No hay juventud que cien años dure. Felípe Gonzalez coge ya imagen de anciano. ¿Qué hacer? ¿Re-presentarse de joven prometedor en Squire y empapelar Madrid para que lo vea todo el mundo? ¿Escribir nostalgias de un pobre Suárez víctima hoy de la enfermedad de alzhaimer? Tal vez lo mejor sea dejar paso a lo fácil, vender paparazzismo como si fuera periodismo de investigación y cerrar filas en torno a lo más rancio de los viejos amigos y sus privilegios. ¿O no?
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