En Madrid no hay cosas como el Projecte Bressol, gracias a Dios. Pero con los alquileres de locales por las nubes y los comerciantes jurando y perjurando que en septiembre han aumentado las ventas respecto al año pasado, abrir un comercio al público se hace trabajoso. ¿Crisis? ¿Qué crisis?
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Hombre… el mundo es un pañuelo… al que ha organizado tal engendro, me lo he de cruzar en esta vida en un callejón oscuro para poder incrustarle un palmo de acero entre las costillas.
Cuando te vea te doy detalles
Diego Mariño el 18/11/08 a las 15:32 | Permalink } else {?>