Mi generación, la homogeneidad y los funerales de Fraga
Mi generación fue la gran beneficiaria del descrédito del franquismo. El nacionalismo estatal es la madre de todas la homogeneizaciones y en los ochenta resultaba imposible enhebrar un nacionalismo español que no se asociara inmediatamente a la dictadura, la mediocridad y el atraso.
Se podría incluso decir que la historia de la post-transición, es decir, entre 1985 (entrada de España en la Comunidad Europea) y 2010 (primeras señales de crisis de la UE y Mundial de futbol), es la historia de cómo las élites españolistas «normalizaron» un relato nacionalista y , paralelamente, impulsaron políticas cada vez más exitosas de homogeneización de valores. Miren las primeras pelis de Almodóvar, la Bola de Cristal (¿recuerda alguien a «las Vulpes»?) o los hits musicales de los 80, empezando por Kortatu o Siniestro Total y terminando en Alaska… díganme si hoy no hubieran sido censurados o incluso se las hubieran tenido que ver en un tribunal. ¿Exagero? Pinchen en los enlaces y sean sinceros.
Hubo por supuesto distintos hitos y avatares: Felipe González con el quinto centenario, la Barcelona olímpica y Milikito sustituyendo a «Canción Triste de Hill Street» en el prime-time; Aznar, la boda en el Escorial, el «constitucionalismo» y el «viento fuerte de Levante»; Zapatero, el «Gobierno de España» y el mundial de fútbol… Por supuesto en el camino tuvieron que abrir un poco la mano del «campo de valores» (matrimonio gay), pero al final hay un «ser como todo el mundo» muuuucho más estrecho que pasó de «normal» a normativo.
Y ahora que muere Fraga, el de Vitoria 76, la ley de prensa y otros grandes éxitos democráticos, por fin todos pueden sentir que hacían parte de un proyecto común, tan sólo se diferenciaban en la necesidad o no de dar un rodeo para evitar rupturas. Hoy todos pueden verse en él sin vergüenza. Los que la conservamos, en cambio, ya no podemos decirnos españoles.
PS. Al fin del día descubro este post de Aleix Cabarrocas que de haber leído antes, hubiera enlazado en la argumentación.


Yo soy de la cultura de los 90, cuando ya teníamos cierto camino andado en esa homogeneización, pero aún éramos lo suficientemente cutres (el chándal heredado y Humor amarillo son ejemplos), como para mantener diversidad y emocionarnos con lo que venía… En algún sitio leí que no tuvieron carácter (junto con los 70), pero nos hubiera extrañado oir que “estar con la roja” es lo normal (normativo) y que además se dice hablando de fútbol. Su proyecto común no sólo es estrecho sino poco emocionante.
Ester el 26/01/12 a las 17:31 | PermalinkPues los 90 -osea desde mis 20 a mis 30- para mi fueron una década más contenida en lo local, pero potentísima en lo global sobre todo en lo cultural. ¡¡Los 90 es la www y la eclosión social de Internet! ¿Cómo que no tuvo carácter? Claro, si estaban leyendo a Pérez Reverte -tan ridicula, falangistamente españolista- en vez de a los ciberpunks… Sí, estrechos y poco emocionantes, pero muy muy uniformantes, como su «roja». ¡¡Qué escalofrío de satisfacción debieron tener viendo a millones uniformados haciendo el mono en la calle, reclutados, deseando obedecer la voz del deber patrio, festejando que «habíamos ganado»!!
David de Ugarte el 26/01/12 a las 20:33 | PermalinkDavid conoces lo que ha escrito el periodista Guillem Martínez sobre la “Cultura de la Transición”?
Luis el 26/01/12 a las 17:58 | PermalinkNo lo conocía, gracias. Me ha encantado! Estaría estupenda una conversación que uniera su crítica a la del impacto de la cultura de la adhesión de los libros de caras, hacer un gran mapa de la homogeneización cultural, en el que el desarrollo de la llamada web 2.0 ha jugado un rol destacado… Prometo post pronto en la Bitácora de las Indias sobre eso…
David de Ugarte el 26/01/12 a las 20:26 | PermalinkEL de Vitoria 76 y el de Montejurra 76.
Descomposición hace tiempo, de los elementos subversivos para el constitucionalismo juancarlista
Deus ex machina el 26/01/12 a las 20:25 | PermalinkJusto estaba pensando en la exclusión, además de empezar a sentirla, estudiando gestión me doy cuenta de lo importante que es y la diversidad que genera. Soy del 81 pero lo malo malo, es haber pasado por la eso… uf!
Me el 27/01/12 a las 0:37 | Permalink