate serio y de crear el contexto adecuado, ¿no?

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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