Correo de las Indias
Hoy en la prensa española ABC habla de “ese grupo de jóvenes que están obligando a todo el mundo, en sentido literal, a hablar de España con admiración“, en El País Almudena Grandes transpira el mismo sentimiento “porque hoy somos ricos, porque somos poderosos, porque somos los mejores, sin dejar de ser tan bajos como nosotros mismos“. Ahora comparen estas joyitas de nacionalismo español y sus carencias afectivas con este documental, titulado “Adeu, Espanya?” emitido hace unos días y que ha sido record de audiencia televisiva en Cataluña. Sí, aparece el mismo discurso del “ser reconocidos” y si no les ciega uno de los nacionalismos en concurso (con o sin selección de fútbol) les sorprenderá como a mi esa ¿patológica? necesidad de reconocimiento para la nación imaginada por otras igualmente imaginadas. Necesidad que esta noche en Madrid se ha convertido en airada exigencia a bocinazo y gruñido limpio bajo mi ventana y la de tantos otros. Porque al final, lo que el nacionalista quiere es conminar, imponer su imaginario para no sentirse tan ridículo como resulta a cualquier observador no contagiado, sea con vuvuzelas o, llegada la oportunidad, con instrumentos más contundentes. Comentar post (0)

Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just

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