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Halloween: tradición, colonización y sano sincretismo

Cada año son más los colegios en los que los niños se disfrazan de brujas y duendes y salen a la calle disfrazados. Algunos -normalmente de colegios anglo- tocan a las puertas, reproduciendo en su lengua, el famoso Trick or Treat que hemos visto mil veces en películas de Hollywood. El debate es inevitable: ¿colonización cultural o reinterpretación festiva de una tradición religiosa secular?

Los manes y lemures romanos

Los manes, antepasados divinizados como espíritus del hogar, pertenecían a la capa más antigua de la religio romana. Los 24 de agosto, 5 octubre y 8 de noviembre tenía lugar el mundus patet, la apertura de las puertas del submundo que permitía a los antepasados volver, por un día, a visitar a sus descencientes. En estos días no se encendía el fuego doméstico y se celebraban ofrendas de guirnaldas o sal y semillas en sus tumbas (como sigue siendo hoy). Como se tenía predilección por situar las tumas a los márgenes de las vías y caminos y se encencían piras, los días de mundus patet se elevaban columnas de humo por todas las vías del mundo romano.

En tiempos de la República se agregó al culto de los manes el festival de la Parentalia, de la misma duración que un luto, nueve días, del 13 al 21 de febrero, que acababa con una comida familiar que celebraba el descanso de los antepasados y familiares muertos.

El Samain celta

Pero si el mundus patet da la pauta a lo que será la celebración católica, la fecha del 1 de noviembre vendrá dada por la fiesta mayor de los celtas: el Samain, el final del buen tiempo:

La noche anterior, ya que los celtas cuentan por noches en lugar de por días, toda la comunidad debe asistir a la reunión bajo la amenaza de perder la razón si no lo hacen. Consiste en una asamblea en la que se discuten asuntos políticos, jurídicos, económicos y religiosos, seguida de un festín interminable, marcado por la carne de cerdo y el vino: la primera produce la inmortalidad y el segundo, el estado de trance en el que se comprende la realidad metafísica y se logra la comunicación con los muertos, así como la comprensión del Todo.

Samain, que duraba tres noches, se convertirá en Halloween y llegará a los germanos como Walpurgis, evolucionando e incorporando también elementos de la Lemuria, el festival que en mayo -mes aciago- se celebraba en honor de los fantasmas o imágenes vengativas aquellos manes que no podían descansar en paz. Dii-manes, dioses manes, es también origen de la palabra desmanes, además de significado original de la sigla DM que aún se graba sobre algunas lápidas.

La historia de Guy Fakes

Hasta aquí el origen profundo de la fiesta cristiana en la religio romana y celta. Sin embargo el truco o trato tiene un origen más reciente y cruel en el marco de la persecución del catolicismo en Inglaterra durante los siglos XVI y XVII.

Guy Fawkes, un católico que había luchado junto con los ejércitos españoles en los Paises Bajos, fue detenido el 5 de noviembre de 1605. Bajo tortura declaró que quería volar el Parlamento inglés para acabar con las persecuciones religiosas, pero no delató a sus compañeros y fue ejecutado. El 5 de noviembre, se convirtió en la Bonfire Night, celebrándose el ajusticiamiento de Fawkes, convertido en representación burlesca de los católicos.

En esa noche turbas luteranas, escondidas bajo máscaras monstruosas, recorrían los hogares católicos amenazando a sus vecinos con delatarlos por conspiradores o quemarlos a ellos mismos si no les invitaban a cerveza y pasteles de carne. Era el Trick or Treat original.

Cuando los colonos protestantes británicos llegaron a Norteamerica en ese siglo la fiesta viajó con ellos, pero no tenían ya vecinos católicos a los que conminar, así que la simpática tradición se trasladó a la noche del día de Todos los Santos, el tradicional Halloween, mezclando los restos del Samain con el caracter burlesco de la afirmación luterana.

La fiesta en la Europa latoc hoy

En España y Portugal son muchos hoy los que rechazan las celebraciones católicas de este día por lúgubres. Las visitas a cementerios -cada vez más feos e inhumanos, cada vez con menos significado- han quedado mayoritariamente para los muy católicos o los muy mayores. Por Halloween en cambio se entiende algo festivo, divertido, protagonizado por los niños… aunque en realidad también un tanto bufo y ajeno.

En realidad hay un componente más: Las esperanza de vida ha subido increiblemente en estos siglos. El culto romano y católico son de una época en la que la esperanza de vida estaba en 25 años y donde lo habitual por tanto era perder a los padres en la primera pubertad, a los diez, once o doce años. Celebrar la Parentalia era una necesidad para todos.

Las visitas a cementerios en nuestra época son recordadas como un dolor por muchos porque honraban en realidad a bisabuelos y abuelos a los que no conocieron en medio de un ambiente pesado y triste que por otro lado no tenía mayores solemnidades, sino muchos de los horrores de toda logística familiar.

Pero tampoco debemos dar todo por bueno. La cultura del anglomundo, especialmente la que nos viene de Hollywood, salvo algunas maravillosas excepciones, es una cultura que niega la muerte, la banaliza y nos desarma para enfrentarla como parte de nuestra trayectoria vital.

Seguramente por eso la cultura popular actual en la península ibérica esté superponiendo unas cosas y otras: por un lado pequeños momentos de recuerdo, llenos de significado para los mayores que, al modo de las antiguas Parentalias, culminan en una comida familiar en día de Todos los Santos. Por otro la representación de un Anglo-halloween festivo para los niños, que lo viven como un pequeño carnaval… y no dicen, salvo los que van a colegios anglo, el odioso truco o trato.

Guardado por David de Ugarte en su moleskine el Sábado, 31 de Octubre de 2009 a las 1:47 pm (HI) |(6)

Comentarios

  1. versvs el 31/10/09 a las 2:54 pm

    ¡Qué grande este post! Además sale Guy Fawkes! /Recuerden, recuerden, el cinco de noviembre…/
    :)

  2. Diego Mariño el 31/10/09 a las 3:14 pm

    Plas, plas, plas :D
    Vote for Fawkes

  3. Asun el 31/10/09 a las 6:05 pm

    Lo del “trick or treat” — truco o regalo, aproximadamente (treat es un regalo por una ocasión especial, no un trato, como se suele traducir) — es más complicado de lo que parece. Como dice Margaret Atwood en Negotiating With the Dead:

    Luego está nuestro Halloween, un resto de la noche de los muertos céltica y precristiana — sobre todo, ahora, un fenómeno norteamericano. Los espíritus andan sueltos, y debes protegerte, así que haces una calabaza con cara de duende y una luz dentro, para funcionar como guardián de tu umbral. Los muertos son representados por niños que llevan máscaras y disfraces — antes eran fantasmas, brujas, y duendes, pero hoy en día es igualmente probable que sean Elvis Presley, Superman, o Mickey Mouse, a quienes aparentemente hemos tomado como espíritus ancestrales. Éstos vienen a tu casa y exigen comida. “Truco o regalo” es una de las fórmulas verbales — lo que significa que a menos que los espíritus reciban la comida, serás objeto de su malicia. De nuevo, se supone que dar comida a los muertos los propiciarlos y trae suerte a los vivos, incluso si esa suerte consiste sólo en verse libre de ser molestado.

  4. David de Ugarte el 31/10/09 a las 9:53 pm

    Asun, nunca dejará de fascinarme la escasa profundidad de la cultura popular anglo(americana) y sus símbolos, sobre todo en comparación con la cultura popular latina donde cada gesto evoca y revive miles de años y decenas de sustratos.

    Me encanta el poster Diego!!
    Como dice Versvs: Remember, remember the Fifth of November!!
    ;)

  5. Gonzalo Martín el 01/11/09 a las 2:50 am

    La otra noche me encontré en esos templos del entretenimiento que son los telediarios con una muchacha interrogada por sus muy sagaces reporteros en plena calle: el papado ha dicho que la fiesta es anticristiana y la menor, porque yo creo que estaba en el borde de dejar eso que el porno llama barely legal, aseveraba que cómo podía ser eso siendo Halloween “una fiesta de siempre”.

    Las dudas son muchas: ¿dejaron los reporteros la “declaración” de tan alta relevancia como muestra irónica de la ignorancia? ¿Sirve de algo el debate sobre educación para la ciudadanía, la enseñanza de la religión en la escuela? Es obvio que hacer generalización de la anécdota tiene una seria objeción científica: pero basta una pequeña cosa como ésta para poner en evidencia todo el sistema.

    Yo, a lo mío: resulta que toda la justificación del control jurídico y económico televisivo se basa en proteger a la infancia y al consumidor de los males de la ignorancia y la deformación del pensamiento. No sólo hay que tener una edad para saber lo que la niña no sabe, sino que los controladores no son capaces ni en la escuela ni con su tele de darle “contexto” y que se separe la realidad Hollywood (que es un prodigio vendiendo historias locales a todas las culturas) de la tradición del hogar. No porque sea malo que se olvide de la suya y abrace la foránea, sino porque, simplemente, entonces se entiende la foránea recién adquirida.

    Por el camino, claro, se pierden cosas, y la gente no sabe traducir “treat”. Mis ojos adolescentes empezaron a frotarse con mis propias manos el día en que descubrí que unos muchachos de un acaudalado barrio de Madrid en el que yo tenía compañeros de colegio llamaban a esto el “triki-triki” (¿trick or treat?). Supuestamente, estos adolescentes ya habían pasado sus primeros años escolares de intercambio en EEUU y empezaban a importar cosas aprendidas. Hollywood encontró un nicho bestial en el cine de terror para teens y el “poder de las redes”, se supone, hizo todo lo demás.

    A mí me gusta cómo los mafiosos de los Soprano se hacen disculpar las putadas del capo a los soldados con un “give yourself a treat”. Aquí nos decimos “darnos un lujo”, “darnos un premio”. Así que una nueva mala traducción, que puede que altere el sentido de la ceremonia y, singularmente, puede llevarnos a una tradición nueva, un sincretismo que pone en evidencia que el mundo sigue dando vueltas. Personalmente, que el pasado es una cosa muy interesante de entender, pero que la vida es el presente y tenemos que vivir nuestra vida. Mi sobrino se disfraza entusiasmado de Casper como el Philip “Buzz” de Un Mundo Perfecto: el hijo de una madre testigo de jehová que le prohíbe celebrar una fiesta impropia de su fe.

    Al final, importa la vida de los que crean el mundo de ahora. Que sean felices con su Halloween y que inventen su tradición y sus maneras de adulterarlo y destruirlo después. Efectivamente, es mucho mejor que el siniestro y gris proceso de los cementerios de las abuelas de posguerra y transición.

    P.D.: ha sido imposible narrar todo esto sin recurrir a Holywood. Como decís en De Las Naciones a las Redes, si has crecido escuchando rocanrol, ¿cómo quieren que la copla sean mis raíces?

  6. David de Ugarte el 01/11/09 a las 3:56 am

    Efectivamente! La capa anglo está ahí y es ya tan “nuestra”, tan parte de la cultura meridional como cualquier otra… y en muchas cosas es absolutamente liberadora. Lo cual no quiere decir que no haya grados, matices y fronteras donde la asunción y la mezcla no toquen peligrosamente con la aculturación (y por tanto la disfuncionalidad y la supeditación)

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