[No se ha encontrado la foto]El fin de semana de Fer y Leti había sido especial. Días de sol y celebraciones en Montevideo, la emocionante firma de nuestra Constitución. En el viaje de vuelta a Buenos Aires en el Buquebús habían comenzado los planes. En tres meses la nueva Casa de Indias estaría disponible.
- ¿Te das cuenta de que nos toca el rol de los protagonistas de “Islas en la red“?
Y antes de la mudanza al otro lado del Río de la Plata, unos días de trabajo en Europa, aprovechando las ofertas de la temporada baja, servirían de nueva recarga emocional y gastronómica. Lo mejor de la vida indiana: cambiar de continente, encontrarse con la file en algún lugar, viajar, charlar, dar esos paseos infinitos que dejaban muertos a las visitas…
Eran ya las 21:00 HI. De momento, casa de nuevo, descansar de las tres horas en barco, hacer un poco de cena. En Montevideo Nat y Mary estarían yendo a cenar gnochi con Sandra. En Madrid, estarían preparando el último mate de la semana…
Pero al abrir la puerta una baharada de agua les empapó los piés. Llovía en casa. Las lluvias de verano del finde en Baires habían tirado el techo nuevo con el que este año se cubrió la terraza para crear la sala de trabajo. El techo era una piscina que filtraba cortinas de agua por media casa. Uma, la gata, aterida, maullaba escondida bajo una cama.
De repente, un ruido. El techo del baño cayó dejando la viga vista. Y un miedo: el sistema eléctrico, los ordenadores… Al menos funcionaba la wifi todavía. Había quedado algo seco, menos mal.
Evacuación
Leti conectó el portatil a la wifi. En menos de una hora, en tres mares diferentes la indianada entera estaba al trabajo. Pidiendo presupuestos de billetes a Madrid, organizando el envío inmediato de las cajas con los efectos personales a Montevideo, buscando lugares donde dejar las cajas a buen recaudo durante tres meses, estudiando los trámites de expatriación de gatos a Europa… Próxima reunión: lunes 8:00 HI. A ejecutar.
Somos una filé. Trabajamos como una filé. Y nos cuidamos unos a otros como una filé con la misma velocidad y eficiencia con la que intentamos dar respuesta a nuestros clientes. Hasta los desastres sirven para tensar y hacer músculo y probar cómo la lógica de las bases y casas distribuídas por el mundo aporta seguridad a cada uno.



