
Aunque centrada en un
acuerdo de fomento de la innovación que puede ser interesante si no acaba en el eterno reparto para las 5 grandes tecnológicas, parece claro que
Estoril reforzará la caída de perfil de las cumbres iberoamericanas. No ya porque den
plantón Chavez o Evo sino porque los mismos españoles, fundadores y animadores principales, la relegan a un
mero prólogo de las cumbres UE-América Latina. Iberoamérica es la palabra hispanolusa,
América Latina el
motto de la estrategia francesa desde la imposición de Maximiliano. No es inocente que los gobiernos portugués y español abandonen su propia denominación, abandonan en realidad el sueño de un área de influencia autónoma.
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