Interesantísimo constatar como grupos criminales como la Familia Michoacana necesitan dotarse de ideologías que fomenten las piezas básicas de la cohesión social: la comunidad, la familia y el matrimonio. De un modo similar a grupos como AlShebah en Somalia, son producto y aceleradores de la descomposición, pero tienen que enfrentarla en su propio entorno para sobrevivir. En Michoacán han tomado como referencia a John Eldridge y las últimas tendencias del evangelismo norteamericano con sistemas y conferencias de autoayuda que promueven un tipo de varón responsable, atento a sus hijos y dedicado a su comunidad real pero -en palabras del pastor norteamericano- “salvaje de corazón“, capaz de asumir riesgos sin temor e innovar en el negocio. ¿No era lo mismo que estaban buscando las empresas?
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