Lunes, 31 de Agosto de 2009
Si entran en mi blog pueden ver ya cómo ha quedado la portada en papel de Filés: democracia económica en el siglo de las redes. También pueden bajar ya el libro completo en versión electrónica optimizado para ebooks de 8″. Se acerca la edición en papel que esperamos esté a finales de este mes ya en las librerías…
Carlos y Tom son dos señores que quieren seguir siéndolo y nos reprenden por nuestra falta de fair play en el deporte o en la política. Rodriguez Brown se queja de los gestos groseros en el tenis o en polo y Burns Marañón recuerda con nostalgia el mundo de los señores dibujado en The Go-between. Los dos en la misma página del expansión de hoy en papel, pero solo Tom en la edición digital. Yo, que no soy un señor, tengo algo que añadir. El mejor ejemplo de deportividad lo dio naturalmente, Telmo Zarraonandía (que tampoco era un señor) dejando de introducir el pelotón en la portería ajena y vacía porque estaba en fuera de juego aunque el árbitro no se hubiera percatado. Otro plebeyo ( hijo de costurera y muy inteligente), narrador y testigo involuntario de las maneras de esos señores que tanto admira Tom, deviene un intelectual/mago ante la imposibildad de estar a la altura de su jóven amigo, el pequeño de la mansión, que le toma el pelo motejándole de “green, green, green” para sin mala intención ponerle en su sitio como alguien que no es ni esto ni lo otro, solo un mediocre. Qué quieren que les diga, yo estoy con mi Athletic y con el intelectual. No somos señores, pero a veces les robamos sus mujeres.
62. Triunfo de lo pequeño. Exito. La perseverancia llega lejos. Las cosas pequeñas deben ser hechas, las grandes no deberían. El pájaro volando trae el mensaje: no está bien esforzarse en subir, está bien permanecer bajo. Gran y buena fortuna.
Dentro de unos años los medios se preguntarán cómo Iraq pudo llegar a convertirse en una llaga permanente para la seguridad mundial, por qué los soldados europeos tuvieron que volver y si simplemente será posible la paz alguna vez. Entonces busquen en sus marcadores y lean este post en Guerras Posmodernas. Estoy seguro de que es uno de esos análisis que recordaremos durante muchos años.
Sábado, 29 de Agosto de 2009
Somos muchos los que pensamos que con dinero público sólo deberían comprarse herramientas igualmente públicas y libres. Ya que te gastas el dinero de cada uno, que sirva a la sociedad entera y permita que quien quiera haga i+d local sin esclavitud de licencias y royalties que cercenen la ya de por si dificil puesta en valor de lo creado con exportaciones de su magro capital. Pero hay quien afirma en términos políticos una cosa y luego hace con lo público la contraria, seguramente por pura superficialidad, por prisas… o simplemente porque sigue en el siglo anterior y sólo quería hacerse el moderno. Información y argumentos no faltan pero la escuela de la política española es mantenella y no enmendalla, esperar que pase el chaparrón y que el desánimo de los argumentadores ante la impermeabilidad de su representante pueda pasar por firmeza entre los desinformados. Pero si la tibieza en el acierto genera melancolía, la firmeza en el error da, como se dice en el Sur, mucho coraje… hasta entre los propios.
Viernes, 28 de Agosto de 2009
25 años después de publicado por primera vez, el Manifiesto Ciborg es el primer libro del itinerario formativo de cualquier aprendiz indiano. El ciberfeminismo fue, con las ZTA la primera aproximación a una teoría de la práctica de la libertad en el mundo distribuido. Os invito hoy a darle una vuelta al mito ciberfeminista 25 años después en la Bitácora de las Indias.
Romero, Rosmarinus officinalis, significa literalmente rocío del mar. En la época clásica simbolizaba la memoria. Con él se aromatizaban los vinos difíciles y se honraba con con coronas a los dioses y a los muertos. Horacio escribía: Si quieres ganarte la estimación de los muertos, llevales coronas de romero y de mirto. Los dioses preferían las coronas de romero a las de oro porque, como los muertos, habían de proteger la memoria. Representa pues la resistencia al tiempo y el olvido.
Miércoles, 26 de Agosto de 2009
Buscando mejorar el sistema de traceado de enlaces recibidos, he puesto a disposición de todos los blogs en nuestro servidor el plugin BackType. Lo malo es que los enlaces recibidos no se clasifican como pingbacks o trackbacks por wordpress sino como comentarios normales. Así en mi plantilla sale el bloque de enlaces recibidos desde otros blogs y luego un bloque con los comentarios de verdad en el que se mezclan tweets y enlaces de otros blogs cuyo ping no encotro wordpress. ¿Creéis que merece la pena? ¿No os estorba demasiado?
Patxi Igandekoa nos cuenta cómo el sistema SITEL hace posible tecnicamente la intercepción de llamadas por el gobierno en toda España, pero sobre todo algo mucho más alarmante: no existe un marco jurídico garantista que obligue a las instituciones del ejecutivo a contar con la supervisión de un juez, como remarcó en su informe al Fiscal General del Estado, ya en 2005, el teniente fiscal de Madrid, Pedro Martínez. ¿Es España ya una Sociedad de Control?
El perejil (Petroselinum crispum) es una planta resiliente como pocas, dedicada a Jupiter Pankratés (esto es su avatar como líder y equilibrador de los otros dioses), el culto popular se mantuvo en la forma del imaginario San Pancracio con sus populares ofrendas votivas de perejil. Jupiter Pankratés representa el poder de la inteligencia, la racionalidad y la resiliencia, la capacidad para jerarquizar valores y ser coherente con ellos. Por eso se asistía a los banquetes con una corona de perejil en espera de mantener la sensatez y el ingenio a pesar del vino, y los gladiadores se emperejilaban con la esperanza de que les ayudara a mantener la astucia y recuperar la moral si un lance les era adverso. El perejil, como el incienso, extendió su uso después al culto imperial (Augusto), pues así como los valores (dioses) han de mantenerse equilibrados entre si y recuperarse tan pronto sufren una desgracia, así han de equilibrarse y reafirmarse las lógicas y actos del buen gobierno manteniendo su rumbo a pesar de las adversidades.
Martes, 25 de Agosto de 2009
El orégano, Origanum vulgare, es una planta medicinal tradicional en el Mediterráneo que está también en el origen de la perfumería clásica. En Grecia donde se usaba un perfume para cada parte del cuerpo, el aceite de orégano se destinaba a piernas y pies. En Roma se utilizaba también como planta votiva. Todavía hoy en las fiestas de San Antonio es tradicional distribuir clavos y orégano a la puerta de la ermita o iglesia, los mismos que se ponen bajo el felpudo en las casas de los pueblos para traer prosperidad y felicidad al hogar… Lo curioso es que la festividad de San Antonio viene a coincidir con la Vestalia, el festival de Vesta, la diosa romana el hogar, cuyos altares domésticos incluían ambos elementos y se consideraban símbolo de prosperidad y felicidad.
El helecho común, Pteridium aquilinum (de pteris, ala y aquila, águila) es una de las especies más cosmopolitas de la Tierra. Aparece en todos los continentes -menos la Antártida- y en todos los climas no extremos. Si en la mitología eslava era un símbolo sagrado del solsticio, en la época republicana e imperial será un símbolo más de Júpiter, señor de la luz y rey de los dioses, cuyo símbolo principal es un águila. +
Lunes, 24 de Agosto de 2009
Acabar el primer libro es siempre un momento especial. Lobo tiene ya en imprenta el suyo y nos lo cuenta en un hermoso post con una gran banda sonora.
Domingo, 23 de Agosto de 2009
Hoy domingo, con Madrid a 42 grados, fui pronto a rehidratar el jardín indiano. Vino Lobo. Traía su Asus de 9″, uno de los primeros netPCs con un procesador bastante lento que sufría bastante con el gnome de Ubuntu. Instalamos Xubuntu. Resultado: velocidad aceptable, ventanas ágiles y aspecto agradable. Me he hecho una llave bootable, a partir de ahora Xubuntu será mi distro de cabecera para netPCs.
La gran pregunta religiosa es si hay un único principio de verdad social o si por el contrario hay varios. En este debate la creencia de cada cual no es relevante. La asunción de ceremoniales, antropomorfizaciones, relaciones personales etc. hace a la superstitio -las creencias no racionales y revelaciones de cada cual- que no debe ser confundida con el debate fundamental y universal sobre la religio.
Puede dejarse por implícito, pero la posición en este debate siempre está presente en cada discurso. En este debate podemos definirnos como agnósticos -saber que nuestros principios generan verdad social, pero no saber si los de los otros lo hace. Lo que nunca podremos es definirnos como ateos, pues sería simplemente un sinsentido. Por ejemplo, los neocons son tan monoteistas, creen sinceramente y de manera tan exclusiva que sólo existe un principio de verdad social válido, que desprecian toda representación particular y todo ritual cohesivo. Hay que decir que tampoco pretenden ni mucho menos prohibir los distintos cultos, de hecho los ven útiles para la cohesión social, pero sienten ajeno cualquier credo particular o liturgia. Se llaman ateos, pero en realidad son iconoclastas.
Para el politeista existen distintos principios de ordenación social, todos igualmente generadores de significado, es decir sagrados (sacer), generadores de verdad social. Esos principios pueden materializarse o incluso antropomorfizarse en distintas formas o símbolos. Las comunidades que los toman como rectores relatan sus conflictos y equilibrios mediante mitos o mediante eso que el nacionalismo llamó Historia de los pueblos.
El objetivo es que la cesta de valores comunitarios se reafirme en cada miembro. Algo realidad no muy diferente del politeismo clásico, pues como nos aconseja Cicerón:
Es conveniente también divinizar las virtudes humanas como la Inteligencia, la Piedad, el Coraje, el compromiso con la palabra dada (“Fides”). En Roma todas estas virtudes tienen templos consagrados oficialmente, de modo que aquellos que las poseen (y ciertamente las poseen los hombres de buena fe) creen que de esta manera los dioses se instalan en sus espíritus.
Los ceremoniales de la cohesión son en realidad celebraciones de la identidad que buscan vivificar la fraternidad desde la exaltación de los valores y equilibrios de esa cesta de generadores de significado que diferencia a una comunidad de las demás.
En la religión civil todas las grandes ceremonias de la democracia representan algo parecido. Sin embargo la naturaleza del nacionalismo, la definición de la nación como constituyente de los nacionales, identifica mucho más los modernos ceremoniales del estado con un monoteismo difuso donde una única verdad omnisciente genera, como una manifestación particular y derivada, cada faceta de la vida social. Por eso los Scouts llevan detrás genitivos como de Catalunya, la radio es nacional de España y el examen sobre cultura general y particularidades del Liceo se llama de Civilización Francesa.
Pero en una realidad en la que las identidades emergen sin respetar fronteras, la centralización de valores en la nación se rompe en una explosión de diversidad protagonizada por una miriada de comunidades que erigen sus discursos y sus propias cestas de valores, esto es sus mitologías y panteones. Entramos en la postmodernidad.
El ethos politeista
El politeista concibe la realidad social como un mar de flores. Cada flor, cada comunidad, ordena y selecciona su panteón de una manera propia con la que intenta alcanzar un equilibrio de valores, una Pax Deorum particular que no es otra cosa que el fundamento inestable de su cohesión interna: la definición de esa identidad que surge de la interacción social a condición de que la segregación, la formación de comunidades diferenciadas, sea posible.
También entiende que nunca es posible armonizar completa y automaticamente los valores. Seguramente ni siquiera sea deseable. El conflicto entre los distintos princios de verdad está siempre latente y en realidad es inevitable, es el motor perpetuo de lo social. Los dioses inevitablemente andan siempre de trifulca precisamente porque no hay, no ha habido hasta ahora, un único principio de verdad aceptado siempre y por cada uno.
Pero en cualquier caso el conflicto no es un precio a pagar por la diversidad, es una precondición para que se afirme. La diversidad existe precisamente porque todas esas verdades y jerarquías son legítimas, son verdades generadoras de significado.
El conflicto social y político no tiene nada que ver con la verdad, con llevar razón, aunque muchas comunidades y grupos humanos tomen como estrategia repetirlo y hasta salmodiarlo para ganar en cohesión antes y durante cualquier enfrentamiento. Fanatizar es instrumental y no hace menos verdad a los principios del contrario. El politeismo clásico era lúcido en eso: nunca pensó que los dioses del enemigo extranjero, incluso de las sectas antisociales, fueran falsos. Precisamente porque los principios de el otro eran generadores de realidad social, precisamente porque eran verdaderos, había que enfrentarlos primero e integrarlos después.
Muy spinozianamente, el equilibrio entre conflctos, la Pax tiene que ver nada más que con la capacidad de los sujetos para contenerse o imponerse unos a otros. El triunfo o la derrota no hacen más verdad al dios de cada uno. En la mirada politeista, sólo pervertidos oscurantistas pueden tener una “estética de la derrota” y sólo unos totalitarios bárbaros pueden tener una epistemología del triunfo político o militar.
No hay diversidad en uno
Seguramente la parte más difícil de entender del politeismo es que la diversidad no se produce desde una unidad ajena o superior. En términos de topología de redes: es incompatible con la centralización, porque no es fruto de la participación sino de la interacción.
Dicho más claramente: no se trata de crear un espacio diverso, se trata de construir sujetos sociales claros y autónomos, demos diferenciados y relativamente estables que no nacen de una gracia superior sino de la libre interacción de las personas. Construir muchos, cada uno el/los suyos. Nadie todos.
Juntarse a los propios, a los que tienen un criterio de verdad similar, no es reducir la diversidad sino todo lo contrario, es hacer la parte de cada cual en la construcción de los sujetos colectivos (comunidades) que la harán operativa y fertil. No todos los dioses caben en un único templo.
Luego puedes cambiar y moverte de una comunidad a otra, puedes poner una velita a un dios y una ramita a una diosa, pero para poder hacerlo los templos, los nodos, tienen que estar establecidos… cuando los dioses se confunden, los tiranos campan y la libertad personal es la libertad de aceptar la marginación y la soledad de una vida sin fraternidad.
Por eso, aunque uno no participe del sueño de un mundo de estatuas helenísticas y columnas corintias no debería temer decirse politeista si participa de una moral de la diversidad. El politeismo hoy no pertenece ni añora un mundo de templos y libaciones sino que es parte de un mundo de postmodernidad y conflicto distribuido en el que recordarnos siempre la legitimidad del otro es tan importante como saber enfrentarlo si alguna vez pretende imponernos sus valores. Por eso, como Juliano, debemos celebrar la diferencia ajena e incluso animar a quienes encontraron la fraternidad en ella aún cuando no participemos de sus valores:
Que nadie deje de creer en los Dioses, por haber visto y oído cómo algunos insultan sus imágenes y templos
Sábado, 22 de Agosto de 2009
Me ha pasado ya un par de veces. Todos tenemos un cierto mapa de red en la cabeza. Para encontrar a X me voy al blog de Y que es su pareja y le enlaza… pero el feevy había sido sustituido por un widget de twitter en el que se listaban sus propios mensajes estilo SMS. En vez de relatar lo que contaba su red, de darse contexto, el blog de Y había pasado a ser un ejercicio de solipsismo. El discurso implícito del autor sobre si mismo había cambiado drasticamente: de la persona mediterránea, definida en una interacción con su entorno, había pasado a relatarse como un individuo anglosajón que se cuenta a partir de si mismo sin reconocerse en los demás. Me doy cuenta ahora de hasta que punto feevy o la Red MD son, más que piezas de software, objetos culturales que sirven para expresar identidades en el marco de una cultura meridional, latina. Y sobre todo hasta que punto twitter es apostol de una concepción del individuo bien diferente. Hasta las modas resultan siempre más profundas de lo que parece.
Viernes, 21 de Agosto de 2009
La yuca (”yucca gloriosa”) es una planta originaria del Caribe y la Florida. La palabra yuca es originalmente taina y los españoles la aplicaron indistintamente a las yucas y a la mandioca, un tubérculo con la que no está relacionada. Las yucas eran la planta de civilización del Caribe y las zonas secas de la Nueva España desde Nevada al Noroeste a las islas costeras de Venezuela al Sureste. Apaches, navajos y otras tribus indias norteamericanas la utilizaban como base de su cocina, medicina, cosmética (jabones y champús) e incluso para la fabricación de hilo dental y calzado igual que los tainos al Este. El mundo que los primeros exploradores y conquistadores europeos encontraron se articulaba alrededor de la yuca del mismo modo que el que dejaban atrás lo hacía alrededor del olivo o la vid. Como toda planta de civilización se incorporó al simbolismo religioso de las comunidades que la utilizaban, logicamente de forma diversa, pero por lo general como atributo distintivo de los dioses y los espíritus arquetípicos. La planta simbolizaba la abundancia que dejaban a su paso y en algunos grupos como los zuni, los dioses lo utilizaban para quitar malos sueños y ”limpiar” de angustias a los sufrientes.En el anglomundo se conoce como daga española y fue la primera planta exportada desde EEUU aclimatada a Gran Bretaña. Realmente lo aguanta todo.
Junto con la vid y el olivo la esparraguera (Asparagus officinalis officinalis) forma la triada de los grandes cultivos históricos de la civilización mediterránea. Originaria de Mesopotamia y ampliamente cultivada en el Egipto de hace 5000 años, Hipócrates, Discórides y Galeno la citarán por sus propiedades diuréticas, Catón codificará su cultivo, Marcial le dedicará versos y Apicio incluirá sus recetas en el primer gran libro de cocina de la Historia. Siglos después los agricultores de la Serenissima desarrollarán los espárragos extra-gruesos y comenzarán a comercializarlos atados en manojos. De la mano de los españoles se extenderá hacia el virreinato del Perú y la Nueva España -de Florida a California. Más allá de su simbolismo fálico -por el que se restringió su gusto en público a las mujeres en la Italia y Francia renacentistas hasta que Luis XIV lo pusiera de moda de nuevo- y como toda planta rizomática, el espárrago simboliza la enredadera y la emergencia desde la tierra. Pero no como una exaltación del esfuerzo sino del disfrute, no en vano fue en la primera época imperial cuando comenzó a congelarse en los Alpes para poder disponer de él fresco todo el año en los banquetes epicureos.
Jueves, 20 de Agosto de 2009
La yerbabuena (mentha spicata) y la menta común (mentha aquatica) son otras plantas medicinales tradicionales del Mediterráneo habitualmente usadas como infusión digestiva -a la que la llegada de los clippers ingleses en el XIX añadió el té verde de China- o como unguento contra quemaduras y roces al mezclarse con aceite de oliva. En la mitología griega Mentha era hermosa ninfa de la que Plutón -rey del mundo subterráneo- se enamoró locamente. Celosa, Proserpina (Perséfone en Grecia) la pisoteó hasta hundirla en la tierra. Plutón, deseando salvarla la convirtió entonces en yerba y para reconocerla le dió su olor característico. El mito de la menta es pues, como todos los relacionados con Proserpina, un mito de resurrección y multiplicación que prepara la reconversión de Plutón de dios terrible del averno en dispensador de riquezas con una linde cada vez más confusa con el ciego dios Pluto y su cornucopia.
La palabra albahaca llega al español através de una arabización del tamazig bajak cuyo origen es el verbo rectificar, pues la albahaca se ha considerado aún antes de su llegada al mediterráneo una planta sanadora. Su nombre latino, Ocimum Basilicum (olor real) deriva del griego basileos (rey) pues era un símbolo del poder político al usarse en los aceites con que se ungía a los monarcas. Así la leyenda cristiana lo recuperó para el rey de reyes asegurando que, como un símbolo de majestad, una planta de albahaca había crecido a los pies de la cruz en el Gólgota. En realidad al modo del comino o el ajo, plantas sanadoras también, materializaban una suerte de hybris, el orgullo del que burla la desgracia enviada por los dioses mediante conocimiento y seguramente por eso es tradicional todavía en Andalucía -como lo era en tiempos del Imperio- plantarlo mientras se dicen por lo bajo improperios. En francés, de hecho la expresión plantar albahaca sigue siendo un circunloquio para maldedir.
Miércoles, 19 de Agosto de 2009
Mi contacto llega mañana y llega a punto porque ya no me queda casi nada para leer en este escondrijo del que solo me atrevo a salir cuando no tengo más remedio o pienso que voy a encontrar algún contacto como ocurrió la noche de la orquesta. Es este contacto el que me va a guiar en el viaje hasta las islas del canal; pero no sé yo cuando saldremos hacia allá o por qué tipo de medio de transporte. Mi idea de ir en automóvil y venderlo allí para no dejar rastro ha sido desechada en favor de otra cuya naturaleza desconozco. Para no morirme de aburrimiento todvía tengo un libro a medio leer, el de mi ex-colega Fernando Broncano sobre La Melancolía del Ciborg. Espero tener la ocasión, si todo sale bien, de darle las gracias por haberme sostenido en este exilio fronterizo sin desesperar.
Si la planta del incienso heredó a través San Pancracio las viejas relaciones del ajenjo y el perejil con el culto imperial romano; la hiedra, Hedera helix es símbolo del culto a Dionisos, al punto de que todavía hoy las casas de pueblo que venden vino suelen marcar su jamba con ella para anunciarse. Símbolo del mito de la enredadera, una cortina de más de tres metros de ancho cubre la pared del jardín indiano. En ambos casos el simbolismo apunta hacia un crecimiento imparable e impredecible fruto del trabajo humano: Dionisos es para los griegos un dios asiático, importador de la agricultura y del desorden en el patriarcado, pues representa también el pánico dórico a lo femenino y a las mujeres socialmente organizadas. En el anglomundo carece de tales simbolismos, siguiendo la tradición céltica, la hiedra se asoció al acebo y a las celebraciones solsticiales de invierno y se conoce como enredadera inglesa.
Tout ce qui n'est point nouveau dans un temps d'innovation est pernicieux ~ Saint Just
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