
Uno quiere refundar el capitalismo y el otro propiciar una alianza de civilizaciones. Sarkozy y Zapatero está poseídos por grandes esperanzas. Pero no solo se parecen en eso, sino que para conseguir lo que uno y otro ambicionan acabarán encontrándose con un instrumento intelectual único que no saben que está disponible. Ambos se verán abocados a pensar en un mundo que al ser global no tiene más remedio que organizarse en pequeñas unidades que no son ni territoriales ni ideológicas o religiosas ni tan siquiera muy estables. Su interacción generan un sistema complejo que es impredictible y dependiente del recorrido. Algo que como mucho se puede surfear; pero nunca controlar.
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Autor invitado: Juan Urrutia