Los sistemas cerrados tienen sus peligros. Cuando se unen a el absurdo permanente de la mal llamada propiedad intelectual, llegan a lo demencial. Un editor sube una versión de 1984. Algunos usuarios de Kindle se lo bajan (pagando). Emerge una disputa sobre derechos y… Amazon borra de tu Kindle la copia que habías pagado. Para que luego digan que no se inspiran en los libros que venden.
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