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¿Qué es realmente un demos?

Originalmente el demos era algo relativamente similar a lo que una parroquia es en la ordenación territorial gallega, pero con la reforma democrática de Clístenes el δῆμος, se convirtió en la división básica de la organización social, una micropolis formada por la comunidad real que rodeaba a cada persona.

El demos entregaba a sus miembros una Pinakia, una pieza de bronce con su nombre y el del demos. La Pinakia era equivalente al sello menor de los indianos: era señal de pertenencia y garantizaba el reconocimiento del portador como ciudadano por el resto de los demos, es decir, por la polis como un todo.

Sin la Pinakia no se podía ser elegido para cargo alguno, por eso, el demos es utilizado hoy como sinónimo del grupo de personas que en una organización tienen ciudadanía plena. Pero lo realmente interesante es el cómo. El demos es algo mucho más profundo que una lista de elegibles.

El sistema democrático ateniense no estaba basado en la representación y la votación sino en la elección por azar: para poder desempeñar un cargo público un ciudadano debía introducir su Pinakia en la ranura que eligiera de una matriz llamada kleroterion. El kleroterion dejaba salir bolas blancas o negras en función de la casilla elegida. Si al introducir la tarjeta se obtenía una bola negra, el ciudadano recibía el cargo o la tarea como encomienda.

Pertenecer a un demos era pues sinónimo de alcanzar los derechos -y deberes- plenos de ciudadanía, pero lo que es más importante, al aceptar a alguien en nuestro demos, aceptábamos que en cualquier momento podía acceder a cualquier cargo por importante que fuera con independencia de que la mayoría de los miembros de la comunidad prefiriesen a otra persona para él. Es decir, aceptar la incorporación de otro ciudadano al demos suponía aceptar su igualdad efectiva, su identidad con el nosotros, pues implicaba declarar que, con independencia de sus posiciones políticas, a cualquier ciudadano le resultaba indiferente que ejerciera cualquier posición pública.

El demos implica un altro grado de identidad porque se basa en realidad en el principio de indiferencia: considerarme parte de un demos significa que soy indiferente sobre quién de los otros miembros realice cualquier tarea de representación o administración de la comunidad aunque afecte a mi seguridad o bienestar. Por eso originalmente democracia evocaba sorteo y no elección.

El demos por tanto implica no sólo identidad en el sentido amplio, sino confianza, entendida como la expectativa de que, por haber unos contextos comunes, experiencias comunes generen conocimiento similar. Por ello no puede existir un auténtico demos fuera de la comunidad real. En la comunidad imaginada el conocimiento que tenemos de los otros es abstracto y realmente no aplica el principio de indiferencia, por eso la democracia en el estado nacional está basada en la elección y el proceso de determinación de mayorías.

¿Tiene sentido funcionar con la lógica y limitaciones de la comunidad imaginada en comunidades reales? Realmente creo que no. Una empresa que funcione como democracia económica debería estar basada en el principio de indiferencia. Algo aún más fácil en cualquier comunidad conversacional.

Sin embargo esto quiere decir, de paso, que las comunidades no pueden ser abiertas si por abierta queremos decir que se puede ser miembro sin haber existido una interacción prolongada en el tiempo, que asegure contextos comunes y sustente un cierto conocimiento mutuo.

No es sólo el peligro del participacionismo propio del dospuntocerismo, es cargar con una lógica heredada de la peor época del estado nacional que hace que las organizaciones se autovaloren no por la potencia de su deliberación, por su capacidad de generación de conocimiento válido para sus miembros, sino por el número de personas que encuadran. Como si el verbo encuadrar evocara en alguna medida, por pequeña que fuera, la libertad perseguida.

Guardado por David de Ugarte en Destacados el Miércoles, 18 de Marzo de 2009 a las 8:29 am (HI) |(10)

Comentarios

  1. lavigi el 18/03/09 a las 3:30 pm

    David, ¿Puede la comunidad real serlo incluso si es a distancia/virtual? ¿o crees que es requerimiento el roce del día a día para construirla?

  2. David de Ugarte el 18/03/09 a las 4:41 pm

    La comunidad virtual, cuando es realmente una comunidad conversacional, no un servicio que piensa que la palabra vende más y la usa, es una comunidad que “se precipita” a la realidad. Realmente conoces a los otros, hablas con ellos, te sabes sus nombres, conoces sus tics lingüísticos, les “ves venir”… osea, a todos los efectos, una comunidad conversacional es una comunidad real.

    De hecho en ciberpunk creo que no coincidimos todos nunca y creo que muchos aún no se conocen presencialmente entre si. Sin embargo funcionaba el principio de indiferencia a la hora de presentar ponencias, defender posiciones en encuentros, etc.

  3. Dronte el 18/03/09 a las 4:56 pm

    hola, bro!

    Hay algo que no me queda claro. Por lo que me ha parecido entender, en Grecia, lo que existía era una formulación política (es decir, a nivel de la “polis”: como extensión de los demos) del principio de indiferencia.

    Existía una confianza entre comunidades que permitía, azar mediante, la construcción de un “gobierno intercomunitario”. ¿Lo he entendido mal?

    Esta pudiera ser la clave de compaginar los deseos de John Adams (la forma del sistema político) con las de Thomas Jefferson (crear espacios donde la política no exista).
    Un abrazo

    Pd: Preciosa la Panadería ;)

  4. David de Ugarte el 18/03/09 a las 5:24 pm

    :)

    Gracias!

    Si, existían esos dos planos. Por un lado el del demos (comunidad real) por otro entre los demos para formar la polis.

    Este es el plano más difícil, cuando el tamaño de la comunidad real crece y se subdivide espontáneamente en subcomunidades o cuando varias comunidades reales pretenden unirse. Y sinceramente ahí me pierdo un poco… cuando crezcamos te cuento :)

  5. versvs el 18/03/09 a las 6:24 pm

    Pero David, ¿la comunidad que crece demasiado y se subdivide espontáneamente no es, una vez más, la enredadera? Hasta donde yo veo, si se crece demasiado van saliendo nuevos brotes y la comunidad se dispersa y subdivide.

    Lo cual es, aunque no lo parezca, bueno; o al menos es bueno en tanto exista el «derecho a marcharse» y tomar el camino del brote con el que te identificas. Ése por el que estás dispuesto a meter tu nombre en el bombo porque te da igual el nombre que salga porque confías en todos.

    Hasta donde yo lo veo, mi metáfora sería un sistema orgánico igual al de la enredadera. Ajco, está todo inventado ;)

  6. versvs el 18/03/09 a las 6:26 pm

    Ah por cierto, prisas de darle a enviar. “esto es, auqnue no lo parezca, bueno”. Porque genera diversidad, claro. Diversidad de comunidades. Colores al gusto y salsa de espaguetti.

  7. David de Ugarte el 18/03/09 a las 6:59 pm

    Si, exacto, a lo que me refería es que aún no conocemos cómo será ese proceso con filés de miles de personas y si surgirá algún tipo de coordinación más o menos reglada entre ellas y si es así cómo será esa coordinación… ¿qué pensará un indiano cuando encuentre a un akyterano? ¿sentirá una suerte de identidad imaginada? ¿será como en Islas en la red cuando los de rizome se encuentran con los de Kymera? ¿Cómo cuando dos personas de dos pueblos pequeños y cercanos se conocen en un viaje a diezmil kilómetros de sus casas?

    Hay muchas cosas que no puedo todavía más que imaginar… pero pintan guapas, verdad?

  8. versvs el 19/03/09 a las 1:10 pm

    Sí, sí que pintan guapas : )

    PD. No leí aún las islas, por cierto.

  9. Héctor Pérez el 19/03/09 a las 6:17 pm

    Gracias por el post David!

    ¡Creo que acabo de entender la esencia del demos!!! :)

    Aunque cuanto más entiendo, más puertas por entender y cuestionar se abren.

    Al final me parece que todo nace de la libertad de escisión, e igual para la coordinación entre futuras e hipotéticas filés. Podríamos imaginar montones de situaciones diferentes, que además serán superadas por la realidad, pero parece que siempre habrá un nexo común: la libertad de escisión entre eslabones. ¿No os parece?

  10. lavigi el 20/03/09 a las 10:28 am

    Gracias, David. Por supuesto, me refería a la comunidad virtual real “de verdad”, no al término de marketing tan al uso estos días. El ejemplo ciberpunk es muy clarificador.

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